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LOS EUROPEOS DE MINSK DE PATINAJE

Javier Fernández, la última pirueta de un supercampeón

El patinador se retira este sábado de la alta competición a los 27 años buscando su séptimo título europeo consecutivo

Joan Carles Armengol

Javier Fernández, en el programa corto del pasado jueves en Minsk.

Javier Fernández, en el programa corto del pasado jueves en Minsk. / AFP / KIRILL KUDRYAVTSEV

No cumplirá 28 años hasta el próximo 15 de abril, pero Javier Fernández considera que su trayectoria en lo más alto del patinaje artístico sobre hielo debe tocar a su fin. Y lo hará este sábado en el programa libre del Europeo de Minsk. Apenas cuatro minutos de saltos, piruetas y movimientos mágicos le quedan a este madrileño de Cuatro Vientos que ha tenido la virtud de brillar en un deporte con nula tradición en el país y elevarlo a la excelencia más absoluta.

Han sido 13 años en lo más alto, pero la figura de pionero le ha pasado factura en forma de desgaste. "Mi mente y mi cuerpo ya no me dan para más. Tengo que aceptarlo", asegura 'Superjavi', que perseguira en la capital bielorrusa su séptimo título europeo consecutivo, partiendo desde el tercer puesto que ocupó en el programa corto del pasado jueves. De conseguirlo, igualaría los oros de su amigo, el ruso Evgeni Plushenko (en este caso, no consecutivos), y se consagraría como uno de los mejores en los últimos 80 años. Para encontrar algo superior habría que remontarse al mítico alemán Karl Schäfer, que acumuló ocho títulos seguidos entre 1929 y 1936.

Triunfador en el exilio

Han sido 13 años en la élite, ejerciendo de pionero en un deporte con muy pocas licencias en España, desde su exilio. En el 2008, con 17 años, un cazatalentos rusos, Nikolai Morozov, le vio patinar en un campamento de verano en Andorra y le propuso unirse a su grupo de entrenamiento. Dejó a su familia en Madrid -es hijo de un mecánico militar y de una funcionaria de correos, y tiene a una hermana, Laura, que también patina- para comenzar su periplo, primero en Nueva Jersey y, después, en Rusia, viviendo en residencias y hoteles y apenas hablando el idioma.

Allí conoció a la patinadora japonesa Miki Ando, con la que mantuvo una larga relación sentimental, pero sus caminos se empezaron a separar cuando Javier se unió en Toronto al grupo del excampeón canadiense Brian Orser, como un segundo padre para él, que le ha acompañado en sus continuos éxitos de los últimos ocho años. Doble campeón del mundo (2015 y 2016), doble bronce mundialista (2013 y 2014), tres medallas en finales del Grand Prix (2011, 2014 y 2015), seis títulos europeos (todos desde el 2013) y, sobre todo, esa medalla de bronce olímpica que el pasado invierno culminó en Pieonchang (Corea del Sur) una carrera superlativa.

En esos Juegos, Javier subió al podio con el ejercicio basado en 'El Hombre de la Mancha' que este sábado expondrá por última vez a la valoración de los jueces. Luego, seguramente con una medalla más en el bolsillo, comenzará su nueva vida, de regreso a Madrid, pero relacionado siempre con el deporte que ha engrandecido como el pionero que es, como en su día hicieron, por ejemplo, Ángel Nieto (motociclismo), Severiano Ballesteros (golf), Fernando Alonso (F-1) o Carolina Marín (bádminton).

Javier para rato

"Dejaré de competir, no de patinar", ha dejado claro el madrileño. "El patinaje me lo ha dado todo, es mi profesión y quiero que también sea mi futuro", afirma. Proyectos tiene muchos. No quiere que quien llegue detrás tenga que abrir camino por sí solo, como ha hecho él. "Hay que cuidar que los deportistas no se encuentren solos y puedan seguir evolucionando", insiste. Por eso no descarta crear un centro de alto rendimiento en España.

De momento ayudará a su hermana Laura en el Pabellón de Hielo de Leganés y, sobre todo, intentará expandir el éxito de su espectáculo 'Revoltion on Ice', que este invierno ha vendido más de 60.000 entradas en ciudades como Pamplona, Málaga, Murcia, Las Palmas y Madrid, y que quiere exportar a Japón, China, México o Qatar con ayuda de figuras como su amigo Plushenko y la surcoreana Kim Yuna.

"Hay Javier Fernández para rato, y aunque deje de competir, no dejaré de patinar", promete el virtuoso madrileño, que hoy pone punto final a la alta competición después de un invierno ya de descompresión, puesto que no ha participado en ninguna competición oficial y solo apareció en el Open de Japón, un torneo por invitación en el que solo quedó por detrás de los locales Shoma Uno y Nobunari Oda.