Ir a contenido

RADIOGRAGÍA DE LAS JUEZAS DEL DEPORTE

Árbitras de baloncesto: Pioneras y respetadas en las pistas

Tres mujeres dirigirán hoy, por primera vez, un partido de la Liga femenina en España

Luis Mendiola

La figuerense Yasmina Alcaraz, una de las figuras emergentes del arbitraje en la LEB

La figuerense Yasmina Alcaraz, una de las figuras emergentes del arbitraje en la LEB / JULL ROC

El baloncesto camina desde hace tiempo en España con una marcha más respecto a otros deportes profesionales en la integración de la mujer en el arbitraje. La cacereña Esperanza Mendoza, de 34 años, ha llegado este verano a la Liga ACB, después de ascender desde las categorías de la Federación Española (FEB). Y sus pasos, después de dedicarle la mitad de su vida al arbitraje, continúa la senda iniciada por dos pioneras, la madrileña Pilar Landeira (árbitra ACB desde 1992 hasta 2004) y la barcelonesa Anna Cardús, que el pasado verano se retiró tras 15 campañas.

Eso se debe, de forma fundamental, a la mayor penetración del baloncesto en el deporte femenino desde la etapa de iniciación, pero también a que es un deporte nacido en las escuelas, con unos valores de máximo respeto, y a que se disputa en un escenario recogido.

Por eso hace tiempo ya que ha dejado de entenderse como una rareza la presencia de árbitras en una cancha de baloncesto, incluso en la élite, vetada en otros deportes. Los datos demuestran, eso sí, que aunque en los últimos años hay un aumento de mujeres en los cursillos de árbitros, aún queda mucho trabajo por hacer.

Las mujeres representan un 23,7% del total de licencias de la temporada 2017/18 que maneja el Comitè d’Àrbitres segmentándolo por sexos, pero la pirámide reduce el porcentaje en las categorías superiores. Así mientras existe prácticamente una situación de igualdad entre los auxiliares de mesa (un 43% por un 56%), la cifra se reduce entre los árbitros que pitan categorías júniors, sub-20 y séniors.  

El proyecto 'Universo Mujer'

La aparición de más árbitras responde también a una política decidida por parte de los máximos organismos que dirigen el baloncesto empeñados en contar con una presencia efectiva de mujeres. La idea que impulsó en su día a la Federación Española de Baloncesto (FEB), bautizado como el proyecto ‘Universo Mujer’, con una clara idea de difundir y promover el deporte femenino, no solo ha servido para organizar este pasado verano la Copa del Mundo de baloncesto por primera vez en España, sino para subir  las licencias de jugadoras y también elevar la representación del arbitraje femenino.

"En Catalunya se acepta a la árbitra como algo normal. Pero aún queda camino para eliminar prejuicios"

Pilar Landeira

Exárbitra de la ACB

En ese sentido, la FEB está abriendo una vía que está sirviendo de ejemplo a la propia FIBA, pero esa apuesta también se extiende a la Euroliga, que cuenta hoy con la alemana Anne Panther, de 35 años, o a la propia NBA, que este mismo verano promovió a dos nuevas árbitras, Ashley Moyer-Gleich y Natalie Sago a tiempo completo, para sumarse a la actual Lauren Holtkamp, ampliando la apuesta que ya mantienen en la Liga de desarrollo con 17 árbitras.

Pilar Landeira, pionera de las árbitras en la ACB / xavier gonzález

 “Se ha avanzado mucho en este tiempo y, por lo menos en Catalunya, la presencia de una mujer como árbitro está aceptada como un hecho normal, pero aún nos queda camino para eliminar estereotipos y prejuicios, no solo a nivel de baloncesto sino también en la sociedad en sí misma”, explica Pilar Landeira, asesora en el área técnica del Comité d’Àrbitres de la Federació Catalana de Bàsquet, desde donde tutela el trabajo de las nuevas promociones y que durante sus 30 años en activo en el arbitraje, 12 de ellos en la ACB, se encargó de allanar el camino.

“En algún momento me he sentido incómoda con algunos comentarios que puedes escuchar en las gradas, tanto si eres mujer como hombre, pero siempre he me sentido bien aceptada por todos los colectivos, árbitros, entrenadores, y se me ha juzgado más como árbitro que como mujer”, explica la figuerense Yasmina Alcaraz, de 28 años, que este año ascendió a la categoría absoluta de la Federación Española, es decir, Liga Femenina, LEB Plata y LEB Oro.

Esa normalización o no evita que, de vez en cuando, los titulares en los medios de comunicación recojan comportamientos machistas como el que se vivió, a principios de noviembre, con el presidente del Iberojet PalmaGuillem Boscana, que cargó con la actuación de dos colegiadas del partido que su equipo perdió ante el Araberri en LEB Oro.

"En alguna ocasión me he sentido incómoda, pero se me ha juzgado más como árbitra que como mujer"

Yasmina Alcaraz

Árbitra de la Liga LEB

“Nunca vi a dos árbitras en el mismo partido. Creo que con una bastaba”, dijo. El club y el propio Boscana emitieron comunicados de disculpa, mientras Jorge Garbajosa, presidente de la Federación, criticaba sus palabras. “No son opiniones propias del siglo XXI”, acusa Landeira.

En el siguiente encuentro, el Iberojet pidió disculpas al deporte femenino en general. La palabra “Perdón” escritas en mayúsculas podía leerse en la camiseta del equipo balear, acompañado de 'hastags' de apoyo al colectivo arbitral, a la afición y al deporte femenino.

Tripletas históricas

Como reacción, seguramente, a ese incidente, la FEB ha reafirmado su apuesta y este mes una tripleta arbitral femenina dirigirá tanto un partido de la Liga femenina como el de la masculina. En la Liga Día serán las madrileñas Asunción Langa y Sara Peláez y la gallega Laura Piñeiro las que dirigirán este domingo el duelo estelar entre el Girona Citylift y el Perfumerías Avenida.

Susanna Soler Prat

Profesora de Teoría e Historia del Deporte del INEFC (UB)

El martes la catalana Yasmina Alcaraz, la gallega  Paula Lema y la aragonesa Elena Espiau se encargarán de juzgar el Valladolid-Tau Castelló de LEB Oro, el primero a nivel masculino en España pitado por tres mujeres.

“Es un hecho histórico, que igual se ha avanzado dos o tres meses”, asegura Yasmina Alcaraz. “Por suerte o desgracia ha venido como consecuencia de un incidente rechazado por muchos colectivos. Pero también es consecuencia del trabajo”.

 “¿Por qué no pueden arbitrar tres mujeres juntas?”, se pregunta Landeira. “Si tienen la formación, hay que darles la oportunidad y la confianza para que lo demuestren”