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LAS SEMIFINALES DE CHAMPIONS

Jupp Heynckes se agarra a su buena estrella

El veterano técnico alemán ya ganó la Champions con el Madrid y el Bayern después de saber que no continuaría en sus banquillos, como le ocurre ahora

Carlos F. Marcote

Jupp Heynckes posa en el 2013 con los trofeos de la Champions, Bundesliga, Copa y Supercopa.

Jupp Heynckes posa en el 2013 con los trofeos de la Champions, Bundesliga, Copa y Supercopa.

Con los precedentes en la mano, y a la vista de la marcha triunfal del Real Madrid en tres de la cuatro últimas ediciones de la Champions, el favoritismo para la semifinal que este miércoles empiezan a disputar el equipo blanco y el Bayern en el Allianz Arena  solo puede apuntar hacia el equipo dirigido por Zinedine Zidane. El técnico francés, por otro lado, siempre ha eliminado al campeón alemán en las cuatro eliminatorias en que se ha cruzado con él, dos como jugador y dos como técnico, la de la temporada pasada tras la prórroga en el Bernabéu y una como ayudante de Carlo Ancelotti el año de la décima (2014), con el histórico 0-4 al conjunto que dirigía entonces Pep Guardiola, también en semifinales.

No dejan de recordar en el club madridista que los blancos levantaron la octava, novena, décima y duodécima Champions tras eliminar al campeón alemán –dos veces en cuartos y dos en semifinales—y que encadenan cinco victorias ante el conjunto germano, lo que supone la mejor racha favorable al cuadro madrileño en el enfrentamiento más repetido en la historia de la primera competición europea: 11 triunfos madridistas, dos empates y 11 derrotas, con 37 goles a favor y 36 en contra. La última vez que ganó el Bayern fue en el partido de ida de la semifinal del 2012 (2-1).

Ánimo revanchista

Desde entonces siempre ha salido victorioso el Madrid, lo que da idea del afán revanchista que empapa la atmósfera en que se viven los momentos previos al enfrentamiento en Múnich, acrecentado por la sensación de haber sido estafados que les dejó la prórroga del año pasado en el Bernabéu tras la polémica expulsión de Arturo Vidal, quien, por desgracia para él, no podrá ser de la partida después de haber sido el primero en airear su sed de venganza nada más conocer el resultado del sorteo. Hace una semana fue operado de la rodilla derecha y no volverá a jugar esta temporada, pero ya dejó su sello. “¡La venganza es un plato que se come frío! ¡Ahora sí, carajo!”, aireó en las redes sociales.

Heynckes, durante el partido de ida de la semifinal de la Copa alemana ante el Bayer Levekusen / SASCHA STEINBACH (EFE)

Jupp Heynckes nunca se expresará en esos términos, ni en directo ni en diferido, lo que no quiere decir que sus ganas de desquite sean menores que las del centrocampista chileno. Tanto por volver a colocar al Bayern en el primerísimo plano europeo después de haberlo coronado de nuevo en la Bundesliga con un autoridad aplastante --aterrizó en octubre para relevar a Ancelotti cinco puntos por debajo del Dortmund--  como, sobre todo, para borrar de una vez la amargura que le supuso tener que dejar el banquillo del Madrid después de llevarlo a ganar la séptima en el 98, 32 años después de la anterior Copa de Europa levantada por los blancos.

Despedida gloriosa

La presión del vestuario llevó a Lorenzo Sanz a prescindir de él, cosa que el técnico alemán sabía que ocurriría pasara lo que pasara en el Amsterdam Arena. Pero ganó el título, como lo haría en el 2013 con el Bayern después de que el club muniqués anunciara meses antes la contratación de Guardiola para relevarle. Ahora la entidad ha hecho lo propio con Niko Kovac, el entrenador del Eintracht Fránckfort, y Heynckes, a sus 73 años, solo piensa en que su buena estrella le lleve a protagonizar una despedida tan gloriosa como la de hace cinco años.

"Lo que pasó el año pasado ya pasó, cada partido es distinto. Ya no tenemos en la cabeza lo que ocurrió el año pasado"

Lewandowski

Delantero del Bayern

Está completamente de acuerdo con su gran amigo Uli Hoeness, el presidente, en que “el Bayern está mejor forma que el año pasado por esta época”, aunque no deja de repetir que el factor mental es lo esencial en un envite como este. “Lo más importante en estos momentos es la psicología. Es clave que todos estén fijados ya en el partido del Madrid, que solo pensemos y nos centremos en eso”, dijo después de golear al Hannover en la última jornada de la Bundesliga (0-3) sin Lewandowski, Müller, Ribery, Kimmich, Javi Martínez y Hummels, titulares fijos el miércoles ante el Madrid.


Por lo demás, considera al equipo blanco tan favorito como sus jugadores, pero también, como ellos, piensa que esa circunstancia puede tornarse en un factor favorable a sus intereses. “Es otra temporada, otro año. Lo que pasó el año pasado ya pasó, cada partido es distinto. Ya no tenemos en la cabeza lo que ocurrió el año pasado”, ha dicho Lewandowski. Ni lo de 2017 ni lo ocurrido desde 2012 en los enfrentamientos contra los blancos, le gustaría poder asegurar sin miedo a equivocarse al míster del Bayern.