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La batalla del 'caso Oikos'

El Girona ficha a Unzué sin saber en qué categoría jugará

El club de Montilivi planifica la temporada en Segunda pero pelea en los juzgados por seguir en Primera

El técnico navarro firma por una temporada con opción a dos más en función de si logra los objetivos

Jordi Danés / Rafael Tapounet

Juan carlos Unzué, durante su estancia en el banquillo del Celta.

Juan carlos Unzué, durante su estancia en el banquillo del Celta. / AFP / BENJAMIN CREMEL

Era un secreto a voces desde hacía semanas y ayer el Girona lo anunció de manera oficial: Juan Carlos Unzué se hará cargo de las riendas de la primera plantilla durante el curso 2019-2020. En principio, para dirigir al equipo en segunda con el objetivo de devolverlo a LaLiga Santander, aunque a cada hora que pasa el llamado 'caso Oikos' de amaños de partidos adquiere mayores dimensiones y aquello de la permanencia en los despachos (o en los juzgados), que hace pocos días parecía una quimera o una utopía, ahora toma algo más de forma.

Firma por una temporada, pero con opción a dos más si logra cumplir los objetivos. El primero, si no prospera la batalla legal, es obvio. Regresar lo antes posible a Primera División. Unzué llega con un cuadro técnico integrado por Narcís Pèlach 'Chicho',  Juan Carlos Moreno, Omar Harrak e Iñaki Codinach.

El Girona ha apostado por un entrenador sin una gran experiencia como primer entrenador (en el curso 2010-2011 dirigió al Numancia, en segunda A, y en el 2017-2018, al Celta, en Primera) pero que conoce bien al equipo, porque ha sido un asiduo en Montilivi en casi todos los partidos del Girona como local. Unzué, de 52 años, fue el entrenador de porteros del Barça entre el 2003 y el 2010 (con Frank Rijkaard y Pep Guardiola) y el segundo de Luis Enrique durante cuatro temporadas, en el Celta (2013-2014) y en el Barça (entre el 2014 y el 2017).

A la espera del sumario

Como el Girona, una parte importante del fútbol español contiene la respiración a la espera de que el magistrado Ángel Manuel de Pedro Tomás, titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 5 de Huesca, levante el secreto de sumario del 'caso Oikos', cosa que hará “en breve plazo”, según anunció él mismo en una reciente providencia. A la luz de las revelaciones que se contengan en dichas actuaciones, tanto los clubes implicados como los que se consideran afectados definirán sus estrategias y pasarán a la acción. Y empezará la guerra.

Por lo que se ha filtrado hasta el momento, las perspectivas son sombrías para el Real Valladolid, cuyo partido frente al Valencia en la última jornada de LaLiga Santander que acaba de concluir está en el centro mismo de la investigación. Un informe policial que forma parte del sumario y cuyo contenido ha sido desvelado por el diario 'El Mundo' considera probado que “se condicionó claramente el resultado” de dicho encuentro (el marcador final fue de 0-2 para el Valencia), “atentando así directamente contra la integridad de la competición”. Según el informe de la policía judicial, “el resultado pactado” fue que el conjunto visitante se impusiera tanto en la primera parte como en la segunda, “un pronóstico que se cumplió con la ayuda de jugadores del Valladolid”.

¿Una Liga de 21?

De entrada, los servicios jurídicos del Girona han denunciado al Valladolid por el supuesto amaño del partido citado. El club de Montilivi pide que le quiten seis puntos al equipo pucelano, lo que significaría su descenso y, automáticamente, la permanencia de los rojiblancos en la máxima categoría. El Girona, que ha presentado la denuncia al comité de competición pero que también se personará como perjudicado en la causa penal, ha pedido celeridad (el comité de competición ya ha incoado expediente) en la investigación y en la resolución. También estima que el descenso conlleva un perjuicio económico de unos 40 millones de euros, y por ello plantea, a modo de medida cautelar, que mientras no se resuelva el caso se juegue una Liga de 21 equipos.

A todo esto el Valladolid ha reaccionado del mismo modo en que lleva haciéndolo desde que estalló el escándalo hace tres semanas: emitiendo un comunicado (es el cuarto en los últimos días). En esta ocasión, el conjunto de Pucela hace constar en su nota que rechaza que se cuestionen sus resultados deportivos “obtenidos lícitamente en la temporada 2018-2019, que confirman su permanencia en Primera División”; rechaza la “interesada” denuncia del Girona, “soportada en simples recortes de prensa”, y anuncia que presentará “las oportunas alegaciones […] a la vista de las evidencias que consten acreditadas” en el sumario.

El Zaragoza, al ataque

Paralelamente, también el Real Zaragoza ha hecho saber que “estudia posibles acciones en defensa de sus intereses” al sentirse perjudicado por los amaños investigados en la Operación Oikos. El partido al que alude el Zaragoza es el Huesca-Nàstic que cerró la temporada 2017-2018 y que, de hecho, dio origen a las pesquisas. El resultado de aquel encuentro, 0-1 a favor de los tarraconenses, permitió al cuadro catalán sellar la permanencia en Segunda.

La reacción zaragocista se produjo después de que el exjugador del Huesca Íñigo López (actualmente en el Deportivo de La Coruña) reconociera en una entrevista en ‘El Mundo’ la existencia de “un pacto entre caballeros” por el que ambos equipos se comprometían a regalarle los puntos al otro en el caso de que los necesitara para salvar la categoría. Aquel año el Zaragoza finalizó en tercera posición, a cuatro puntos del ascenso directo que consiguió el Huesca, por lo que entiende que si el conjunto oscense hubiera sido sancionado con la pérdida de seis puntos por adulterar el resultado, tal como establece el reglamento, La Romareda habría sido plaza de Primera.