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ENTREVISTA CON EL CAMPEÓN EUROPEO DE 200 METROS

Hortelano: "La vida me ha dado una segunda oportunidad"

El triple plusmarquista español de velocidad afronta el Campeonato de Europa de atletismo feliz por su total recuperación tras su grave accidente automovilístico

Luis Mendiola

Bruno Hortelano, con un gesto característico, a finales de mayo en Tenerife, donde se produjo su vuelta a las pistas

Bruno Hortelano, con un gesto característico, a finales de mayo en Tenerife, donde se produjo su vuelta a las pistas / CRISTOBAL GARCIA (EFE)

La vida no ha sido fácil para Bruno Hortelano (Wollongong, Australia, 18/09/91) en los dos últimos años, en concreto desde que sorprendió al mundo con su título en los 200 metros del Europeo de Amsterdam y su pase a la semifinal olímpica en Río. Pocos días después de aquel logro se destrozó la mano en un accidente de circulación. De eso hace ya 23 meses. En su regreso a las pistas, Hortelano vuelve con hambre, después de pasar por un tobogán de sensaciones. Primero, la inquietud por su regreso. En estas últimas semanas, la euforia por correr y lograr dos nuevos récords de España. Y ahora la esperanza por competir, otra vez, a alto nivel en el Europeo de Berlín (7 al 12 de agosto). Hortelano vuelve a sentirse rápido y, sobre todo, feliz. 

Viendo las marcas que ha acreditado en su vuelta desde el pasado 19 junio en Santa Cruz de Tenerife,  con dos récords de España, el de los 400 metros (44.69 en el mitin de Madrid, el  22 de junio) y el del 200 (en Getafe, el 22 de julio, con un tiempo de 22.04) podría decirse que su regreso ha superado todas las expectativas incluso las que podía tener usted.  La mayoría de gente no ha visto mis entrenos y mi progresión en los dos últimos años, así que puede haberles sorprendido. Pero detrás hay mucho trabajo. Yo tampoco sabía seguro cuál sería mi rendimiento. Pero tenía fe ciega en el proceso, en el plan de mi entrenador. Sí que confiaba en que volvería bien. Y que volvería en forma. Esa era mi expectativa. La idea era ir mejorando las marcas. Eso indica que el plan, que estaba enfocado al Campeonato de Europa en Berlín, es bueno. Ahora estoy afinando, maximizando potencia en carrera, arreglando los últimos detalles. Por supuesto que en estos dos años surgieron las dudas. No han sido todo pasos hacia adelante. Dábamos dos adelante y uno atrás. Pero me he aplicado y he tenido fe y la ayuda de mi gente, de mi familia, de mi entrenador, mi representante y mis amigos.

¿Que sintió en su vuelta, después de 21 meses de ausencia fuera de la competición, después de un largo y complicado proceso, con tres operaciones, al calzarse los tacos de nuevo? Podía sentir presión, pero en lugar de eso noté una gran paz interior. El aplauso de la grada me llegó como una calurosa bienvenida. Me hacían saber que estaban esperanzados en mi regreso.  Y al cruzar la meta, me quité un peso de encima gigante no solo por la marca, sino por las sensaciones. Corrí rápido, porque hice mi marca personal, y sobre todo me noté bien.

"Habiéndolo perdido todo, ahora cuando compito no tengo nada que perder"

¿Ha sentido el apoyo de la gente en todo este tiempo? Desde el mismo día del accidente. Aún me llegan mensajes. Gente que conocía mi caso, gente que buscaba inspiración o me daba apoyo. Esos primeros 6 meses me llegaron una serie de mensajes a mi teléfono privado que me impactaron, de madres y niños que no conocía; madres que tenían hijos que habían tenido accidentes y lesiones y me pedían si les podía transmitir fuerza; mensajes de niños que estaban viviendo momentos difíciles. Antes de responderles, vi en ese momento que en mi propia miseria, porque era así como me sentía, no estaba solo.

¿Fue una buena terapia para usted? Esa miseria se reconoce después. Cuando sales. Y ahora que he salido lo puedo reconocer. Recuerdo pasar horas y horas escribiendo y enviando mensajes en mi habitación que me han ayudado mucho. Ahora que estoy bien y en un buen lugar física y mentalmente, reconozco que he sacado muchas cosas positivas. Que he madurado como persona y como deportista. Y me alegro por eso. Sí, esa experiencia me ha reforzado.

Con las marcas que ha conseguido en su vuelta, puede afirmarse que la pesadilla ha quedado atrás. La pesadilla quedó atrás en marzo cuando vine de EEUU y me instalé en el CAR. Tuve que superar las pequeñas lesiones del invierno y al ver que se acercaban las carreras que teníamos previstas tuve que tirar para atrás mi regreso. Pero eso quedó superado también. Y ahora por supuesto ya estoy mirando para adelante con un único propósito: quiero dar espectáculo, quiero competir bien, quiero devolver todo. Para correr bien hay que ser feliz. Y yo soy feliz.

Usted ha admitido que durante su recuperación cayó en la depresión. ¿Trabaja con algún  psicólogo? Lo hice, pero solo para superar el tema del accidente, cuando tuve la depresión. He trabajado mucho durante estos años el tema mental. Siempre he intentado mantener una actitud positiva ante la vida. Es algo que me han inculcado mis padres: ver siempre el lado positivo. Eso no quiere decir que haya que estar siempre contento. Tiene que ver con la forma de ver la vida, con lo que coges la experiencia. No es que estos dos años hayan sido felices. Pero reconozco que siempre he sido optimista.

"Siento las mismas sensaciones que cuando empezaba: de felicidad y libertad"

Usted ha pasado por tres operaciones con el equipo del doctor Mir, que le han permitido salvar la mano y ha realizado un enorme trabajo adicional que le ha permitido volver. ¿Lo siente como una segunda oportunidad? Estaba en el mejor estado y, entonces, caí y toqué fondo. Soy alguien que de alguna forma lo llegó a perder todo. Yo tengo una formación (ingeniero biomédico) y podía haberme ganado la vida. Pero decidí volver porque tengo una pasión y unos objetivos que cumplir. Y la vida me ha dado una segunda oportunidad. Ahora he vuelto y he vuelto para quedarme. Habiéndolo perdido todo, ahora cuando compito no tengo nada que perder. Por eso puedo correr contento y feliz. Mis estudios son una opción que tengo, porque tengo más pasiones en la vida. No solo soy deportista, estudiante, hijo…Soy una persona normal a la que le gustan leer, el cine, las películas. Pero ahora mi cabeza está en el atletismo.

¿Qué sensaciones le acompañan en su vuelta? ¿Se siente totalmente recuperado?  Físicamente ha recuperado toda la masa muscular, incluso estoy más musculado. También porque soy un hombre más maduro. Estoy en los mejores años de mi vida y espero dar lo máximo de mi potencial. Y las sensaciones son las mismas que cuando empezaba. Cuando compito bien, esas sensaciones son de felicidad y libertad en la pista. Y esas son las mejores sensaciones.

La mano de Hortelano, con el guante que la protege en todas sus carreras / ALEJANDRO GARCÍA (EFE)

En todas las carreras ha mantenido el guante en su mano derecha. ¿Es su amuleto?  Existe una razón médica para llevarlo: para que el sol no me toque el injerto de la mano, que ha quedado muy bien después de las operaciones. Pero también es un recordatorio para mí de todo el trabajo y el sufrimiento que hay detrás de mi vuelta a las pistas. Por esa razón también lo llevo cuando compito.

El Europeo de Berlín es la gran cita de la temporada ¿qué retos se marca? Por supuesto renovar mi título y después continuar mi temporada con las carreras en las que cada vez me siento más cómodo y mejor. ¿Bajar de los 20 segundos? No me planteo la marca, porque sé que vendrá sola. Lo único que puedo hacer es correr lo más relajado posible y sé y confío en que llegará, aunque también creo que un poquito de suerte siempre vendrá bien.

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