28 oct 2020

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ABIERTO DE EEUU

Nadal fulmina a Berrettini y alcanza la final de Nueva York

El 7-6 (8-6), 6-4 y 6-1 es la llave para luchar frente al joven Medvedev por su 19 grande

Idoya Noain

El público que abarrotaba el Arthur Ashe Stadium celebró con júbilo los tantos de Nadal.

El público que abarrotaba el Arthur Ashe Stadium celebró con júbilo los tantos de Nadal. / Getty Images

Una tormenta en Nueva York obligó este viernes a cerrar la cubierta de Arthur Ashe, la pista central de Flushing Meadows, pero el rayo y el trueno, en realidad, estaban dentro. Rafael Nadal, un auténtico fenómeno de la naturaleza, desplegó toda su fuerza en la semifinal del Abierto de Estados Unidos para batir contundentemente al italiano Matteo Berrettini por 7-6 (8-6), 6-4 y 6-1.

A los 33 años Nadal alcanza la vigesimoséptima final de un grande en su carrera, la quinta en Nueva York y la tercera del año tras Australia y Roland Garros. Ahora solo el joven ruso de 23 años Daniil Medvedev, que con un 7-6 (7-5), 6-4 y 6-3 se deshizo de Grigor Dimitrov en su primera semifinal de un 'major', separa al mallorquín de sumar a su ya inmenso palmarés el 19 título de Grand Slam, con lo que quedaría a solo a uno del récord de Roger Federer. Y no es habitual escuchar a Nadal decirlo, pero este viernes reconocía a preguntas de un periodista que el récord es importante para él, aunque también añadiera matices sí comunes en su discurso. "Por supuesto me gustaría ser quien consiga más grandes pero sigo durmiendo muy bien sin ser quien tiene más", declaró.

Medvedev, “el oponente más duro”

La del domingo no será una lucha fácil, especialmente porque, como recordaba Nadal en la pista tras la victoria, Medvedev es el tenista “que está jugando mejor esta temporada” y con ello se plantea como el “oponente más duro” que podía encontrar en la final.

Los brillantes resultados del moscovita todo el año le han hecho líder de la ATP con 50 victorias (frente a 46 de Nadal). Ha sido especialmente brillante en pista dura (37 triunfos) y su verano en la gira norteamericana ha sido glorioso, con solo dos derrotas en sus últimos 22 partidos, un título en Cincinnati y finales también en Washington y Montreal, un éxito que con la lucha por el título ante Nadal (que además le garantiza ya el cuarto puesto en la clasificación mundial), solo lograron antes Ivan Lendl y André Agassi.

Una de esas dos derrotas puede ser la más significativa. La sufrió en la final de Montreal. Y quien le barrió en meros 70 minutos con 6-3 y 6-0 no fue otro que Nadal.

El domingo, así, se revivirá, aunque en un escenario mayor, el duelo de un campeón veterano contra la juventud y la falta de experiencia en los más grandes escenarios. Y es ese dominio que Nadal exuda por cada poro de su piel es también el que apareció en el partido contra Berrettini, otra prometedora estrella.

Berrettini, desarmado

Armado con un saque demoledor y una derecha cañonera, el romano resistió los embistes del de Manacor, salvando las seis ocasiones que este tuvo para romperle el servicio, incluyendo una para llevarse el set en el décimo juego. Pero lo suyo fue más que resistencia. Fue también quien arrinconó a Nadal lejos de la línea de fondo para luego ametrallarle con dejadas triunfales, quien jugó y jugó hasta forzar un tie break que por momentos, como en el 0-4 a su favor, pareció a su alcance y llegó a estarlo cuando sirvió con 6-4.

El problema del italiano no era tanto propio como de quien tenía enfrente. Y Nadal fue reconstruyendo, recuperando terreno, encontrando respuesta a los golpes que más daño le hacían. Y en cuanto tuvo una opción de terminar con esa muerte súbita, decidió.

Nadal luego reconocía haber tenido “un poco de suerte" en ese tie break. E hizo algo más que sobrevivir. A partir de entonces, en el segundo set, siguió sumando oportunidades de romper el servicio a Berrettini y a la décima aprovechó. El partido cambió completamente. El rayo ya no remitió y avanzó fulminante hasta su destino: la victoria. Está lleno de energía. Y la historia se pone eléctrica otra vez.