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EL RETRATO DE LA VÍCTIMA

"Casi va a ser más peligrosa la mani de los jubilados", comentaba Inocencio Alonso, el ertzaina muerto en Bilbao

Un periodista del diario 'El Correo' habló y hasta atendió al policía vasco tras caer desplomado

La policía vasca, junto a San Mamés.

La policía vasca, junto a San Mamés. / ANDER GILLENEA (AFP)

Un periodista del diario 'El Correo', Pascual Perea, coincidió y habló con Inocencio Alonso, el ertzaina fallecido durante los incidentes previos al partido de Europa League. De la conversación con el agente, el diario bilbaíno ha elaborado el reportaje que se muestra a continuación.

 "Ya ves, chico, aquí ando, metiendo mil horas en la furgoneta. Estoy saturado. Por suerte, en cuando termine el partido me voy para casa y descanso toda la semana que viene". Bajo el aparatoso uniforme negro y el casco rojo de los antidisturbios, Inocencio (el ertzaina fallecido) se mostraba ilusionado vislumbrando el final de un largo periodo de servicio. Se mostraba algo cansado pero tranquilo este jueves por la tarde en la plaza Moyúa de Bilbao, donde un periodista de 'El Correo', conocido de su localidad natal de Ermua, se lo encontró montando guardia y estuvo charlando con él.

Las bromas

"El pobre comentaba en broma que casi iba a ser más peligrosa la manifestación de los jubilados porque no la habían preparado, solo se habían entrenado para intervenir en esta- recuerda el informador-. Y ya ves".

Inocencio no llegaría a disfrutar de ese merecido descanso. Apenas unas horas después moriría durante los altercados entre hinchas rusos y del Athletic, y también, casualidades de la vida, junto al periodista de 'El Correo'.

El hermano de la víctima también es ertzaina

Curiosamente, su hermano también es ertzaina y está encuadrado en la unidad antidisturbios. De hecho, ayer (el jueves) trabajaron codo con codo. "Cuando hemos llegado a San Mamés -dice el periodista- ha empezado la carga, los rusos detrás de los 'borrokas'. Me he encontrado a un ertzaina caído en el suelo y al acercarme he visto a su hermano junto a él. "¡Que es Inocencio!", me ha dicho. Me he agachado y estaba tumbado, caliente y un poco sudoroso, desorientado pero despierto. No tenía ninguna herida a la vista. He estado levantándole las piernas, le he dado ánimos y he seguido haciendo mi trabajo. Luego me he enterado de que ha muerto".

Tenía dos hijos y practicaba el ciclismo

Padre de dos hijos, un chico de 19 años y una chica de unos 16, recientemente separado, Inocencio era "un auténtico buenazo", asegura el reportero, incapaz aún de asimilar la noticia. "Te sorprendía que fuera antidisturbios porque era un tipo bonachón, bonachón, bonachón. Lo que tenía de grande lo tenía de bellísima persona". Inocencio, añade, tenía aficiones sencillas: el ciclismo, al que le había arrastrado su hijo, asistir a las cenas de los quintos del 67 en Ermua y, sobre todo, seguir al Athletic. "Era muy futbolero".

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