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NO JUGÓ NI UN MINUTO

Messi sufre en silencio la humillación de Argentina

El astro azulgrana no forzó y se marchó a 12 minutos del final,desconsolado por tan durísima derrota y sin jugar ni un minuto

Marcos López

Messi asiste desde un palco del Wanda Metropolitano al duelo contra España.

Messi asiste desde un palco del Wanda Metropolitano al duelo contra España. / AFP / GABRIEL BOUYS

En una semana, Leo Messi ha tenido tiempo de conocer dos estadios por dentro. Acudió el viernes a un palco privado del Etihad de Manchester, acompañado de su inseparable Pepe Costa, miembro de la oficina de atención al jugador del Barça, y escoltado por el Kun Agüero, su amigo del alma. No jugó ni un minuto en el amistoso que ganó Argentina ante Italia (0-2). Acudió también Messi al palco del Wanda Metropolitano, arropado por Costa. Leo sufrió en silencio la humillación española, desconsolado. Se fue del palco en el minuto 78, con 6-1. Ya no quería ver más. Bastante tuvo que ver.
Dos partidos de la albiceleste, que anduvo de gira primaveral por Europa, y dos noches en las que Messi no se vistió de corto. Quería Sampaoli que jugara contra La Roja, pero entendió, aleccionado por el propio Leo, que no podía correrse ningún riesgo con el estado físico del astro. Tenía una "fatiga muscular", como el propio Messi  reveló, en su pierna derecha. Ambos miraron un poco más allá de un amistoso contra España, porque Rusia está a la vuelta de la esquina. El Mundial arranca el 14 de junio. Esa fue la mirada de Sampaoli, traumatizado por tan durísima caída en el Wanda.

Solo 4 partidos en marzo

La mirada de Leo es más inmediata porque en apenas un semana el Barça estará disputando la ida de los cuartos de final de la Champions contra el Roma en el Camp Nou (miércoles, cuatro de abril), lo que pone, por lo tanto, en duda que juegue hasta el sábado en Sevilla. Hace tiempo que Messi cuida de su cuerpo. Más tiempo del que parece, por mucho que le obligue a perderse un parón de selecciones.

Del palco del Etihad al palco del Wanda estuvo Leo. Cuando quedaban 12 minutos para el final, ya con 6-1, se marchó enfadado

Nadie, en su país, puede dudar de él. Estuvo con Argentina, pero siempre con el chándal blanco. Ni se vistió de corto, consciente de que no debe correr riesgos en los dos trascendentales meses y medio que le quedan ahora mismo por delante. Tanto se ha dosificado Messi, y tanto lo ha cuidado Valverde como ahora el propio Sampaoli, que solo ha jugado cuatro partidos en este mes de marzo. Serían cinco, eso sí, en caso de que acabe pisando el Sánchez Pizjuán.

Jugó Leo tres encuentros de Liga (Las Palmas, Atlético y Athletic) y uno de Champions (Chelsea). Ahora, en cambio, ha encadenado dos noches con Argentina disfrazado de espectador, habiendo interiorizado ya el proceso que le debe llevar a Rusia. Y sin dar ni un solo paso en falso. "Si no está al cien por cien, no hay que arriesgar a Messi", reveló Claudio Tapia, el presidente de la AFA (Asociación de Fútbol Argentino).


Evitar el ‘año Tata’


Desde el palco sufrió, y mucho, Messi a la España de Lopetegui. A la España de Iniesta, ovacionado cuando fue sustituido en la segunda parte cuando el marcador denunciaba los gravísimos problemas defensivos de una Argentina experimental. Sufrió Leo, algo ya tradicional, la falta de puntería de Higuaín, la misma que le costó no ganar un Mundial hace cuatro años. A Brasil llegó zarandeado por el duro año con Tata Martino, tras padecer dos lesiones musculares. Eso es, precisamente, lo que desea evitar Messi. Torturase con derrotas que aún le hacen más duro el camino a Rusia.