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NUEVA CÚPULA EN BILBAO

Aitor Elizegi, otra receta para el Athletic

El cocinero alcanza la presidencia del club vasco tras derrotar con apuros al aparato insititucional

Igor Santamaría

Elizegi, nuevo presidente del Athletic, en las instalaciones de Lezama.

Elizegi, nuevo presidente del Athletic, en las instalaciones de Lezama. / EFE / MIGUEL TONA

Un presidente contra pronóstico. Aitor Elizegi (Bilbao, 1966) ha roto todos los esquemas en su carrera hacia el sillón de Ibaigane para comandar el Athletic. Nadie daba un duro por él cuando decidió hacer frente al candidato continuista, Alberto Uribe-Echevarria.

Primero, porque anunció que se postulaba, se desdijo en 24 horas y finalmente se subió al carro; además, remaba conta los siete años de mandato de Josu Urrutia, quien dirigiendo la junta gestora no tuvo otra ocurrencia que moverse en favor de su delfín renovando futbolistas, una polémica avivada por la fotografía oficial de la firma de Óscar de Marcos donde aparecía la figura de Javier Aldazabal, miembro de la candidatura oficial que no debería estar ahí porque ya no era miembro de la directiva; y, para más inri, el afamado cocinero, afiliado del PNV que firmó una carta de apoyo cuando Iñigo Urkullu opositaba a lehendakari, vio cómo desde Sabin Etxea se trasladaba implícitamente que el hombre a elegir era Uribe.

El apoyo de los jóvenes

La conjunción de los astros, la campaña de perfil bajo de su rival y el voto de castigo hacia el exjugador rojiblanco añadieron la pimienta necesaria para que saltara la sorpresa por solo 85 votos (9.264 frente a 9.179), en parte porque los nuevos socios de perfil joven apostaron en masa por Elizegi.

Su primer objetivo será sacar al equipo del pozo y acudir al mercado de invierno en la medida de lo posible, con Ibai Llorente en el horizonte, y luego llegarán sus promesas de gradas populares, engrandecer el conjunto femenino, el Athletic 3.0 y demás ensoñaciones.

Pucheros y fogones

A su familia, con un padre delineante que trabajó toda la vida en la misma empresa, le hizo poca gracia que su hijo decidiera matricularse en la segunda promoción de la Escuela de Hostelería de Galdakao. Pero al nuevo mandatario del club rojiblanco, que sisaba puñados de angulas a su abuela pescatera y repartía por las casas las barras de pan del comercio materno, le apasionaban los pucheros y fogones, justo cuando las recetas modernistas reemplazaban a la cocina tradicional.

Acusado de excesivo populismo, quizá su mayor valor sea su tesón, el mismo que puso en sus proyectos de hostelería en Berlín o Nueva York

En los años 90 Elizegi se lanzó con el restaurante Gaminiz de Plentzia y fue ampliando sus perspectivas, ejerciendo como santo y seña del llamado Slow Food, una apuesta por la buena comida y el medioambiente. Con el Bascook y el Txocook expandió sus conocimientos, al tiempo que se hacía con la presidencia de Bilbao Dendak, la asociación de comerciantes más potente de Bizkaia, relevando al periodista y luego directivo del Athletic Juan Carlos Erkoreka, derrotado en las elecciones de 2007 por Fernando García Macua y que ahora regresará haciéndose cargo de la Fundación.

Riesgos económicos

Nacido en el barrio de Santutxu, quien hasta el verano de 2022 será el 32º presidente del Athletic, siempre evoca que de chaval iba andando desde casa a San Mamés y que aguardaba hasta el minuto15 para colarse en el campo hasta que pudo costearse el carné de socio, justo cuando conoció a Mikel Martínez, jefe de urgencias del hospital de Basurto y médico oficial de La Vuelta, que será su vicepresidente.

Elizegi, en las instalaciones del Athletic en Lezama / MIGUEL TONA (EFE)

Todas sus dudas en este proceso a la presidencia se han vinculado a los riesgos económicos que debían enfrentar sus compañeros de viaje y él en primera persona, pero ha derrotado incluso al hándicap que le impone una Ley del Deporte que aprieta a las directivas en sus primeros mandatos al cargo de los clubes.

Aval de 19 millones

En su disposición adicional séptima, esta normativa le obliga a pagar algo más de 19 millones de euros como aval (el 15% del presupuesto de gastos del club) y gastar, como máximo, 76 millones de los 300 que tiene la entidad en caja, los destinados a provisiones, ya que las juntas deben hacerse cargo económicamente de sus mandatos. Si el gasto supera esta cantidad, Elizegi y su directiva deberán asumir también esta cifra con su propio bolsillo.

Acusado de exceso de populismo, quizás su mayor valor sea su tesón, el mismo que imprimió en sus proyectos de hostelería en Berlín Nueva York. La renovación que pretende instalar en el Athletic, sin tocar un solo ápice de la filosofía rojiblanca, le obliga a destilar ese carácter emprendedor justo cuando se atisba la necesidad de remozar una primera plantilla envejecida y de modernizar Lezama.

Alkorta, director deportivo

Para ello ha recurrido a dos primeros espadas que a buen seguro le habrán reportado el saco de votos decisivo: Rafa Alkorta como director deportivo, arropado por Andoni Aiarza y por quien fuera preparador físico estrella durante largos años, Manolo Delgado. Un revolcón que ya ha propiciado la marcha de José Mari Amorrortu. Con Gaizka Garitano, mientras se remonte, parece haber plena confianza. El Athletic ya se cocina con nuevas manos.