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ALEGRÍA DESENFRENADA

Messi y sus compañeros desatan la locura en Argentina

La clasificación ante Nigeria dio paso al delirio colectivo celebrado por el mismo capitán de la albiceleste

Abel Gilbert

Hinchas argentinos celebran el triunfo tras abandonar el estadio de San Petesburgo.

Hinchas argentinos celebran el triunfo tras abandonar el estadio de San Petesburgo. / ANTON VAGANOV (REUTERS)

“Agradezco a Dios por esta alegría y les agradezco a ustedes por esa locura hermosa que tienen en cada partido. No hay nada más lindo que ser argentino en las buenas y en las malas”, escribió Leo Messi en su cuenta de Instagram después del milagro de la clasificación y la respuesta al borde del deliro de los miles de hinchas que colmaron el estadio de San Petersburgo.

 

'Ser' argentino es sufrir con un dejo de pesimismo existencial y cambiar esa sensación de desconsuelo por el goce carnavalesco si la selección mantiene la llama de las ilusiones. "Estamos vivos", dijeron todos en Rusia y en Argentina. Atrás o en suspenso quedaron las maldiciones. La hiel de la derrota dejó paso a las mieles del triunfo. Millones de argentinos, entre ellos los jugadores, cantaron, otra vez, que volverán a ser campeones como en 1986. El arte de la injuria que precedió al partido contra Nigeria no encontraba lugar en la tarde y la noche de Buenos Aires donde, un día después de una huelga general que promete mayores conflictos sociales, solo el fútbol calmaba las heridas y amarguras. Eso también tiene que ver con lo de 'ser' argentino: descargar la ira sin piedad para luego no reconocerse en el insulto o la invectiva. Por eso, Messi volvió a ser Dios, aunque si con Francia pierde los verdugos estarán esperando agazapados con la hoguera encendida.

Seguidores de la albiceleste en la plaza de San Martín de Buenos Aires / Jorge saez (AP)

"Y Messi eligió una noche de sol para despertarse", dijo 'La Nación'. Y Éver Banega, vilipendiado hace pocos días, también se vistió de héroe a los ojos de un país. El capitán de la albiceleste agradeció las muestras de amor, otra vez incondicional -mañana nunca se sabe-, pero tampoco olvidó que él y sus compañeros habían sido crucificados después de la derrota ante los croatas. "Esto es para la gente que no se dejó llenar la cabeza con boludeces (idioteces)", dijo Leo y muchos entendieron que el dardo había sido dirigido contra esa minoría intensa de predicadores mediáticos que, desde sus púlpitos en los estudios de la televisión y las radios, pidieron que rodaran las cabezas de todos, incluida la de Messi

"Esto es para la gente que no se dejó llenar la cabeza con 'boladuces'"

Leo Messi

Capitán de la selección argentina

Volvió el canto que viene en su letra con una promesa. "Que de la mano de Leo Messi todos la vuelta vamos a dar". Y así lo sintieron también de manera genuina millones. "Nadie más que Messi merecía este triunfo. Nadie más que Messi merecía que el Mundial no se terminara hoy", señaló 'Olé' y parecía hablar por esa misma multitud.

Cambios de opiniones

"Yo nunca había perdido la fe en el equipo. Siempre creo en el orgullo del futbolista argentino y esa cualidad asoma en estas situaciones. Este es un grupo que llegó a tres finales", recordó Carlos Bianchi, infalible goleador y el entrenador con más títulos obtenidos en la historia del fútbol argentino. Los arrepentidos hicieron suyas esas mismas palabras. "Yo nunca perdí la fe". Si hasta hace una semana haber perdido tres finales era una marca vergonzante, en las vísperas del choque con Francia es considerado una virtud, signo de pericia y experiencia.

"Siempre creo en el orgullo del futbolista argentino. Este es el grupo que llegó a tres finales"

Carlos Bianchi

Entrenador de fútbol

'Ser' argentino es, además, sobreactuar las emociones. Lo que hizo Diego Maradona en el palco del estadio de San Petersburgo –los bailes, gesticulaciones, alabanzas, gritos, mofas- , se repitió, de una u otra manera, en miles de bares y casas, ahí donde un televisor estaba encendido y se reunían hombres y mujeres para seguir el partido.O el mismo Jorge Sampaoli, histriónico profesional además de entrenador. Cuando Sampaoli apareció en la rueda de prensa con Messi, las historias de sus desencuentros y golpe de estado, se disolvieron por arte de magia.

Los papeles de Panamá

Mientras Leo contestaba las preguntas y el entrenador otra vez se hundía en el almíbar del elogio hacia su principal jugador, en Buenos Aires no podía faltar el hecho sombrío o sospechoso. Un tal Fernando Míguez, en nombre de una ignota Fundación por la Paz y el Cambio Climático, presentaba una denuncia en los tribunales contra Messi y su padre por presunto lavado de activos vinculados con los Papeles de Panamá.

Lo hizo pocos días después de que Gianfranco Macri, hermano del presidente Mauricio Macri, reconociera ante el fisco haber utilizado una de las empresas 'offshore' reveladas –verdadermente- en los Papeles de Panamá para entrar en el país dinero que se benefició con un blanqueo de capitales decidido por el mismo Gobierno. Cosas que suceden en medio del Mundial de las que mejor no hablar demasiado. "No nos podíamos volver tan rápido de Rusia porque no nos espera un mundo mejor", reconoció el periodista deportivo Marcelo Palacios en la pantalla TyC Sports

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