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EL FRANCIA-GALES ABRE EL SEIS NACIONES

El torneo de las mil naciones

La ola de nacionalizaciones crea controversia en el arranque de la competición más emblemática del rugby

José María Expósito

El nacionalizado francés Paul Willemse en medio de una melé durante el Francia-Gales inaugural del Torneo de las Seis Naciones 2019.

El nacionalizado francés Paul Willemse en medio de una melé durante el Francia-Gales inaugural del Torneo de las Seis Naciones 2019. / AFP / FRANCK FIFE

El exmedio melé de los Pumas Agustín Pichot, actual vicepresidente de World Rugby, puso el debate sobre la mesa con un tuit tras la ventana de partidos internacionales de noviembre. En él cifraba el porcentaje de jugadores de las principales 11 potencias que había representado a un país diferente al que le vio nacer: Australia: 29%; Italia, 30%; Escocia, 46%... Las críticas por oportunismo (ningún extranjero en Argentina) y falta de rigor (incluía a jugadores nacidos fuera accidentalmente) no podían ocultar lo que era un secreto a voces. Las nacionalizaciones masivas son ya una plaga en el rugby, como demuestran las convocatorias del Seis Naciones que este viernes ha comenzado con el Francia-Gales, que ha deparado una espectaclar remontada del XV del Dragón en Saint Denis (19-24, 16-0 al descanso).

El XV del Gallo tiene pocas opciones de ganar un torneo que se le resiste desde el 2010, pero Jacques Brunel intenta formar un equipo de futuro. Para ello recurrió (no sin controversia) a Paul Willemse, un enorme segunda línea de 26 años nacido en Pretoria, que jugó con la selección sub-19 de Namibia y se proclamó campeón del mundo júnior con Sudáfrica. Este viernes debutará con Francia, donde reside desde el 2015, cuando fichó por el Montpellier. Su compañero de selección Uili Atonio, neozelandés de nacimiento y que jugó en las categorías inferiores de Samoa, sabrá orientarle en tal galimatías.

Una normativa laxa

"África ganó el Mundial", dijo Nicolás Maduro tras el triunfo de la Francia futbolística en Rusia. Si no tuviera otros problemas, el presidente venezolano podría añadir ahora a Oceanía. Willemse obtuvo el pasado noviembre la nacionalidad francesa, requisito impuesto por la federación gala pero no por la internacional, cuya normativa solo exige a día de hoy tres años de residencia en un país para vestir la camiseta de su selección. A partir del 2020, deberán acreditarse cinco años.

Pero Francia no es ni el único ni el mayor exponente en este Seis Naciones de una práctica cada vez más extendida (también en España). El vestuario escocés congrega a neozelandeses, sudafricanos, australianos, ingleses ¡y hasta un estadounidense! que optaron por abrazar el cardo.

Récord de Parisse

Y eso que Francia y la pujante Escocia son los únicos dos países con entrenador nacional. A Italia, primer rival del combinado (nunca mejor dicho) caledonio, la dirige el irlandés Conor O'Shea, cuya misión es intentar a toda costa que Italia gane un partido (encadena 17 derrotas desde el 2015) y evite la cuchara de madera. Los 'azzurri' recuperan a su gran capitán, Sergio Parisse (argentino de nacimiento, por cierto), que hoy batirá el récord de 65 partidos disputados en el Seis Naciones que comparte con el mítico Brian O'Driscoll. Por si tres neozelandeses, un irlandés, un zimbabuense y un sudafricano no bastasen, O'Shea hará debutar a Dave Sisi, exinternacional sub-20 inglés nacido en Alemania.

Los capitanes de las seis selecciones. / REUTERS

No hay excepciones en este Seis Naciones, ni en la Irlanda del neozelandés Joe Schmidt, gran aspirante a revalidar el título, ni en la Gales de otro kiwi, Warren Gatland, segunda candidata en las apuestas, lo que puede deparar una última jornada apasionante con la visita del XV del Trébol al Millenium de Cardiff.

El seleccionador de Inglaterra, el australiano Eddie Jones, observa el entrenamiento de sus pupilos Billy y Mako Vunipola. / Paul FAITH (AFP)

Como 'outsider' aparece Inglaterra, que hasta hace cuatro años nunca había apostado por un entrenador foráneo, pero que tras el ridículo de su Mundial (no pasó de la primera fase) miró al sur para darle los mandos a Eddie Jones. Y el técnico australiano de raíces japonesas no ha dudado en alistar a siete oceánicos para el estreno de una edición que mira de reojo al Mundial de Japón de septiembre. "No es un equipo para el Seis Naciones. Es un equipo para batir a Irlanda", asegura Jones. Con qué jugadores se logre es lo de menos.

Temas: Rugby