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ANÁLISIS DEL ÉXITO INGLÉS

La ley de la Premier

El dinero de las teles y el nivel aportado por los entrenadores extranjeros han contribuido al crecimiento competitivo

Albert Guasch

Los jugadores del Liverpool celebran la eliminación del Barça en Anfield.

Los jugadores del Liverpool celebran la eliminación del Barça en Anfield.

"Niebla en el canal. El continente, aislado". Es impreciso el origen de la célebre cita. Algunos lo atribuyen a un titular de portada en 'The Times'. Otros en 'Daily Mail'. Se dice también que fue una alerta lanzada por el servicio metereológico en periodo bélico. Ha hecho fortuna, en cualquier caso, como un chiste de ingleses para ingleses y que se ha recuperado como recurso sarcástico en los últimos tiempos a cuenta del 'brexit'. Cabe ahora utilizarlo también para lo acontecido esta semana en el fútbol. Los equipos de la Premier han sumido en las tinieblas a unos cuantos gigantes continentales, particularmente el Barça, y su liga se ha henchido de orgullo después de copar las dos grandes finales europeas.

Ningún país antes había conseguido que tanto los equipos de la final de la Champions (Liverpool-Tottenham) como de la Europa League (Chelsea-Arsenal) procedieran de la misma competición doméstica. Razón para sentirse a gusto, para presumir de que la liga más fascinante de Europa se juega más allá del canal de la Mancha. "Siempre dije que la Premier es la mejor liga del mundo, no solo por la cantidad de buenos jugadores, sino porque no resulta fácil para los equipos más poderosos derrotar a los que están en la zona de descenso", expuso ayer el chileno Manuel Pellegrini, técnico del West Ham.

Los futbolistas del Tottenham, exultantes tras apear al Ajax. / REUTERS

No fue la única declaración en este sentido. Al contrario. Ayer era día de ruedas de prensa de entrenadores de cara a la última jornada de liga y abundaron los elogios a la pulsión competitiva de los cuatro finalistas y al nivel de Premier. Ciertamente, el fútbol en Inglaterra goza de muy buena salud en términos absolutos. Sus selecciones inferiores han alzado trofeos mundiales y el combinado de los mayores, tanto tiempo motivo de autoparodia, se halla al alza bajo la dirección de Gareth Southgate y es uno de los cuatro participantes en la Liga de Naciones. 

Buen contrato de televisión

Sin duda, la Premier se ha beneficiado de un contrato televisivo fabuloso. Entre todos los equipos se repartieron la campaña pasada de forma bastante equitativa unos 2.270 millones de euros. El club con más ingresos por este concepto, el Manchester United, recibió unos 170 millones; el que menos, el West Bromwich, el colista de entonces, unos 108. Para ponerlo en perspectiva, de la liga española solo Barça y Madrid ganaron más dinero que el West Bromwich por derechos de retransmisión.

El portero Kepa, agasajado tras parar dos penaltis que sirvieron al Chelsea para eliminar al Eintracht / AP

Con ese dinero han importado a los mejores entrenadores del mundo, pero no necesariamente a los mejores jugadores. Hay muchísimos de muy buenos y muy caros. Pero Messi, Neymar, Mbappé, Cristiano o Suárez no militan en la Premier. En cualquier caso, Pep Guardiola, Mauricio Pochettino Jürgen Klopp, por mencionar unos pocos nombres, han elevado el nivel táctico de la liga, su sofisticación, y han cambiado entre todos la mirada del juego. 

Faltan técnicos ingleses y escasean también los jugadores autóctonos. Entre el Chelsea y el Arsenal, por ejemplo, no jugaron en las semifinales más que tres futbolistas seleccionables por Southgate. Es la Premier, pues, un producto muy internacional, con propietarios mayoritariamente foráneos también, pero que no pierde a sus fieles masas de seguidores. Se vio claramente en Anfield el pasado martes. La identificación resulta total.

Quejas de aficionados

"Que haya cuatro finalistas en Europa lo dice todo sobre lo competitivo que es nuestra liga. No es como cuando yo jugaba, que siempre ganaba el Arsenal o nosotros. Realmente es muy competitiva y demuestra que debemos espabilar porque nos enfrentamos a los mejores equipos del mundo", dijo ayer Ole Gunnar Solsjkaer, entrenador del Manchester United, el único grande sin ninguna alegría por la que brindar. A los cuatro clubs europeístas hay que sumar al Manchester City de Pep Guardiola, que este domingo puede proclamarse de nuevo campeón de la Premier y tiene pendiente aún la final de la Cup. El United, como se decía, nada de nada. 

La plantilla del Arsenal, feliz al clasificarse para la final de la Europa League. / AP

La Premier protege a los aficionados, cosa que no parece hacer la UEFA. Lo denunció ayer mismo Klopp. "He visto que los vuelos a Madrid están carísimos. Y habitaciones que valen normalmente 100 libras ahora cuestan 2500. Es de locos", dijo un técnico de manifiesta ideología izquierdista. También se quejaron Arsenal y Chelsea. Por tener que desplazarse a Bakú, la capital de Azerbaiyán. Y con solo 6.000 entradas para cada club en un estadio para 68.000 espectadores. "Deberían ser más sensibles. Todas estas decisiones parecen muy irresponsables", apuntilló el carismático Klopp.

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