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DUELO INTENSO

Suiza-Serbia: los niños de los Balcanes se reencuentran

Muchos jugadores suizos proceden de familias que huyeron de la guerra que desintegró Yugoslavia y que aún marca su identidad

Alejandro García

Shaqiri lleva en las botas las banderas de Suiza y de Kosovo.

Shaqiri lleva en las botas las banderas de Suiza y de Kosovo. / Antonio Calanni

Suiza, eterna neutral en las guerras europeas del siglo XX, protagoniza este viernes el duelo más politizado del Mundial, ante Serbia, con la guerra de Los Balcanes como telón de fondo. Siete internacionales suizos, cinco previsibles titulares, y el seleccionador, Vladimir Petković, son de origen balcánico, de esos países surgidos de la desintegración de Yugoslavia tras una cruenta guerra.

Valon Behrami, Xherdan Shaqiri y Blerim Džemaili son la vieja guardia de Suiza, los veteranos, los que todavía nacieron en Los Balcanes. Granit Xhaka, Josip Drmić, Mario Gavranović y Haris Seferović nacieron ya en Suiza, poco después de que sus familias huyeran de un conflicto con el que creció una generación.

Provocación

Xherdan Shaqiri, natural de la ciudad kosovar de Gnjilane, emigró a Suiza con un año. Ha reiterado su compromiso con la identidad nacional de sus padres. Este viernes va a lucir la bandera kosovar en sus botas ante Serbia sobre el césped de Kaliningrado y, en el 2012, por ejemplo, no celebró un gol ante Albania. En Serbia se habla de provocación. “Si ama tanto Kosovo, ¿por qué no juega con su equipo?”, ha dicho el delantero serbio Mitrovic.

Behrami, hijo de familia albanesa, nació en Mitrovica, entonces Yugoslavia, hoy ciudad kosovar bicéfala, mitad serbia, mitad albanesa; sus padres emigraron a Suiza cuando él tenía cinco años. Džemaili, nacido en lo que hoy es Macedonia del Norte, de familia de etnia albanesa, emigró a Suiza con cuatro años.

Tras el reconocimiento de Kosovo por FIFA y UEFA en el 2016, se abrió la posibilidad de cambiar de federación, pero la Eurocopa de Francia y las dudas sobre el proceso kosovar impidieron una gran migración de internacionales hacia Kosovo.

Granit Xhaka, nacido en Basilea de familia albanesa, siempre mostró el deseo de de representar a la patria de sus progenitores. "Somos albaneses y nuestro deseo es jugar con la camiseta roja y negra, que es la de todos los albaneses", decía en el 2011 sobre él y su hermano Taulant, que sí que ha terminado siendo internacional albanés.

Granit se decidió por Suiza, pero nunca ha dejado su compromiso con la causa albano-kosovar, celebró la clasificación de Albania para la Euro 16 con lágrimas en los ojos, se ha retratado con varias personalidades albanesas, ha donado dinero a clubes de fútbol kosovares y, por ejemplo, celebra con regularidad el aniversario de la independencia de Kosovo (17 de febrero de 2008) no reconocida por España. En 2014, se fotografió haciendo con sus manos el gesto del águila, símbolo nacional albanés, junto a un escudo del Ejército de Liberación de Kosovo, una organización, disuelta en 1999, que luchó por la independencia de Kosovo y que fue considerada como un grupo terrorista por la mayor parte de la comunidad internacional.

Conflicto armado

Mario Gavranović nació en Lugano, de ascendencia bosnia y croata, un año después de que su familia emigrara. Es el único que ha enfocado hacia la tierra de sus padres su carrera deportiva, actualmente juega en Dinamo Zagreb. La familia de Haris Seferović, originaria de la ciudad bosnia de Sanski Most, emigró a finales de los 80 a Suiza, el pueblo estuvo bajo permanente control del ejército serbo-bosnio desde el 92 hasta el 95. Josip Drmić es nacido en Suiza de ascendencia croata.

El caso de  Petković, el seleccionador, es diferente, la guerra le pilló de jugador. Centrocampista de buen toque, dejó el FK Sarajevo, su ciudad natal, tras la temporada de 1987. Emigró a Suiza donde terminó su carrera como futbolista y donde ha desarrollado casi toda su trayectoria en los banquillos.

Todos son niños de la guerra, expulsados de sus casas por un conflicto armado, exiliados. Emigrantes en un país extranjero al que ahora representan en contra Serbia. Desde Pristina, capital kosovar, se sigue a la selección Suiza, se anima a los rojos como si fueran albaneses, más frente a Serbia.