Ir a contenido

Hazaña en África

Rápida como el viento del Sáhara

Ragna Debats, una holandesa que vive en Matadepera, 'vuela' en Marruecos para ganar el Maratón de Sables

Sergi López-Egea

Ragna Debats, ganadora del Maratón de Sables, acaricia a ’Cactus’, un perro local que corrió algunas etapas de la carrera.

Ragna Debats, ganadora del Maratón de Sables, acaricia a ’Cactus’, un perro local que corrió algunas etapas de la carrera. / MARTA BACARDIT / MDS

Una atleta vive las 24 horas del día entregada a su profesión. No es solo correr, entrenar, calzarse las zapatillas y mirar los tiempos que se consiguen. Es mucho más. Es estar pendiente de la nutrición, de la fisioterapia, de la psicología. Y así y todo, a Ragna Debats, una holandesa de Matadepera -en ocasiones prima más el lugar de adopción que el de nacimiento- le queda tiempo para cuidar a su hija Ona. Se puede ser madre y atleta, se pueden ser muchas cosas si alguien se lo propone. Y hasta ganar el Maratón de Sables, con uno de los dominios como pocas veces se había visto en la durísima carrera marroquí disputada la semana pasada.

Ragna, nacida en 1979 en Holanda, criada entre la naturaleza de los Países Bajos, le queda el recuerdo de Sables tatuado en su cuerpo. Los pies dañados y la espalda todavía dolorida por culpa de una mochila que no se le adaptó como le habría gustado y que la castigó hasta decir basta durante la tercera etapa de la prueba. Ella lo tiene bien presente; si no llega a ser por el dichoso accesorio habría alcanzado el 'top ten' de la prueba, más rápida que muchos hombres, tan veloz como el viendo del Sáhara.

Ragna Debats festeja su primera plaza durante el Maratón de Sables / MARTA BACARDIT (mds)

"Me había planteado acabar entre los 10 primeros de la general pero la tercera etapa se me hizo interminable. La mochila me causó una herida en la espalda. Me golpeaba desesperadamente. Tal fue el dolor que me entraron ganas de vomitar. Me deshidraté y me desplomé tras cruzar la línea de meta. Pasé dos horas horribles pero, por fortuna, por la tarde me pude ir recuperando y gracias a un vendaje en la espalda que me colocaron los médicos de la carrera pude continuar".

Una piel de cabra y una alfombra

Ella ya sabía que el Maratón de Sables (250 kilómetros a pie repartidos en seis días) no sería un juego infantil. Y más con la dureza añadida de llevar la comida a cuestas y dormir en jaimas bajo una piel de cabra y sobre una alfombra. Sin embargo, tenía la experiencia de ser una de las mejores especialistas del mundo en carreras de montaña, con varios títulos mundiales y continentales a cuestas. Su pareja Pere Aurell también es un magnífico corredor de pruebas de ultrafondo. El atletismo une a la familia.

Ragna Debats descansa, con las heridas en la espalda, en el campamento / MARTA BACARDIT (MDS)

"De joven la hípica era el deporte que practicaba. Llegué, incluso, a plantearme la posibilidad de disputar los Juegos Olímpicos, pero, desgraciadamente, en ese deporte no siempre prima la habilidad de la amazona y hay muchos intereses, por lo que a veces no son los mejores los que acuden a la cita olímpica". Dejó los caballos. Se fue a estudiar filología a Inglaterra. Su vida cambió totalmente durante un viaje a València. De eso hace 11 años. Se estableció en Catalunya, primero en Xerta, cerca de la desembocadura del Ebro, y luego en Matadepera donde vive desde hace siete.

La primera experiencia

"Comencé a correr en Xerta casi por azar. La primera vez que salí no hice ni dos kilómetros. Pero, al poco tiempo, ya me apunté a una carrera de montaña; nada menos que 23 kilómetros con un desnivel superior a los mil metros. Acabé destrozada". Pero descubrió que valía y mucho para esta especialidad hasta convertirse en el día de hoy en una atleta profesional. 

Ragna Debats, saludada por niños del Sáhara, en pleno esfuerzo / MARTA BACARDIT (MDS)

Lleva tantos años aquí que se siente catalana y reclama, con voz triste, la poca atención que sus hazañas merecen en Holanda. "Estoy totalmente integrada aquí pero soy holandesa aunque no tenga ningún lazo directo con mi país. Si gano algo por Holanda nunca me llama nadie. Aquí tengo mucha más atención mediática".

A correr, como siempre

En unos días, cuando sanen sus pies, volverá a correr con la misma intensidad e ilusión de siempre. "Quiero volver al Maratón de Sables porque he visto que el objetivo de acabar entre los 10 mejores es posible". Y lo hará corriendo durante siete días. "Solo he andado en las ascensiones a las dunas más inclinadas porque resulta más práctico hacerlo andando que corriendo. Luego, en el llano o en las falsas llanuras, siempre he ido corriendo, la mayoría de las veces en el grupo cabecero, todo hombres, aunque es verdad que cuando comprobaba que el esfuerzo era excesivo para mi musculatura me descolgaba y buscaba un ritmo más acorde al físico de una mujer".