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ALPINISMO

La cifra de muertos en el Everest aumenta a 10 en una semana

Un británico y un irlandés fallecen y completan un funesto récord para el alpinismo mundial

Congestión en la subida al Everest por la cara sur, el pasado 16 de mayo. 

Congestión en la subida al Everest por la cara sur, el pasado 16 de mayo. 

Un británico y un irlandés murieron en el Everest entre el viernes y el sábado, elevando a 10 el número de víctimas en el pico más alto del mundo esta semana, saturado de expediciones.

Hasta el viernes, unas 600 personas ya habían escalado el Everest por la ruta nepalí, según un funcionario del Gobierno basado en informaciones de organizadores de expediciones. Según estos operadores, al menos otras 140 personas han podido escalar el Everest desde el flanco norte del Tíbet. En total, la cantidad de montañeros que escalarán el Everest este año podría superar el récord de 807 que llegaron a la cumbre el año pasado.

El escalador británico Robin Fisher, de 44 años, llegó a la cumbre este sábado por la mañana, pero se derrumbó, tras descender solo 150 metros. "Nuestros guías trataron de ayudarlo, pero murió poco después", dijo a AFP Murari Sharma, de la Expedición Everest Parivar. En el lado tibetano de la montaña, un irlandés de 56 años murió el viernes por la mañana, dijeron los organizadores de su expedición en su página de Facebook. El hombre había decidido descender antes de llegar a la cima, pero murió en su tienda de campaña en el Paso Norte, a unos 7.000 metros sobre el nivel del mar.

Cuatro indios, un estadounidense, un austriaco y un nepalí también han muerto en el Everest durante la semana. Otro irlandés, cuyo cuerpo no fue encontrado, se presume muerto después de caer en un área cerca de la cumbre.

La ventana de buen tiempo ha congestionado la afluencia de escaladores al Everest, que con sus 8.848 metros de altitud enmascara una trampa mortal pese a las facilidades instaladas por los sherpas a lo largo de toda ruta para superar las zonas más complicadas. Hay colas de montañeros, pero la falta de oxígeno y las propias dificultades del terreno suponen un grave riesgo. Se calcula que si se sufre mal de altura por hipoxia, el montañero tiene unos dos minutos para enmendar la situación mediante suministro de oxígeno y que si rebasa los 20 minutos en situación crítica las situación puede llegar a ser irremediable. Tras desorientación, dolores, euforia puede fallecer por edema o acumulación de fluidos en los tejidos del pulmón y del cerebro. 

Estas congestiones de alpinistas en la "zona de muerte" (altitud superior a 8.000 metros) se designan como la causa de al menos cuatro muertes en los últimos días, y aumentan los temores de que las víctimas puedan aumentar en los próximos días. Por encima de los 8.000 metros de altitud la aclimatación del organismo es imposible, el oxígeno consumido es superior al existente en la atmósfera.

La temporada alta del Everest dura desde finales de abril hasta finales de mayo. En este momento, el clima ofrece una breve ventana de condiciones menos extremas (60 grados bajo cero y vientos superiores a los 200 kilómetros por hora). Este año, Nepal ha emitido un récord de 381 licencias para la temporada de primavera, principalmente para montañistas extranjeros a un precio unitario de 11.000 dólares. Cada titular de un permiso va acompañado de un guía, esto significa que alrededor de 750 personas comienzan en la misma pista en unas pocas semanas.

El desafío del Everest se ha extendido entre empresarios y directivos de alto poder adquisitivo como una forma de adornar su trayectoria vital. Abonan un mínimo de 60.000 dólares para cubrir todos los costes logísticos de la expedición, incluida la repatriación del cadáver en caso de muerte. Aunque normalmente ésta no será posible si se produce en la zona muerta. Los escaladores sortean en la subida los cadáveres de los caídos en anteriores expediciones, cuerpos congelados que pasan a ser puntos de referencia en la ascensión.