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PROTESTAS DE LA AFICIÓN

El Reus cierra su día más largo con un empate

El 1-1 ante el Córdoba culmina una jornada de protestas, manifestaciones y abucheos a Joan Oliver, el máximo accionista

Joan Vidal

Seguidores del Reus Deportiu se manifiestan contra Joan Oliver, el máximo accionista del club.

Seguidores del Reus Deportiu se manifiestan contra Joan Oliver, el máximo accionista del club.

Sábado largo en Reus. Un mediodía que será recordado por el pago de las nóminas retrasadas, hasta tres mensualidades, a una plantilla que tenía preparada la maleta en busca de una nueva oportunidad en el fútbol profesional. El próximo lunes, a las 23.59 horas, los integrantes de la plantilla del Reus eran agentes libres. 'In extremis', así quiso Joan Oliver evitar la caída al abismo de un club con 109 años de historia. A traición, dirán algunos, ya que los jugadores conocieron la noticia a través del comunicado de la entidad del Baix Camp.

Una artimaña más del máximo accionista que tampoco gustó a la plantilla y que hizo más visible la división existente entre club y jugadores. Difícil la gestión actual de un vestuario que tenía la cabeza fuera del Municipal y que deberá asimilar que hasta el 30 de junio serán rojinegros.

La previa del partido ante el Córdoba estaba marcada por una protesta de los aficionados como denuncia a la gestión económica. Una concentración que congregó a cerca de 200 aficionados, más descafeinada de lo previsto, ya que las buenas noticias apaciguaron, mínimamente, los ánimos de los convocados. "Oliver dimisión" y cánticos a favor del Reus Deportiu, para calentar un encuentro decisivo entre dos conjuntos en zona de descenso.

Cigarro en mano y con una bebida con grandes dosis de azúcar, Oliver hacía entrada en el palco sigilosamente a escasos segundos de iniciarse la contienda. Atento a los movimientos sobre el césped e intentando extraerse de una pitada que era cuestión de segundos. En el momento en el que alguien del público lo divisó, empezó el abucheo. Corto, preciso e intenso. No se inmutó, la fiesta va con él.

Ánimos del Córdoba

El partido transcurrió inicialmente sin demasiadas aventuras. Los pocos aficionados cordobeses presentes en el Municipal desplegaron, a los 10 minutos, una pancarta en la que se leía: "Ànims Reus". La ovación fue unánime por parte de la parroquia local. El gol de los visitantes (minuto 19) no fue más que una anécdota en un partido en el que la tensión se vivía lejos del rectángulo de juego. Aythami remató un saque de esquina para adelantar a los andaluces.

La bronca llegó nuevamente en las gradas. Un aficionado de la tribuna baja se dirigió a Oliver al grito de mafioso. La reacción de la seguridad fue instantánea y se pretendió enseñar la puerta de salida al abonado. No sucedió; la presión de un estadio lleno pudo con la invitación. El gol de Linares (m. 30) devolvió las miradas al verde. Con el empate, los 22 protagonistas se dirigieron al túnel de vestuarios entre la ovación de un público volcado.

Muchas incógnitas

El segundo tiempo fue difícil de digerir. Poco fútbol en una tarde fría en la capital del Baix Camp. Las mejores oportunidades fueron para los locales aunque siempre se desaprovechaban en los metros finales. Un punto, a la postre, para seguir sumando.

Ahora es momento de terapia de grupo y muchas explicaciones. Hay jugadores que ya tenían cerrado verbalmente su fichaje por otro club. Xavi Bartolo, técnico reusense, deberá exponer también a sus pupilos cómo conocía de antemano lo que sucedería ayer. Incógnitas que deberán ser despejadas en las próximas horas, cuando se conozca el nombre del nuevo propietario del Reus. El rumor de Jorge Mendes, como intermediario para la venta, coge fuerza.