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LÁGRIMAS DE ALEGRÍA

Messi: "Dios está con nosotros"

"Es maravilloso pasar de esta manera", afirma la estrella, que se reencontró con su mejor versión ante Nigeria

Marcos López

Messi festeja en San Petesburgo el pase a los octavos de final del Mundial.

Messi festeja en San Petesburgo el pase a los octavos de final del Mundial. / EFE / JUAN HERRERO

Llora Argentina. Lloran todos porque, de nuevo, el fútbol firmó otra noche increíble. Cuando mejor jugó la albiceleste apareció un gol sobrenatural de Leo Messi. Sobrenatural porque el excelente pase de Banega a la espalda de la defensa nigeriana se transformó en puro arte cuando la pelota llegó al cuerpo de Messi.

Hizo dos acciones asombrosas. Amortiguó el balón, más de 40 metros volando, con el muslo derecho y antes de que cayera sobre el césped lo acunó delicadamente con la pierna izquierda. Todavía faltaba lo mejor. Esos dos controles, sin que el cuero rozara la hierba, resultadon el hermoso prólogo al derechazo del 10 para arrodillarse luego, tal si fuera Dios rezando a Dios.

 "Sabía que Dios está con nosotros y no nos iba a dejar afuera", gritó después la estrella del Barça, quien se resistía a abandonar el estadio de San Petesburgo después de llevar a su país a la puerta de la esperanza. No dejó de caminar ni entrar tampoco en el pánico que acompañó a toda la selección de Sampaoli. En media hora, Messi volvió a ser Messi.

"Estábamos confiados en que íbamos a ganar este partido" (Messi)

"Estábamos confiados en que íbamos a ganar este partido. Es maravilloso ganarlo de esta manera", añadió después, mientras a su alrededor todos lloraban. Él, también, claro. Después de guiar la mejor versión del equipo argentino, quedó el 10 zarandeado por el polémico penalti que se le pitó a Mascherano, que jugó toda la segunda mitad con sangre en su rostro.

Récord de regates

Messi ganó el partido en el campo. Pero también fuera. En el descanso, poco antes de iniciarse la segunda mitad, arengó a sus compañeros, consciente de que estaba al borde del precipicio. Y todavía más cuando Nigeria marcó el penalti. Mientras Messi iba a lo suyo, firmando otro pequeño récord: 107 regates en sus 18 partidos de la Copa del Mundo superando así al histriónico Maradona que hizo 105 en 21 partidos.

Histriónica y lamentable imagen la que dio el Pelusa en la grada, entrando en trance con el gol de Leo, echándose una cabezadita en la noche rusa, durmiendo como si nada trascendente pasara delante de sus ojos, y con el gol de Rojo dedicando dos peinetas al mundo.

"Habría sido una injusticia quedarse fuera, sufrimos mucho. Pero gracias a Dios pasamos" (Messi)

Messi sí que estuvo digno. Digno con el juego, transformado en los agónicos minutos finales, tras el tanto de Rojo, hasta en aguerrido lateral derecho para achicar pelotas. Digno en su condición de líder, con esa arenga de apenas 10 segundos que cautivó a su país, y digno después. “Habria sido una injusticia quedarse fuera. Sufrimos, pero gracias a Dios pasamos”, contó la estrella azulgrana.

"Sufrimos de una manera impresionante, todo por la bronca de no haber ganado el primer partido, el penal…" Ni siquiera en su momento de máxima alegría pudo Messi olvidarse de ese penalti que falló ante Islandia. "Pecamos de inocentes ante Croacia, pero estábamos confiados en ganar a Nigeria aunque con el empate todo cambió", afirmó Messi. Todo no. Estaba el país al borde de la catástrofe futbolística cuando el 10 una ayuda divina. "Sabíamos que Dios nos iba a ayudar. Es una cosa de locos lo que hemos sufrido, pero este Mundial ha demostrado que nadie te regala nada, mira a España, mira a Portugal… Ellos sufrieron hasta el último minuto. Mira Alemania, mira Brasil…"

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