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LA GESTA BALCÁNICA

Croacia representa el triunfo de la resistencia

El once balcánico, que remontó por tercera vez el marcador en su tercera prórroga, es el primer finalista que procede la repesca

Raúl Paniagua

Mandzukic se escapa de Stones y bate a Pickford con el gol que lleva a Croacia a la final del Mundial.

Mandzukic se escapa de Stones y bate a Pickford con el gol que lleva a Croacia a la final del Mundial. / AFP / JEWEL SAMAD

Volando a balón parado iba Inglaterra por el Mundial (9 goles de los 12 marcados en jugadas de estrategia, como el de Trippier ayer) hasta que se estrelló ante un monolito gigante.

Frente al equipo más resistente de todos. Al más fuerte y macizo,  inasequible a ninguna adversidad. Al más estable mentalmente, capaz de remontar por tercera vez seguida el marcador adverso, y al más vigososo físicamente por haber soportado la tercera prórroga victorioso. Al primer finalista de la historia procedente de la respesca. Croacia agarró el billete hacia Rusia tras superar a Grecia. Había quedado segunda en el grupo que lideró Islandia.

Veinte años después

Ese espíritu irreductible brinda a Croacia una revancha ante Francia. Veinte años después de haber litigado en la semifinal de 1998, las dos selecciones se miden en el choque decisivo. Aquella Francia de Zidane, Henry y Deschamps, que repetirá sentado en el banquillo de entrenador, batió a la gran generación de los Bilic, Jarni, Prosinecki y Suker, que repetirá sentado en el palco como presidente de la federación. Se trataba, sin embargo, de la primera camada de brillantes futbolistas, de infatigables luchadores, ahora superados por Modric, Rakitic, Perisic y Mandzukic, que se dejó la pierna para alcanzar la final.

Mandukic acaba de batir a Pickford con el segundo gol croata. / Jewel Samad (AFp)

"El fútbol no vuelve a casa", tituló inmediatamente la BBC tras consumarse la derrota. Lo que vuelve a casa es la selección de Gareth Southgate y su gruesa libreta de jugadas de estrategia que tanta vida le ha dado.

La falta de laboratorio de Kieran Trippier, de la vieja Inglaterra, claudió ante la inagotable fe de los balcánicos, uno de los países más jóvenes de Europa. Independiente desde 1991 y compitiendo desde 1992, con una población que apenas sobrepasa los cuatro millones de habitantes, Croacia ya se clasificó para lapara la Eurocopa de Inglaterra (1996) y llegó hasta la semifinal del Mundial-98.

El espabilado Mandzukic

Seis jugadores ingleses y dos croatas había en el área británica cuando Mario Mandzukic se colaba por la espalda de un despistado Stones para firmar otro episodio histórico. "Duele. Duele mucho, y dolerá durante un tiempo, pero podemos mantener la cabeza bien alta", reflexionó Harry Kane, desencajado, que se coronará como máximo goleador del torneo. El tanto más valioso, sin embargo, fue el de Mandzukic.

Rakitic y Dele Alli se pelean en un rifirrafe final. / YURI CORTEZ (AFP)

"Es un milagro. Solo los grandes equipos pueden ser tan valientes como nosotros y remontar ante un rival como Inglaterra", dijo Mandzukic. "Éramos como leones y seremos leones hasta el último día", añadió el ariete balcánico.

"Estamos merecidamente en la final, hemos hecho historia", sentenció el seleccionador Zlatko Dalic. "Pero no hemos dicho nuestra última palabra todavía. Si Dios quiere, seremos campeones mundiales", dijo el técnico bosnio. 

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