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el toque inglés

Pep el Magnánimo contra Sarri el Muerto

La Carabao Cup no es un más que un trago de agua fresca para el City. Pero sería un brebaje milagroso para el Chelsea que podría volver a la vida.

Josep Martí Blanch

Sarri, dando instrucciones a Hazard, la estrella del Chlesea, esta temporada.

Sarri, dando instrucciones a Hazard, la estrella del Chlesea, esta temporada.

La lengua puede conducir al mayor de los ridículos. Imaginen. Gente que se acaba de conocer. Ganas de quedar bien, de parecer interesante e inteligente. Y de repente el silencio que anuncia el desastre que ya se ha producido. Fui la víctima merecida. En animada tertulia quise parecer un hombre de mundo y expliqué con naturalidad que había decidido ser un 'cottager' (seguidor del Fulham) mientras estuviera en Londres. Pero a los intelectuales de ese día el futbol se la refanfinflaba y entendieron fue otra cosa. Un 'cottager' es también un homosexual que utiliza los lavabos públicos para masturbarse u otras cosillas más ambiciosas. Lo de ir tocándose por los urinarios les debió parecer excesivo. Quedó claro que todo era un malentendido, pero ya no me miraron igual. Lo entendí. Es como si en Barcelona te presentas a alguien explicando que tu afición favorita es pasarte la mañana en los váteres de la estación de Sants mirando de reojo penes de viajeros. Después, ¡arréglalo!

Algo parecido, aunque menos aparatoso, me ha sucedido con la Carabao Cup, la copa de la liga inglesa que City o Chelsea van a llevarse a casa como primer gran título de la temporada. La sonoridad de la palabra me convenció de que se trataba de nomenclatura brasileña y a cada eliminatoria de la competición mi cerebro conectaba con la samba. ¿Carabao? No podía ser otra cosa que una marca de cachaza. Pero resulta que no, que el Carabao no es más que una bebida energética coreana de las que te supervigorizan al primer trago porque equivale a beberse una docena de expressos. El director de marketing de la compañía debe estar muy contento con el patrocinio de la copa inglesa. Otra cosa son los efectos en las ventas. A fecha de hoy no he visto a nadie con una lata en la mano.

Enfrentamiento de Citizen y Blues

Sea como sea, ahí está la final. A un lado del ring el City de Guardiola y al otro el Chelsea de Maurizio Sarri. Vienen de enfrentarse hace dos semanas y el 6-0 que los Citizen les endosaron a los Blues aún domina en todas las conversaciones. Tanto, que hasta el Santo de Sant Pedor ha regalado como previa de la final una sesión de curas verbales a su colega italiano, del que se ha desecho en halagos hasta el punto de considerar inexplicable que se cuestione su continuidad. Pep el Magnánimo contra Sarri el Muerto. Este va a ser el partido. Para demostrar que a perro flaco todo son pulgas, añadan que la UEFA ha prohibido al Chelsea incorporar nuevos jugadores hasta verano del 2020 por saltarse las normas fijadas para la incorporación a los clubes de los menores de edad.

La Carabao Cup ha sido antes la Coca-Cola Cup, la Capital One Cup y así hasta ocho denominaciones distintas. Es el título menor de las competiciones inglesas.  Embellece el palmarés del que va sobrado -City- o actúa como bálsamo de fierabrás para el que anda necesitado -Chelsea-. El Liverpool, con ocho trofeos es quien domina la historia de esta competición, mientras que los finalistas de esta edición atesoran cinco copas cada uno en sus vitrinas.

Levantar la copa tendrá un efecto muy diferente para uno y otro equipo. Aunque se trate de bebida energética, para el City no será muy diferente a un trago de agua sin más. En cambio, para el Chelsea puede ser el brebaje milagroso que le devuelva a la vida. Los de Carabao dicen que su bebida se inventó para enfrentar con éxito los retos diarios. Como los carajillos, vaya.