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Una heroína en el océano

La nadadora Sarah Thomas cruza cuatro veces sin parar el Canal de la Mancha tras superar un cáncer de mama

La norteamericana, de 37 años, consigue una proeza que nadie había logrado hasta ahora

Begoña Arce

Thomas, satisfecha tras alcanzar la meta en los acantilados de Dover.

Thomas, satisfecha tras alcanzar la meta en los acantilados de Dover.

Hace un año Sarah Thomas se puso el reto de volver a ser la que era y  recuperar la forma física. Esta americana de 37 años, nadadora experimentada, acababa de completar un agotador tratamiento contra el cáncer de mama. Tenaz, decidida a tomarse la revancha contra la enfermedad, el martes Thomas se convirtió en la reina del Canal de la Mancha. Había batido un récord mundial, impensable. Dos veces, ida y vuelta, cruzó nadando ininterrumpidamente la distancia entre Inglaterra y Francia. Una proeza que nadie había conseguido hasta ahora.

Sarah Thomas, en pleno combate con el Atlántico / REUTERS

“No puedo créeme que lo hayamos logrado”, fueron sus palabras al llegar a las 6.30 de la mañana a Dover, donde un grupo de amigos la esperaba con bombones y champán.  “Estoy completamente entumecida.  Me siento aturdida”, respondió con un susurro ronco a las preguntas del periodista de la BBC. “Estoy realmente muy cansada”.  A esa hora, la heroína de tan increíble hazaña, sólo tenía un objetivo inmediato e inaplazable: pasar el día entero en la cama, recuperando fuerzas.

Frio, sal y picaduras de medusa

Lo que en principio iban a ser para ella 129 kilómetros, se convirtieron en 209, debido a las fuertes corrientes marinas. En total Thomas estuvo nadando algo más de 54 horas. La aventura había comenzado en la costa inglesa a primera hora del domingo. A la americana, originaria de Colorado, sólo se le permitió llevar un gorro, unas gafas y el traje de baño, según las normas impuestas por la federación en el Canal. Nadie podía tocarla, durante los diez minutos de pausa entre cada travesía. La deportista tuvo que luchar continuamente contra las corrientes que la alejaban de la ruta y contra las medusas que la asediaron. “Una medusa me pico en la cara”, contó. “El agua no estaba tan helada como pensé, pero así y todo estaba bastante fría”.  Lo peor sin embargo fue la sal ingerida, la causa por la que estaba perdiendo la voz. “La sal fue lo más duro de aguantar. Realmente hace que te duela la garganta, la boca y la lengua”.

Triunfo sobre el cáncer

Desde un barco, el equipo seguimiento le suministraba, en botellas atadas con cuerdas, una bebida, mezcla de proteínas, electrolitos y algo de cafeína para alejar el sueño. El estómago le dio problemas y echó mano de las mismas pastillas que utilizaba durante la quimioterapia para controlar las náuseas. Hubo momentos de cierto desfallecimiento y el último retorno desde Francia fue especialmente duro. “He ido a muchos de sus viajes, pero sin duda este ha sido el más aterrador”, declaró la madre de la deportista. Anteriormente sólo cuatro nadadores habían cruzado el Canal de la Mancha tres veces, de manera ininterrumpida, ninguno cuatro.

La nadadora inglesa, tras su proeza, en la playa de Shakespeare, Dover / REUTERS

Thomas viene  nadando en el mar y en otros espacios de aguas abiertas desde la adolescencia. El Canal de la Mancha lo había cruzado un par de veces. En agosto del 2017 nadó 168 kilómetros en el lago Champlain en la frontera entre Estados Unidos y Canadá, pero poco después le fue detectado el problema en el pecho. Nadar la ayudó a soportar el tratamiento según un miembro del equipo de apoyo. El martes Thomas dedicó su triunfo, “a todos los que han sobrevivido”, y a todos los que han comenzado  “su  travesía del cáncer”.