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ESTUVO EN BRASIL 2014

La historia del portero camerunés al que no dejan salir de Sudán

Maxime Loic Feudjou, que jugó en el Zaragoza, no puede abandonar el país africano porque su club, que no le paga, no le devuelve el pasaporte

Efe / Isaac J. Martín / El Cairo

Maxime Loic Feudjou (derecha) durante un entrenamiento en el estadio de Al Hilal, en Omburmán (Sudán). 

Maxime Loic Feudjou (derecha) durante un entrenamiento en el estadio de Al Hilal, en Omburmán (Sudán).  / Rodrigo Andrade (EFE)

El portero camerunés Maxime Loic Feudjou ha pasado de saborear la gloria de jugar con su selección en el Mundial de Brasil 2014 a verse atrapado en Sudán sin recibir permiso de su club para salir del país para ver a su familia. El Al Hilal, el club más importante de Sudán, le ha retenido su pasaporte, ha incluido su nombre en una lista negra para evitar que pueda dejar el país y no le paga, una situación que también han vivido otros extranjeros del equipo.

"Desde enero no me pagan mi salario (...) Mi pasaporte lo tienen ellos y no me puedo mover de aquí. No tengo dinero y el problema es que ellos (el club) no hacen nada para arreglarlo", confiesa a Efe por teléfono el futbolista, que decidió no acudir a más entrenamientos.

Tiene 26 años

El camerunés, de 26 años, que fue el portero suplente de su selección en el último Mundial, lleva tres años y medio en Sudán y cuenta los días para volver a su casa en Duala (Camerún) y así poder ver a su mujer y pagar el tratamiento a su hijo, que, según cuenta, se encuentra enfermo.

El futbolista, que en el 2009 entrenó con el segundo equipo del Real Zaragoza aunque no se incorporó finalmente al club, ha propuesto al conjunto sudanés rescindir su contrato para poder irse. El pasado sábado se reunió con la presidencia del Al Hilal y han aceptado "romper el contrato", pagándole la suma de 25.000 dólares, aunque por el momento, dice Feudjou, no le han abonado la cuantía, que debería haber sido ingresada el mismo sábado.

Las opciones

Un responsable del Al Hilal, que prefirió el anonimato, confirmó a Efe que el presidente del consejo administrativo del club, Ashraf Sayed al Cardinal, se reunió con el jugador y le ofreció tres opciones, dos de ellas eran quedarse en el equipo pero con unas condiciones que no satisfacían al futbolista. Al final, indicó, llegaron a un acuerdo "amistoso" para rescindir el contrato.

Para abandonar Sudán es necesario un visado de salida, que solo puede concederse si la empresa que contrata al extranjero da su visto bueno, una medida que se aplica para evitar que huyan trabajadores con cuentas pendientes. El responsable del club lo justifica diciendo que es "normal" que los jugadores entreguen sus pasaportes, ya que "hasta los sudaneses, y no solo los extranjeros, lo hacen".

Otro caso

Otro futbolista extranjero que estuvo en el Al Hilal, que pide mantenerse en el anonimato, apunta a Efe que vivió una situación similar. "Ellos (el club) cogen el pasaporte cuando firmas el contrato para que no huyas", desvela por vía telefónica. Este caso se agrava cuando los jugadores no reciben su salario, ya que "si protestas no te dan" el documento, añade el jugador, que desde hace unos meses ya no se encuentra en el club, aunque este todavía le siga debiendo dinero, según afirma.

"El problema es que ellos no saben respetar los acuerdos", comenta y explica que el club paga el salario "en función de los resultados que tú obtienes (...). Si te eliminan, van a crear problemas a los extranjeros", a quienes acusan de ser los culpables", aduce. No solo los futbolistas han vivido esta situación. El preparador físico brasileño Rodrigo Andrade, contratado el pasado enero por el Al Hilal, se sintió en una "prisión" cuando escuchó una negativa por parte del club a la hora de pedir su pasaporte para viajar a El Cairo en marzo para ver a su mujer e hijos.

Problema diplomático

Su situación derivó en un problema diplomático y acabó resolviéndose a comienzos de mayo, con la rescisión del contrato y su salida del país, gracias a la intermediación de la embajada brasileña y del Ministerio de Asuntos Exteriores sudanés. "La prisión a la que fui condenado no tenía ni vallas, ni llave, ni muro. Mi mayor castigo fue pagar por el error de querer cuidar de mi familia", comenta a Efe desde la capital egipcia.

El embajador brasileño en Jartum, José Mauro Couto, que confirmó los hechos, dijo que el trato dado por el Al Hilal a Andrade fue "una crueldad". Ahora el técnico se encuentra en la capital egipcia después de haber sido obligado a renunciar a sus últimos salarios y al pago de la rescisión contractual, situación ilegal que ha denunciado a la FIFA.

La situación en el aeropuerto

Según Andrade, en el aeropuerto le intentaron impedir embarcar y cuando llegó a El Cairo descubrió que sus maletas habían sido abiertas y le habían robado material de entrenamiento valorado en miles de dólares, que él había comprado antes de comenzar a trabajar en el Al Hilal. El club sudanés negó que retuviese dicho documento al brasileño, e incluso destacó que lo habían despedido "por su mal desempeño" en el equipo, y calificó sus declaraciones de "mentiras". 

Temas: Sudán Fútbol

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