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COPA LIBERTADORES

River Plate se niega en redondo a jugar la final en el Bernabéu

El club expreso su "rechazo" al cambio de sede porque "desnaturaliza la competencia" con Boca Juniors

Su rival insiste en que le den por ganador del partido debido a la agresión que sufrieron sus jugadores

Abel Gilbert

Una imagen de la grada de River antes del partido de ida de la Libertadores

Una imagen de la grada de River antes del partido de ida de la Libertadores / MARCOS BRINDICCI (REUTERS)

River Plate no quiere moverse de Buenos Aires para disputar con Boca Juniors la demorada final de la Copa Libertadores de América. El club que preside Rodolfo D'Onofrio ratificó con vehemencia su "rechazo al cambio de sede" dejando esta vez por escrito lo que la CONMEBOL (Confederación Suramericana de Fútbol) nunca quiso escuchar cuando mudó el choque futbolístico a Madrid.

Para River, el paso dado por la CONMEBOL "desnaturaliza la competencia, perjudica a quienes adquirieron su ticket y afecta la igualdad de condiciones a partir de la pérdida de la condición de local". En ese sentido, el equipo de la banda roja no descarta la posibilidad de iniciar las acciones legales que sean necesarias si se exige a los contendientes viajar a España.

Boca Juniors también tiene su litigio con la CONMEBOL. Pero su pelea es de otro orden: sencillamente no quiere jugar el partido. Considera que la agresión que sufrieron los jugadores por partes de hinchas rivales cuando iban al estadio rival es razón suficiente para que le den por ganado el partido. La federación ha rechazado esa solicitud. El malestar de River es de otro orden. Dice que no le corresponde una sanción ni renunciar a que la final tenga lugar en el Monumental. "La responsabilidad por la falla del operativo de seguridad del día sábado 24 del corriente mes, ocurrida fuera del anillo perimetral dispuesto para el evento, fue, además de pública y notoria, asumida abiertamente por las más altas autoridades del Estado".

Enfrentamiento de aficionados de River con la policía tras la suspensión de la Libertadores / Alberto raggio ( REUTERS)

Pero además, el club sostiene que "más de 66 mil asistentes al estadio aguardaron pacientemente durante alrededor de ocho horas el día sábado y volvieron a concurrir por segunda el día domingo". Ahora resulta que "a esos mismos espectadores se les niega ahora -injustificadamente- la posibilidad de presenciar el espectáculo, en virtud de la evidente diferencia de costos y la distancia propia de la sede elegida". Para River es además "incomprensible" que el clásico más importante del fútbol argentino no pueda desarrollarse "con normalidad en el mismo país que en los días que corren se desarrolla un G20". 

Reunión Macri-Sánchez

Al reunirse con el jefe de Gobierno Español Pedro Sánchez en el marco de la cumbre el G20, el presidente Mauricio Macri expresó su conformidad con la celebración de la gran final en Madrid, aunque señaló que es un tema que le compete a la CONMEBOL. El paraguayo Domínguez, su presidente, es amigo personal del mandatario argentino.

"Es un honor albergar el superclásico", fue la valoración que realizó Pedro Sánchez en Buenos Aires. "España estará siempre al lado del deporte y la convivencia. Vamos a desplegar todo el aparato de seguridad para que el único protagonista sea el fútbol".

La “Libertadores de América” en el Bernabéu ha provocado críticas irascibles en Argentina. "Salvo que la final se termine disputando en la Luna, y que los hinchas de uno y otro equipo se dividan, y que unos salgan en cohetes desde Cabo Cañaveral en USA y otros desde el Cosmódromo de Baikonu, en Rusia, la idea de organizar el Superclásico en el exterior, sea cerca, lejos o más o menos, no deja de ser un delirio, un monumento a la temeridad y un acto de voluntarismo ciego", señaló el diario deportivo Olé. Por si hiciera falta, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, dijo en Buenos Aires: "La única manera de seguir adelante es jugar el partido en España".