28 nov 2020

Ir a contenido

ENTREVISTA AL DELANTERO DEL HUESCA

Enric Gallego: "La vida futbolística no me ha sido fácil"

El atacante catalán, de 32 años, protagoniza una carrera tan extraordinaria como atípica en el fútbol español

Arnau Segura

Enric Gallego, primera incorporacion de la SD Huesca en el mercado de invierno de la presente campaña.

Enric Gallego, primera incorporacion de la SD Huesca en el mercado de invierno de la presente campaña.

Enric Gallego (Barcelona, 1986) es feliz. La Primera División le parecía un horizonte inconquistable, un barco que ya había zarpado para él, pero, después de convertirse en una de las sensaciones de la categoría de plata con el Extremadura, el delantero catalán, protagonista de una carrera tan extraordinaria como atípica, ha cumplido este invierno, a los 32 años, el que siempre fue su sueño de la mano del Huesca, "un club humilde al que también le ha costado mucho llegar hasta aquí". La suya es la historia de un futbolista, de un luchador, que no ha olvidado el sabor del barro ni el olor del césped artificial, que jamás se rindió, ni siquiera cuando descendió a Segunda Regional con el Bon Pastor. El ‘22’ del Huesca, adicto a la sensación de agujerear las redes de las porterías contrarias –"es una alegría única. Impresionante e indescriptible. Siempre quieres más"–, habla del pasado, del presente y del futuro, de sueños que parecen utópicos e inalcanzables, de ilusiones que se cumplen a base de trabajar de una forma tan humilde como incansable. Este domingo visita el Santiago Bernabéu.

Se te ve feliz. Sí. La verdad es que estoy súper contento, disfrutando de todo. Al final he podido llegar a Primera. Y ahora tengo que disfrutarlo al máximo. Ahora quiero aprovecharlo al máximo. Esta es la profesión con la que sueñan todos los niños a los que les gusta el fútbol. Me acuerdo de cuando nos preguntaban qué queríamos ser de mayores en el colegio. ‘¿Yo? Futbolista’, respondía siempre. Y ahora tengo la suerte de poder dedicarme a lo que más me gusta. Estar aquí, en Primera División, es impresionante. Vivo en un sueño del que no quiero despertar.

Enric Gallego, en un partido reciente con la camiseta del Huesca.

¿Cuántas veces te habías imaginado un presente así? Pocas. Muy pocas. Pero al final el trabajo y el sacrificio han tenido su premio. Ha ido todo muy deprisa porque en menos de un año he pasado de Segunda B a Primera, pero lo llevo con mucha normalidad. Siempre me ha gustado mantener los pies en el suelo. Sé en todo momento dónde estoy, lo que me ha costado llegar hasta aquí. Y tengo muy claro de dónde vengo. Para saber dónde quieres ir tienes que recordar siempre de dónde vienes.

¿Cómo descubriste el mundo del fútbol? Era muy pequeño. A los cuatro años empecé a jugar en el Bon Pastor, el barrio en el que nací. Me acuerdo mucho de aquella época. Me acuerdo de compañeros, de amigos con los que continúo teniendo relación. Hace muchos años, pero es bonito recordar aquella época.

Antes de poder soñar siquiera con convertirte en profesional, además de futbolista, también trabajaste como camionero y en una empresa de climatización. Quizás aquello te permite valorar más el presente. La carrera que he tenido, el tener que compaginar el fútbol con otro trabajo, el saber lo duro que es tener que trabajar muchas horas para ganar un sueldo, hace que ahora lo valore todo mucho más, quizás incluso más que otros jugadores. Me ha costado mucho llegar, aunque tampoco es que haya tenido que pasar penurias. Pero es verdad que la vida futbolística no me ha sido fácil. No ha sido fácil, pero aquí estamos.

"El fútbol siempre ha sido mi vida. Lo he querido hacer siempre, desde pequeño. Lo es todo para mí"

¿Qué era el fútbol para ti en aquellos años? El fútbol ha sido siempre mi vida. Lo que he querido hacer siempre, desde bien pequeño. Lo es todo para mí. En aquella época, a nivel profesional, la vida quizás no era tan bonita como lo es ahora, pero ir a entrenar a las 9 de la noche, hacer lo que me gusta, reírte con los compañeros, acabar el entreno e ir a tomar algo, me permitía desconectar.

¿Cuándo decidiste centrarte plenamente en el fútbol? Cuando jugaba en el Alzamora (Barcelona) lo compaginaba con un trabajo de camionero. Tuve un par de sustos, que me quedé dormido en la carretera, y me asusté, así que decidí dejarlo. Al fichar por el Premià me dije: ‘Esto es lo que realmente quiero’.

Llegar al Extremadura cambió para siempre tu carrera. Totalmente. No fue fácil decidirme porque estaba bien aquí. Pero es la mejor decisión que he tomado en mi vida. Fue increíble. Todo, todo. Desde el primer día. El día de mi debut ya marqué tres goles en ocho minutos. Aquello fue una locura.

Después de ser clave en el ascenso a Segunda del Extremadura, con 11 goles en media temporada, tu irrupción en la categoría de plata fue aún más espectacular. ¿Para quién fue el primero de los 15 goles que celebraste en Segunda? Cuando era un niño vivíamos en las casas baratas de Bon Pastor. Allí se hacía mucha vida en la calle, en el barrio. Recuerdo que me pasaba casi todo el día en la calle. ¿Para cenar? Un bocadillo que me comía en la calle. Estábamos ahí con mi madre, mis hermanos, mis vecinos. Y siempre me quedaba dormido en el suelo, cansado de jugar todo el día al fútbol. Tenía un amigo, que debía tener ya unos 20 años, que siempre me recogía. ‘¡María Ángeles, que se te ha quedado dormido el niño!’. Siempre tuvimos una gran relación, incluso me dio el trabajo en la empresa de instalación de aires acondicionados. ‘Enric, te ha tocado la lotería al entrar aquí’, me decía siempre. Estuvimos dos años trabajando juntos. Nos hemos reído muchísimo. Hemos pasado momentos brutales juntos. Nos llevábamos 20 años, pero yo siempre le decía: ‘Pero si estás hecho un chaval, Toni’. Llevaba unos años luchando contra el cáncer, hasta aquel día en el que, al despertar, recibí un mensaje desde su móvil. Era su hijo, que me dijo que había…

Tan bien te salieron las cosas en Segunda con el Extremadura que tan solo necesitaste 19 partidos para llamar la atención de un equipo de Primera. La verdad es que sí. Ha sido un año impresionante. Ha sido todo precioso, tanto en lo colectivo como en lo individual. Allí la gente me quiere mucho. Solo tengo palabras de agradecimiento para el club, para la afición, para la ciudad. No tengo ni un pero. Ha sido un año tan bonito, tan redondo, que no le puedo encontrarle ni un pero. Es que a mi incluso me sorprendía, porque era el aniversario de un niño de allí y le ponían una foto mía en el pastel. Me salió una primera vuelta inmejorable, y he tenido la suerte de llegar al Huesca, que es el club que más confianza depositó en mí.

"En Extremadura la gente me quiere mucho. Fue un año muy bonito. En el aniversario de un niño le ponían una foto mía en el pastel"

Enric Gallego

Delantero del Huesca

¿Cómo ves la situación del Huesca? No es la que preferiríamos, pero el equipo está bien. Y, además de competir en todos los partidos, estamos sumando puntos muy importantes. Queremos continuar en la misma línea. Haremos todo lo posible para mantenernos. Tenemos que dejarnos la vida en intentar conseguir la salvación. Tenemos que hacer lo imposible, lo que no está escrito, para continuar disfrutando de todo esto, que la Primera División es muy bonita. Porque estar en Primera o en Segunda te cambia la vida. Yo vine aquí con la ilusión de ayudar, de aportar mi granito de arena, para conseguir la permanencia.

¿Qué sentiste al anotar tu primer gol en Primera? Fue increíble. Había marcado muchos goles en Segunda, pero pensaba: ‘A ver si ahora harás el ridículo’. El día de mi debut, por ejemplo, tenía delante a dos centrales como Godín y Giménez y me preocupaba la posibilidad de no estar a la altura. Aquel gol contra el Valladolid me permitió hacer realidad un sueño. Fue el decir: ‘Hostia, aquí también puedo meter goles’.

Aquel tanto fue la culminación de una carrera única. Hace ocho meses jugabas en Segunda B. Hace dos meses debutaste en Primera División con 32 años, cuando quizás ya parecía imposible. Todo esto era inimaginable hace un año. Cuando fiché por el Extremadura sabía que era muy difícil llegar a Segunda, así que imagínate lo que podía pensar de jugar en Primera. En la vida no hay nada imposible, pero lo veía extremadamente difícil. Jamás habría dicho que acabaría en Primera.

Tu trayectoria es un triunfo personal, pero quizás es también una victoria del fútbol modesto, del que sobrevive al margen de los focos. Está claro. Y si mi historia les es útil a todos aquellos jugadores que están en el fútbol territorial, yo encantado de ser un ejemplo que les sirva para continuar trabajando. Para continuar luchando. Para seguir soñando. Mi consejo es que disfruten, que persigan sus sueños. Muchas veces no se cumplen. Pero a veces sí.