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MANDATARIO INUSUAL

El Gobierno de Grecia suspende la Liga de fútbol

La decisión se ha tomado después de que el presidente del PAOK irrumpiera al terreno de juego con una pistola

Adrià Rocha Cutiller

El presidente del PAOK, Ivan Savvidis, entró al césped para perseguir al colegiado, quien rápidamente salió hacia los vestuarios junto a sus compañeros. / YOUTUBE

Iván Savvidis, presidente del PAOK de Salónica, entró en el campo rodeado de sus dos guardaespaldas. Vociferaba, lanzaba sus brazos para que se le notase el enfado y apartaba jugadores: su objetivo era el árbitro.

«Se te ha acabado la carrera. Eres hombre muerto», dicen los testigos que decía Savvidis, mientras se llevaba la mano al cinto para luego sacarla otra vez. Después, el presidente del Salónica, siempre rodeado de sus matones, se quitó la chaqueta: colgado a la cintura llevaba un revólver, que se iba tocando para demostrar que sus amenazas eran algo real.

Antes —unos segundos antes— cuando transcurría el minuto 89 de partido, el AEK de Atenas, el primer clasificado, y el PAOK de Salónica, el tercero, empataban a cero en goles pero a mucho en tarjetas: el árbitro enseñó, durante el partido, nueve amarillas y tres rojas —las tres para gente sentada en los banquillos—.

Si el PAOK ganaba se pondría a solo dos puntos del AEK. Si el PAOK perdía, la liga se complicaba. El Salónica marcó, pero el árbitro lo anuló por fuera de juego. El presidente Iván Savvidis, claro, tuvo que intervenir: ordenó a sus jugadores que se marchasen al vestuario y fue a por el colegiado.

Su táctica funcionó: «Es una vergüenza. Al final el árbitro les ha dado el gol anulado como legal. Hasta quería reanudar el partido dos horas después. Le hemos dicho que no. Nos hemos negado», ha explicado a ‘Onda Cero’ Manolo Jiménez, entrenador del AEK.

Violencia e incendios

La Federación Griega de Fútbol, este lunes, ha suspendido la competición hasta nuevo aviso, y la policía ha emitido una orden de arresto para Savvidis. No es la primera vez que la liga se para: la última fue en la temporada 2016/2017.

La competición, ese año, empezó tarde por miedo a posibles fallos de seguridad y, solo dos meses después, en noviembre de 2016, volvió a pararse por un incendio declarado en la casa de un árbitro. En solo cinco años el campeonato ha sido suspendido tres veces.

Cada algún tiempo, además, en Grecia, es tradición que se suspenda algún partido. La última vez fue el pasado 25 de febrero, cuando la Federación paró un partido por lanzamiento de objetos sobre el entrenador del Olympiakos, el ex-azulgrana Òscar Garcia. Los responsables fueron los seguidores del PAOK de Salónica.

«Los partidos no se reanudarán hasta que se establezca un nuevo marco, acordado por todos. Tenemos que ponernos de acuerdo en nuevas condiciones y reglas», ha anunciado este lunes el secretario de Estado griego por el Deporte, Giorgos Vasiliadis, que ha decidido suspender la competición después de una reunión con el primer ministro, Alexis Tsipras. El Gobierno griego, en varias ocasiones, ha acusado a la Federación de fútbol de ser demasiado blanda con la violencia.

Político, militar y condecorado

Iván Savvidis ha hecho todo lo que un multimillonario ruso que se precie debe hacer en su vida. Nacido en 1959 en la Unión Soviética, Savvidis fue soldado en el Ejército Rojo. En la década de los ochenta, entró en la compañía tabacalera estatal de la URSS y, cuando la Unión se desunió y se privatizó, se la acabó quedando. Iván Savvidis es, ahora, junto con su mujer, el máximo accionista de Donskoy Tabak.

En 1999 entró en política y, desde 2003 hasta 2011 fue diputado en el Parlamento de Rusia. Siempre bajo el calor del poder: su partido era Rusia Unida, liderada por un tal Vladímir Putin. El presidente ruso tiene una relación estrecha con sus multimillonarios: Savvidis, en 2008, recibió la condecoración del Mérito a la Patria.

Después de abandonar la política rusa, en 2012, se mudó a Salónica, compró el PAOK, consiguió la doble nacionalidad griega y rusa y entró en la lista Forbes de los más ricos del mundo.

Pero ese éxito no le impidió volverse loco con el gol anulado a su PAOK. «Me parece lamentable —ha dicho este lunes Manolo Jiménez, entrenador del AEK— que un presidente se vaya al centro del campo a increpar al árbitro y al banquillo del rival. Yo alucino, no lo entiendo. Ni en una película de Clint Eastwood».

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