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CRISIS BLANCA

La fallida apuesta del Madrid por los futbolistas jóvenes (y caros)

El club de Florentino Pérez acumula fracasos y dudas en su política de comprar talentos prometedores que no han conseguido cumplir las expectativas

Alejandro García

Brahim Díaz controla un balón durante su primer entrenamiento con el Madrid.

Brahim Díaz controla un balón durante su primer entrenamiento con el Madrid. / EFE

En su desesperado intento de mantener su posición preponderante en el concierto internacional, el Madrid se ha visto forzado a cambiar de táctica, empequeñecido en el voraz mercado del fútbol, sin más posibilidades que una ofensiva a la contra, a la desesperada y con pocas probabilidades de éxito. “Somos conscientes de que este tiempo de conquistas y triunfos también viene acompañado de dificultades y momentos deportivos difíciles", reconoció Florentino Pérez este lunes en la presentación de su último fichaje, el pubescente Brahim Díaz.

Salvo casos excepcionales, en los que un contrato a punto de expirar y un deseo manifiesto de firmar llevan a una estrella mundial al Madrid, el último Courtois; el club presidido por Florentino Pérez ya no está en disposición económica de acceder a jugadores consagrados. La alternativa ha sido virar el objetivo hacia el talento precoz y bisoño, sin testar; aunque el sobrecoste se paga en riesgo y el fracaso en derrotas. El resultado ha sido una clase medio devaluada y un grupo de adolescentes ilusionados, henchidos con la satisfacción del objetivo conseguido por llegar al Madrid y luego frustrados sobre el campo, impotentes ante la empresa.

Fichajes de menores de 22 años en el Real Madrid

257 millones en cinco años

El gran desembolso por James Rodríguez en 2014 fue el último en un solo jugador, entonces el Madrid aún era el rico, pero ese invierno ya llegó Lucas Silva, el primero de una lista que pone en evidencia el descalabro del club en su nueva política.

A partir de ese verano, los jóvenes prometedores que no han terminado de cumplir las expectativas monopolizaron los fichajes. “Vamos a seguir construyendo un Real Madrid preparado para el presente y el futuro", reiteró el presidente el lunes, en otra presentación de un joven que no llega a los 20 años, las más habituales en el último lustro, en la línea del discurso habitual en los últimos tiempos. En cinco años, el Madrid ha gastado más de 257 millones en fichajes de menores de 21 años con un rendimiento por debajo de una estrella accesible a ese precio.

En verano de 2015 llegaron Asensio y Vallejo; también Odegaard. Al nivel de las inversiones más fuertes del club, por encima de los 30 millones de euros, llegó Kovacic, con 21 años, que este verano salió cedido al Chelsea ante la falta de minutos que padecía.

Entregado a los jóvenes

En las dos siguientes temporadas, el exiguo bagaje de fichajes del Madrid ha mermado el nivel medio de la plantilla de forma progresiva hasta en el actual equipo disfuncional. La recuperación de Morata, Ceballos, con 21 años, y Theo Hernández, con 20; es todo lo nuevo que pudo disfrutar el aficionado blanco.

Con la necesidad de una renovación estructural llamando a la puerta y con la salida del referente goleador del equipo, el Madrid volvió a entregar su futuro a los jóvenes, cada vez pagados más caros. El más caro ha sido el adolescente Vinicius, convertido en referente con 18 años poco más que el entusiasmo que aporta, que le ha costado al Madrid 61 millones de euros.

El último en llegar ha sido Brahim Díaz, otra oportunidad de mercado con opciones de entrar rápido en el equipo, pero con las mismas dudas que el resto. Para la próxima temporada se espera a Rodrygo, otro brasileño de 17 años en que el Madrid ha invertido 45 millones de euros, otra apuesta altisonante que nace entre la incertidumbre.