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LA BATALLA CAMPAL EN SAN MAMES

No había máquina para salvar a Inocencio

Indignación entre los compañeros del ertzaina muerto anoche en Bilbao

Juan José Fernández

La última foto que se hizo Inocencio Alonso, el ertzaina fallecido.

La última foto que se hizo Inocencio Alonso, el ertzaina fallecido.

Ninguna de las 33 furgonetas de la Brigada Móvil de la Ertzaintza que se desplegaron en los aledaños del estadio bilbaíno de San Mamés llevaba a bordo un equipo de reanimación cardiopulmonar que los ertzainas hubieran podido utilizar para mantener respirando a su compañero Inocencio Alonso hasta que llegara al hospital de Basurto. El agente, de 51 años, falleció -oficialmente de un fallo cardiaco por embolia pulmonar- durante la batalla campal que se desató entre hooligans bilbaínos de la peña Herri Norte y ultras rusos del Spartak de Moscú.

La ausencia de un desfibrilador y un ventilador (RCP) entre el equipamiento de los ertzainas es uno de los eslabones de la cadena de errores del operativo de seguridad que desde la noche del jueves extienden la indignación en el seno de la policía vasca. Sus principales sindicatos han emitido duras críticas contra el Departamento de Seguridad (antigua Consejería de Interior) del Gobierno Vasco, que encabeza Estefanía Beltrán de Heredia . "La consejera ordenará ahora instalar equipos RCP, pero será tarde, después de muchos años solicitándolo", se lamenta Juan Carlos Sáenz, secretario de organización del Sindicato Profesional de la Ertzaintza (SIPE-FEPOL). Su sindicato había recomendado la adquisición de equipos LUCAS (aparatos especiales y autónomos de reanimación) pero “de esos, que sepamos, solo hay tres en toda Euskadi”.

Por su parte, el portavoz del sindicato policial ESAN, Eneko Urkijo, ha denunciado que el ertzaina fallecido llevaba acumuladas 13 horas de jornada laboral antes de perder la vida. Desde el sindicato Erne, su portavoz, Roberto Seijo, ha desmentido que en el dispositivo de seguridad participaran 500 agentes. “En ese momento estaban 216 miembros de la Brigada Móvil (antidisturbios) y 150 de Seguridad Ciudadana”.

Aficiones sin separar

Los compañeros de Inocencio en la Brigada Móvil de la Ertzaintza están a la espera de que un informe forense aclare si su muerte fue tan fortuita como inicialmente se ha explicado. El análisis médico aclararía si su fallo cardiorespiratorio tuvo que ver de alguna forma con el impacto de una bengala que, supuestamente, el agente sufrió minutos antes de desmayarse. Durante la madrgada del viernes, sus compañeros trataban de identificarlo en un vídeo en el que se aprecia el momento de esa agresión. “No consentiremos que la Consejería haga pasar como muerte natural lo que ha sido una muerte en acto de servicio”, advierte el ertzaina Juan Carlos Sáenz.

A los agentes implicados en el dispositivo desplegado en las inmediaciones del estadio les sorprendió que nadie hubiera planeado separar a las dos aficiones a la hora de entrar al recinto. Se trata de una precaución habitual en los partidos calificados “de alto riesgo”.  Los violentos del grupo Herri Norte esperaron a sus oponentes rusos en la cuesta de acceso a San Mamés sin fuerza policial de interposición suficiente que evitara  el choque.

Material aprehendido a hinchas del grupo Herri Norte / el periódico

Estado en el que quedó el arma de un ertzaina tras recibir el impacto de un objeto contundente./ el periódico

Fuentes de la policía vasca lamentan también que la mesa de crisis que se monta para cada partido se cerrara a las 21:00 horas, pese a que la situación de peligro se prolongó hasta altas horas de la noche. Para su estupefacción, a esa hora oyeron los ertzainas desplegados el aviso de cierre de la mesa, distribuido por las emisoras policiales. Las mesas de crisis se montan en Euskadi para  eventos especiales, con la presencia de los jefes de comisaría de la zona afectada, el jefe territorial, el subjefe y otros miembros de la escala ejecutiva y superior de la Ertzaintza.

Arsenal hooligan

El mango de madera maciza de una pala, porras extensibles, puños americanos de acero... Como ocurre con frecuencia en los partidos de alto riesgo, los antidisturbios de la Ertzaintza incautaron ayer un amplio y variado arsenal a los hinchas violentos que se enfrentaron en Bilbao. Este bodegón lo compone material aprehendido al grupo violento Herri Norte, que ha amargado ya muchas noches de fútbol a los seguidores del Athletic Club de Bilbao. Además de las armas citadas, una navaja, una llave de desmontar ruedas, aerosoles irritantes, material pirotécnico de distinta potencia y simples pedazos de madera, latas de refresco, pilas o piedras que arrojaban por doquier.

De la contundencia de algunos golpes que propinan los violentos da idea la imagen del arma reglamentaria de uno de los ertzainas que intervino ayer durante los disturbios. Una piedra le alcanzó en la cintura destruyendo la culata.