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ESTRELLA CAÍDA

Neymar desespera a Brasil con su síndrome de Peter Pan

Después del KO ante Bélgica, el Brasil futbolístico carga contra la inmadurez de su crack, en un Mundial en que ha cambiado más veces de peinado que goles ha firmado

Joaquim Piera

Neymar deja el lugar de la concentración de Brasil en Kazán, camino del aeropuerto

Neymar deja el lugar de la concentración de Brasil en Kazán, camino del aeropuerto / Andre Penner (AP)

La figura de Neymar Jr. se ha empequeñecido en Rusia 2018, donde se apeó precozmente en los cuartos de final, ante la pizarra de Roberto Martínez y la generación de oro belga. El deterioro de su imagen va mucho más allá del retorcimiento de dolor, convertido en memes virales, de sus piscinazos, cómicos ante la verdad absoluta del VAR, o de su constante ‘cai-cai’, en terminología futbolística brasileña.

El mundo Neymar se ha desmoronado.  Brasil se ha hartado de su padre, hospedado en el hotel de la ‘canarinha’ como un integrante más del cuerpo técnico, de los ‘Toiss’ (su panda de amigos a sueldo en sus empresas familiares que tienen el trabajo de adularlo y hacerle compañía), su enfermiza manía de monopolizar la atención a través de los constantes cambios de peinado (cuatro de diferentes por dos goles) y su incapacidad manifiesta de liderar con éxito la ‘seleçao’ en la hora H cuando Bélgica había abierto una brecha de 2-0.

"Es el momento más triste de mi carrera. Es difícil encontrar fuerzas para jugar", dice 'Ney'

A la sombra de Messi

Ney abandonó el Camp Nou, hastiado de vivir bajo la sombra de Leo Messi, para liderar un proyecto en el PSG, donde lo han convertido en el mejor pagado del planeta con los contratos publicitarios firmados con el emirato de Qatar. Un escenario que, entonces, se aplaudió a rabiar en Brasil y que ahora, con el baño belga de realidad, se interpreta como el pecado original que trascendió su inmadurez y su egolatría, por no soportar ser el primero de la fila.

Este había de ser ‘su’ Mundial, con una ‘seleçao’ en alza con Tite, indultado por la eliminación y a quien se le pide que siga. Ahora, sin embargo, Ney ya no consigue esconder, incluso para sus compatriotas, su incapacidad de recortar distancias con Leo Messi Cristiano Ronaldo en su obsesión por ganar el Balón de Oro.

Neymar se le recrimina su estancamiento emocional y futbolístico. “Parece el mismo de cuatro años atrás en el Mundial de Brasil, sigue equivocándose en las tomas de decisiones”, se le recriminó en ESPN Brasil. A su inmadurez perenne, se le unió la falta de desborde, una de sus principales armas futbolísticas. Perdió seis de los ocho duelos contra su compañero en el PSG, Thomas Meunier, y con 12 pérdidas de balón en 90 minutos lideró la estadística negativa de la ‘canarinha’.

Silencio en Kazan

Su última pataleta fue entrar mudo y salir callado de la zona mixta del Arena Kazan, lo que enervó a los centenares de enviados especiales brasileños. “Neymar no nos pidió nada durante el Mundial, no es verdad que exigiera nada, si no fuera él no habría jugada a su nivel después de su lesión”, se esforzaba Edu Gaspar, coordinador de selecciones de la CBF, en una rueda improvisada en Kazán, hasta que partiera el vuelo charte de la ‘canarinha’ en dirección a Rio de Janeiro, previa escala en Madrid. “Llega a dar pena de lo que sufre Neymar, no es fácil ser Neymar”, remarcaba el ex del Valencia y Arsenal.

Ayer, Neymar intentó arreglar el desaguisado, a través, como no, de sus redes sociales con un mensaje prefabricado, que no conmovió ni ablandó a la ‘torcida’. “Puedo decir que es el momento más triste de mi carrera y el dolor es muy grande porque sabíamos que podríamos llegar, sabíamos que podíamos ir más allá y hacer historia… pero no ha sido esta vez. Es difícil encontrar fuerza para querer volver a jugar a fútbol, pero estoy seguro que Dios me dará la fuerza suficiente para enfrentar cualquier cosa”, le redactaron desde alguna mesa de una agencia de publicidad. 

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