20 sep 2020

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LOS MUNDIALES DE NATACIÓN DE GWANGJU

Belmonte y Vall lideran al equipo español en el Mundial

Las dos deportistas catalanas alimentan las opciones de podio de España que acude con nueve nadadores a la cita coreana

Luis Mendiola

Mireia Belmonte, en una imagen de archivo, vuelve a una gran cita internacional en Gwangju

Mireia Belmonte, en una imagen de archivo, vuelve a una gran cita internacional en Gwangju / CARLOS DÍAZ (EFE)

El termómetro de la natación española sigue regulándose a través de Mireia Belmonte. Para bien y para mal. Como desde hace más de una década. Su presencia en la gran escena ha tenido un impacto positivo en el equipo español. Pero el contagio ha sido menor del esperado.  España estará presente a partir de este domingo con nueve deportistas en Gwangju (Italia acude con 30, Gran Bretaña, con 25 y Francia, con 11) , cuando empieza la natación en línea, y las esperanzas de podio siguen pasando por ella y también por la barcelonesa Jessica Vall, otra atleta con una inquebrantable determinación, que ya sabe lo que es colgarse una medalla mundialista.

Hace dos años en Budapest, Belmonte fue una de las estrellas del Mundial: oro en 200 mariposa, plata en 400 estilos y en 1.500 libre. A Gwanju, la badalonesa de 28 años llega también cargada de ilusión por volver a la escena internacional (fue baja en los Europeos de Glasgow 2018), pero consciente de lo complicado que será el reto por una preparación incompleta. Los problemas de vértigos que la tuvieron en jaque toda la pasada temporada, solo le han permitido trabajar con normalidad desde enero, aunque volverá a repetir su exigente calendario: 200 mariposa, 200 y 400 estilos, 400, 800 y 1.500.

“Está a un 100% del trabajo que hemos podido realizar, pero no como en Río o Londres. Va a ser un Mundial complicado para ella, pero va a pelear como siempre. Si entra en finales, genial. Si gana una medalla será fantástico”, explica su técnico Fred Vergnoux, que ejercerá de en Gwangju de entrenador jefe de la selección española, consciente de que Belmonte solo se aceca ahora mismo a sus mejores tiempos en los 400 estilos, la última prueba que nadará el domingo 28.

Corregir errores

En esa función de máximo responsable de la selección, Vergnoux mantiene el mismo tono crítico de siempre después de la marejada vivida por la natación española por la calificación para el Mundial, que se llevó por delante al director técnico Albert Tubella.  Solo tres nadadores cumplieron con los tiempos de clasificación para el Mundial: en el Open de Sabadell, en abril, y la federación tuvo que ampliar el criterio de selección y dar una nueva oportunidad en el Open de Barcelona, en junio. De esa polémica ha salido un compromiso de más implicación colectiva. “Se hicieron cosas mal, yo asumo mi parte de responsabilidad”, dice. Pero también defiende la calidad del grupo que acude a Gwangju. “Es pequeño pero con mucha potencial. Podemos ver en finales a Jessica (Vall), a Mireia (Belmonte), a Marina (García) a Jimena (Pérez). Casi todos puedes aspirar a estar en una final ¿por qué no?”.

Una imagen de la abarrotada piscina de Gwangju en una sesión de entrenamiento de los nadadores / efe / PATRICK KRAEMER

De los nueve nadadores, cuatro son del grupo que entrena Jordi Jou en el CN Sant Andreu:  Jessica Vall (50, 100 y 200 braza), África Zamorano (100 y 200 espalda), Joan Lluis Pons (200 mariposa, 400 estilos) y Lidón Muñoz (50 y 100 libre).  Solo Albert Escrits ha quedado fuera de la lista. Los tres restantes son Hugo González (100 y 200 espalda, 200 estilos) y Juan Segura (50 libre, 50 espalda) del Canoe y Marina García (200 braza), del CN Sabadell.

Grupo con experiencia

“Creo que son el mismo número nadadores que en Budapest”, cuenta Jou. “Experiencia tienen. La mayoría ha ido a finales internacionales y es gente que en las grandes citas no han fallado. Vamos a ver cómo responden”, explica el exfondista y actual técnico de la selección que cree, que en cualquier caso, habrá que hacer balance después del Mundial. “Si hemos de cambiar alguna cosa aún estamos a tiempo”, apunta en referencia a la última etapa camino de Tokio.

Acerca de su grupo, Jou se muestra esperanzado. “No nos marcamos objetivos a priori. Con Jessi (Vall) vamos a intentar que pelee por las tres finales (50, 100 y 200 braza). El reto con África (Zamorano) es que entre en la final del 200 espalda y ver qué pasa. Si Lidón lleva 17 récords de España desde que está en el club. Ha bajado de 25 en el 50. Si consigue hacerlo, tendrá premio. Y Joanllu Pons (bronce en los 400 estilos europeos) es de los que va a ir a competir al máximo”.

Nombres propios en Gwangju

Caeleb Dressel

Con la retirada de Michael Phelps, el atleta más laureado de la historia olímpica con 28 medallas, 23 de ellas de oro, la natación busca a la nueva estrella que asuma el trono. Todo apunta a Caeleb Dressel, de 22 años, que parece llamado a reinar tanto en Corea como en los Juegos de Tokio. Las siete medallas de oro que consiguió en los Mundiales de Budapest, empatando con Phelps, lo ha convertido en el centro de las miradas. Si en Gwangju, Dressel tiene éxito en las cuatro pruebas individuales en las que participa (50 y 100 tanto en libres como en mariposa) las comparaciones se harán inevitables, más por la posibilidad de que amplíe sus retos a los relevos, en los que ya participó en Río. 

Sun Yang

Envuelto en una investigación por la Agencia Mundial antidopaje, que se verá en septiembre, y que puede costarle una sanción de por vida, después de negarse a pasar unos controles de  sangre y orina en septiembre de 2018, Sun Yang estará en Gwangju bajo el escrutinio público, discutido por muchos de los campeones que acuden también a esta cita. Sun Yang, el primer campeón olímpico de natación en China, el primero en ganar títulos mundiales y olímpicos del 200 al 1.500, que ya vivió un episodio de dopaje que le costó una sanción de tres meses en el 2014 por el uso de estimulantes prohibidos, ve peligrar la leyenda que ha hecho crecer estos años con la investigación. Mientras se resuelve el proceso por una acusación que él niega, tiene permiso para competir en todas las pruebas de crol de Gwangju, del 200 al 1.500 e intentará encadenar su cuarto título en el 400.

Ariarne Titmus

La nueva sensación de la natación australiana tiene 18 años, procede del estado de Tasmania y se ha convertido en la mayor amenaza para Katie Ledecky. Nadie parecía en condiciones de cuestionar la supremacía de la media y larga distancia desde que la campeona estadounidense, con 15 años, se colgó el oro en Londres-2012. Pero Titmus se acerca peligrosamente a sus marcas en el 200 y el 400 y en su nuevo reto: los 800, que se han convertido en un nuevo desafío. En los campeonatos Pan Pacíficos del pasado año, la Australiana ya llevó a Ledeky al límite en el 400. “Si no tuvieras a nadie al que dar alcance, probablemente no lo intentarías con tantas ganas. Sin Ledecky, definitivamente no estaría nadando tan rápido como lo estoy haciendo”, explicó hace poco en la televisión de su país.

Katinka Hosszu

Vuelve la alta competición y vuelve la húngara Katinka Hosszu, triple campeona olímpica en Río, implicada en una complicada batalla fuera del agua como promotora de la nueva Liga Internacional de Natación (ISL), una competición al margen de la FINA, que impulsará a partir de octubre un circuito con algunos de los mejores nadadores en busca de profesionalizar más un deporte de perfil amateur. Nadie duda de que Hosszu, apodada la ‘Dama de Hierro’, aparcará los negocios para volver al primer plano. Su objetivo revalidar su título mundial en 200 estilos, que ha ganado en las tres últimas ocasiones, y también en el 400 estilos, donde cuenta con la mejor marca del año.

Katie Ledecky

Nadie puede discutirle el título de reina a la estadounidense Katie Ledecky, con cinco medallas olímpicas, 14 títulos mundiales y tres records del mundo en su poder (400, 800 y 1.500). Con solo 22 años, y una ambición sin límites (dejó Stanford dos años antes de lo previsto para convertirse en profesional la pasada temporada, dedicándose exclusivamente a la natación),  Ledecky ya pelea contra sí misma por ganarse el título de la mejor nadadora de la historia y este Mundial de Gwangju y, sobre todo, los Juegos Olímpicos de Tokio del próximo año deben agrandar su leyenda.