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CUARTO MUNDIAL CONSECUTIVO

Entrevista a Andrés Iniesta: "Podemos hacer algo grande en Rusia"

El capitán rememora los primeros Mundiales que vio por la tele antes de coronarse en Suráfrica con un gol eterno

Marcos López (Krasnodar, enviado especial)

Iniesta, antes de empezar el amistoso en Villarreal ante Suiza.

Iniesta, antes de empezar el amistoso en Villarreal ante Suiza. / MIGUEL LORENZO

Hace semanas que vive en una tormenta emocional. Desde el día en que anunció que se iba del Barça, de su casa, Andrés Iniesta (34 años) anda envuelto en un torbellino de sensaciones. Pero le falta aún una última misión por cumplir antes de enrolarse en el Vissel Kobe japonés hasta el 2021. Acaba de llegar a Krasnodar para disputar su cuarto y ¿último? Mundial. De Alemania-2006 cuando debutó de la mano de Luis a Rusia-2018 con Lopetegui. De la tele al campo. De Fuentealbilla a Krasnodar.

¿Cuál es su primer recuerdo de un Mundial? En el de Estados Unidos en 1994. Recuerdo los partidos de España contra Corea, Bolivia, Suiza y luego la eliminatoria contra Italia: el gol de Baggio, la jugada de Salinas, la cara de Luis Enrique. Tenía 10 años. Tengo imágenes en la cabeza de los distintos partidos de España en la Copa del 1998 y la del 2002, hasta que debuté en el del 2006. Hasta que no llegas al primer equipo no te planteas disputar un Mundial.

Pensaba que jugaría alguno. Al principio, no. Pero, a medida que vas jugando con el Barça, ya no lo ves como algo tan lejano.

"Debuté en el 2006. No era una época fácil ya que el equipo estaba en fase de transición" 

Y usted debuta en Alemania... Fui sin haber jugado en la absoluta, en la última convocatoria, en mayo, después que tuviera un muy buen final de temporada con la Liga y la Champions, circunstancia que influyó para que me metiera Luis Aragonés. No era una época fácil sino que el equipo estaba en fase de transición y jugué un partido, el tercero contra Arabia, y recuerdo que llevé el 13, seguramente porque ninguno de los porteros suplentes lo quisieron.

¿Qué le pedía Luis? Él me insistía entonces en que los centrocampistas teníamos que llegar, tener presencia con el balón, hacer goles; me insistía mucho con el gol. La apuesta por los centrocampistas ha sido la llave para los éxitos de España.

Es curioso, usted debutó con el 13 y luego se quedó con el 6 con España, mientras Xavi usaba el 8. ¿Por qué? Cuando se fue Albelda, yo me quedé con el 6; el 8 era de Xavi, ya llevaba años con él, era su número, igual que en el Barça era el 6; y eso no se cambia, no se toca. Parece que Xavi y yo tengamos la misma edad, que hemos jugado siempre juntos, pero él tiene cuatro años más. El 8 era de Xavi. El Barça y selección son equipos diferentes y los números también.

Alemania, el debut; Suráfrica, el paraíso. Fue muy especial, angustioso al inicio y después feliz, como ya se sabe por lo que pasé anímicamente. Era un punto y seguido o seguramente un  punto y final; si hubiese ido mal no sé qué habría pasado. Para mí supuso un chute de adrenalina para diez años.

¿Tan mal lo pasó antes? Sí,  claro. El día que jugamos contra Chile, en el tercer partido, supe que ya estaba curado, dicho sea entre comillas. Habían pasado los malos momentos, aquella sensación de vacío. Jugué todo el partido, que era de vida o muerte, metí un gol y me sentí bien y feliz. Me dije: “Vamos a por ello”.

"En la final tenía una fuerza interior tremenda. Sentía que ibamos a ganar como fuese. No imaginaba en aquel momento que iba a meter el gol"

Y luego la final. La final y el gol, claro.  No lo he visto últimamente; algunas imágenes sí. Te lo ponen o lo ves. Recuerdo la final porque me sentía en plena forma. La mayoría llegaba muy cansada y yo en cambio tenía una fuerza interior tremenda, sentía que íbamos a ganar como fuese, no era una cuestión de superioridad sino de determinación, de fuerza. No imaginaba en aquel momento que iba a meter el gol. Sí que buscábamos situaciones, jugadas, hacer lo mejor para llegar hasta la portería, pero de ahí a saber que marcarás no, es no.

Entonces, ¿por qué le dijo a Puyol dos días antes que su gol en la semifinal a Alemania iba a ser el penúltimo más importante en la historia del fútbol español? Me saldría así, cosas que sirven para reforzarte anímicamente, para ganar aún más confianza.  No. He madurado mucho con el tiempo y afronto mejor las cosas negativas; ahora soy capaz de sobreponerme cuando antes me afectaban. Antes no dormía cuando fallaba en un partido. Recuerdo que a los 18 años, en una tanda de penaltis de la Copa Catalunya, marré un lanzamiento y creía que me iba a morir. Perder un partido suponía el fin del mundo. Ahora me afectan los errores pero sé cómo darles la vuelta para no venirme abajo.

Del gol de Johannesburgo al abrazo sentido a Del Bosque para despedirse de Brasil. Fue un palo muy gordo. Éramos los campeones y habíamos ganado la Eurocopa. Teníamos un buen equipo para seguir compitiendo. El partido contra Holanda fue de los más raros que he vivido: 1-0, 1-1, 2-1 y el hundimiento. Y no sé el por qué. La sensación era que después de la caída contra Holanda íbamos a perder sí y o sí contra Chile. La sensación era muy extraña: presión, decepción total.  Me supo muy mal por el míster. Me salió de dentro darle aquel abrazo; le tenía un especial cariño. Él y su equipo supieron  aguardar, esperarme para el Mundial de 2010, me dio mucha confianza.

"Lo de Brasil fue un palo muy gordo. Tenemos equipo, plantilla y estamos advertidos por lo que nos pasó anteriormente" 

Y ahora Rusia. No será fácil. Son muchos años ahí arriba. Yo tengo la sensación de que podemos hacer un gran papel. Tenemos equipo, plantilla y estamos advertidos por lo que nos pasó anteriormente. Si lo hacemos medianamente bien, tendremos un buen destino. Hay que tener en cuenta las buenas expectativas y también sentir que si no estamos como debemos, puede volver a pasar lo que ya pasó y salir mal; nos va bien saberlo.

Último Mundial. No me veo jugando en otro, pero tampoco me lo tomo como el último. Lo afronto como un reto muy grande, con ilusión, nada de homenajes ni pensar que ya no habrá más. La situación es diferente a la que se dio en el Barça. Habrá que ver después, pero será difícil verme en una próxima Eurocopa. No lo sé. Vamos a ver qué nos encontramos.  Hoy lo veo difícil.

Último suyo y el primero de Lopetegui. Tengo una opinión muy buena de él. Trabaja mucho, es metódico, detallista, lo prepara todo muy bien. Sabe cómo meterse en la cabeza de los jugadores y dar valor a cada detalle. Es un técnico muy bien preparado y capacitado. Fue un acierto pleno ponerle; basta con ver la fase de clasificación casi perfecta que ha hecho la selección.

Iniesta se despide en la soledad del Camp Nou / JORDI COTRINA

No hace ni un mes que estaba solo en el césped del Camp Nou despidiéndose de madrugada tras una noche de infinitas emociones. ¿Qué pensaba? Quería estar solo. Quería vivir así la última despedida. Eran, en realidad, unos momentos para mí. Me apetecía disfrutarlos, saborearlos. Claro que sabía que eran los últimos momentos. Yo solo, en el centro del campo, el estadio vacío, sin nadie en la grada… Se te pasan muchas cosas por la cabeza. Muchas.

"Quería estar solo en el Camp Nou. Eran, en realidad, unos momentos para mí. Me apetecía disfrutarlos, saborearlos"

Toda una vida, ¿no? Por supuesto. Lo mismo me pasó al cerrar la taquilla del vestuario por última vez. Sabía que ya no volvería ahí. ¿Triste? No, lo viví con la sensación del trabajo bien hecho, con orgullo y mucha satisfacción. Claro que estás triste porque ya no volverás ahí, pero quise cambiar ese momento por otro de tranquilidad, de serenidad dentro de tantas emociones que tenía en esos momentos. Algo así como un alivio. Una sensación de punto final. Y lo era. De obra finalizada, de un trabajo bien hecho.

No todos lo viven así. Lo sé. Para muchos jugadores es algo distinto, pero yo lo viví de esa manera. En la soledad final de mis últimos minutos en el estadio, en el vestuario, como si no me quisiera ir de allí.

Pero se va por voluntad propia. Pudo irse a China, pero ha terminado en Japón. No he hecho muchos cambios en mi vida, pero si  hago uno me apetece irme a la otra parte del mundo, tener la sensación de desconectar; si no es al 100%, sí bastante respecto de lo que ha sido mi hábitat durante años. En el caso de Rakuten y de su presidente Hiroshi Mikitani, sinceramente encontré desde el minuto 1 una gran predisposición y sentí una confianza ciega hacia mí como jugador y como persona, y confianza también en el proyecto, en lo que pretendemos y queremos hacer.

"No he hecho muchos cambios en mi vida, pero si hago uno me apetece irme a la otra parte del mundo y tener la sensación de desconectar"

¿Cree que desconectará del todo?  Será difícil, eso es verdad. Pero estaré lejos del día a día del Camp Nou. Comprobaré lo que se siente desde fuera, como nos ven. Me apetece coger un poco de distancia, saber que voy a hacer otra cosa, vivir otra vida, jugar otro fútbol. Me apetece, repito; es lo que siento ahora. Hay quién se pregunta si me voy por dinero o por otras cosas. Y yo digo que tengo mis sentimientos, que no quiero seguir por seguir, estar en el Barça por estar.

"Llega un momento en que te has exprimido y se acaba. Te has agotado y te han agotado. Ya está" 

Por eso, se va. Para estar aquí necesito unas cosas que ya no puedo dar. Claro que podría continuar un tiempo, un par de temporadas, pero no se trata solamente de salir al campo y ponerte la camiseta. Ser jugador del Barcelona  significa muchas más cosas. Tienes que sentirlo, sentir que tienes fuerzas para estar aquí y aguantar todo eso. Y ha llegado un momento en que no me sale. Ya me he agotado. No tengo más, no hay más. Llega un momento en que te has exprimido y se acaba. Te has agotado y te han agotado. Ya está. Ya pasé una época mala, cuando era Andrés pero interiormente no tenía nada, no era la persona que quería ser.

Messi abraza a Iniesta en el Camp Nou. / JORDI COTRINA

"¿Qué me dijo Messi en aquel abrazo? Fue un abrazo sin palabras, como diciéndonos: 'Jóder, lo que hemos vivido juntos'"

¿Qué le dijo Messi en aquel sentido abrazo que le dio sobre el césped al ser sustituido? Un abrazo sin palabras, pero muy sentido, como diciendo: “¡Joder lo que hemos vivido juntos¡. Ha sido un privilegio para ambos compartir tantas cosas y quise entender que Leo me quería decir con su apretón algo así como lo que dijo después. Hemos estado juntos toda la carrera, hemos tenido mucha complicidad juntos. Es muy fácil entenderse con Leo. Nos conocemos, sabíamos dónde estaba el uno y donde quedaba el otro,  eso es único. Cuando tomaba el balón y yo me desmarcaba sabía que me lo iba a dar al pie con una precisión increíble, en la mejor condición.

Iniesta abandona emocionado el Metropolitano tras la final de Copa ganada por el Barça al Sevilla. / JORDI COTRINA

"Si hablamos de fuerza y de potencia me quedo con la final de Copa ante el Sevilla" 

Entre tanta emoción, con que se queda. Si hablamos de fuerza, de potencia, me quedo con la final de Copa ante el Sevilla. El último partido, jugado contra la Real en la Liga, fue diferente en todo. Lo vivido en el Camp Nou, el infinit Iniesta, me llegó mucho, me emocionó, por la manera cómo me despidió la gente, como estuvo de generosa e increíble conmigo. No fue fácil porque todo te parece raro, extraño, diferente, último, pero intenté disfrutarlo al máximo. Ha sido un mes potente en cuanto a sensaciones, en energía, en todo. Ahora ya en Rusia cambias el chip, pero ahora deberé estar aún más concentrado que antes. Lo voy a hacer. No es fácil, pero seguro que tendré todos los sentidos puestos.

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