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MUNDIAL DE RUGBY

El Dragón galés se estrella en el muro sudafricano

Los Springboks imponen su poderío físico en un partido recio y jugarán la final contra Inglaterra

Rafael Tapounet

Los sudafricanos Mapimpi y Kolisi impiden el avance de Josh Adams.

Los sudafricanos Mapimpi y Kolisi impiden el avance de Josh Adams. / REUTERS / MATTHEW CHILDS

Habrá duelo de hemisferios en la final de la Copa del Mundo de rugby. En un partido con poca melodía y mucha percusión, Sudáfrica impuso su brutal poderío físico ante el combativo Dragón galés (16-19) y, por tercera vez en su historia, se plantó en la final del campeonato, en la que el próximo sábado se jugará el título con la sorprendente Inglaterra de Eddie Jones.

Con su habitual juego de choque y patada, los Springboks cimentaron su victoria en un intenso trabajo de desgaste que, con el correr de los minutos, fue minando la resistencia física de los galeses. Empantanados ambos equipos en un extenuante cuerpo a cuerpo solo interrumpido por los balones al aire en busca de oxígeno, el primer tiempo quedó reducido a un duelo de pateadores que Handré Pollard inclinó del lado sudafricano al pasar tres balones entre palos por solo dos del galés Dan Biggar (6-9 al descanso).

Superioridad en el 'maul'

Pese a ir acumulando bajas por efecto del ímpetu de los verde y oro, el equipo del Dragón no bajó los brazos e igualó la contienda con una nueva transformación de Biggar (9-9). Gales se mantenía en pie, pero la terca superioridad sudafricana en el 'maul', siempre bien administrada por el medio melé Faf de Klerk, brindó a los Springboks la oportunidad de llegar a la línea de 22 rival y desatascar el partido con una jugada en la que el centro de origen español Damián de Allende se quitó de encima a tres defensas y logró posar el oval (9-16 después de la transformación de Pollard).

Herido de gravedad pero en absoluto muerto, el Dragón rojo empezó a escupir fuego y emprendió una larguísima carga contra el impenetrable muro sudafricano que se resolvió con un golpe de castigo. Los galeses, valientes, optaron por ir a la melé y vieron cómo su audacia obtenía el premio del ensayo tras una fulgurante combinación culminada por Josh Adams. La conversión de Leigh Halfpenny volvió a poner el empate en el marcador (16-16).

A partir de ahí, los dos equipos buscaron un 'drop' para decantar el encuentro, pero tanto Rhys Patchell como Pollard se quedaron cortos en sus lanzamientos. No falló, sin embargo, el apertura sudafricano cuando, a cinco minutos del final, una infracción galesa en un 'maul' le otorgó la posibilidad de poner a los Springboks con ventaja en un golpe de castigo (16-19). Exhaustos y magullados, los galeses no tuvieron ya fuerzas para llevar el balón al terreno rival y Sudáfrica se hizo con un triunfo que le permitirá reeditar ante Inglaterra la final del 2007. Aquella cayó del lado verde y oro. Ahora la Rosa busca revancha.  

Temas: Rugby