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JUEGOS OLÍMPICOS DE INVIERNO

Regino Hernández acompaña a los Fernández Ochoa en la historia

Solo los hermanos de Cercedilla, Paquito y Blanca, habían subido a un podio invernal, hace 46 y 26 años respectivamente

Paquito Fernández Ochoa, en Sapporo 1972. / EFE

Paquito Fernández Ochoa, en Sapporo 1972.
Blanca Fernández Ochoa, en Albertville 1992.

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El español Regino Hernándeztercer clasificado este jueves en la prueba de snowboardcros en los Juegos de Pyeongchang, unió su nombre al de los hermanos Fernández Ochoa, Paquito y Blanca, al convertirse en el tercer medallista olímpico invernal. El inmortal Paquito ganó el oro en el eslalon de esquí alpino hace 46 años y su hermana Blanca consiguió el bronce en esa misma disciplina hace 26.

El tercer puesto de Regino Hernández este jueves en Phoenix Park se ha convertido, por tanto, en un momento histórico para el deporte español, que aún podría ampliar su relación de triunfos en la cita invernal de Corea del Sur si todo le sale como es de esperar este fin de semana al madrileño Javier Fernández, doble campeón mundial y séxtuple de Europa. 'SuperJavi' afronta como uno de los favoritos la prueba de patinaje artístico.

Regino Hernández ha subido al podio 26 años después de que Blanca capturase el bronce en el eslalon de los Juegos de Albertville (Francia), idéntica disciplina en la que el 'inmortal' Paquito -fallecido de un cáncer en 2006, a los 56 años- había asombrado al mundo al convertirse en el primer campeón olímpico español en los Juegos de Sapporo (Japón), los primeros de invierno que se disputaron en Asia. El popular 'Paquito' situó a España en el mapamundi del deporte invernal al protagonizar la gran sorpresa en Sapporo.

Un 'mundo' sobre Thoeni

Una gesta de la que el pasado martes (13 de febrero) se cumplieron exactamente 46 años y con la que sorprendió al mundo entero al ganar en la pista del Taineyama (el monte Taine), en la que relegó a la segunda plaza a uno de los mitos del esquí alpino, el italiano Gustav Thoeni, cuyo primo Roland logró ese día el bronce. Ganar ese oro le convirtió de forma automática, con 21 años, en héroe nacional, en una España en la que, de aquella, apenas llegaban triunfos en el plano internacional.

Antes de la gesta de Paquito (que en la televisión española se vio en blanco y negro) sólo lucían las del ciclista Federico Martín Bahamontes, en el Tour de 1959; las del tenista Manolo Santana, ganador de Wimbledon en 1966; y las del motociclista Ángel Nieto -fallecido el año pasado-, que por aquel entonces había ganado tres de sus '12+1' mundiales. Y por equipos sólo brillaba la Eurocopa de fútbol de 1964, ganada ante la extinta Union Soviética en Madrid.

El del mayor de la saga de los Fernández Ochoa supuso en aquel momento el tercer oro olímpico de toda la historia de España, después del de Amezola Villota en pelota vasca (cesta punta) en los Juegos de París 1900 y el de hípica, por equipos, en Amsterdam 1928.

Paco no ganó por casualidad en Sapporo. Mejoró en un segundo y una centésima -un 'mundo', en un eslalon- a Thoeni, oro olímpico de gigante en esos Juegos, quíntuple campeón mundial y cuatro veces ganador general de la Copa del Mundo (1970-71, 72 y 73; y 74-75) y firmó una proeza que él mismo describió, en una entrevista con la Agencia EFE que recordaba el vigésimo quinto aniversario de la misma, "como si un austriaco hubiese triunfado en (la plaza de toros de) Las Ventas".

Blanca y el disgusto de Calgary

Tuvieron que pasar 20 años para que su hermana menor, Blanca, volviese a ganar otro trofeo, al convertirse en la primera mujer de toda la historia del deporte español -tanto en Juegos de verano como de invierno- en ganar una medalla olímpica.

Eso, después de recuperarse del duro golpe psicológico que le supuso rozar el oro en el gigante de los Juegos de Calgary'88, en Canadá, cuatro años antes. Blanca lideraba tras la primera manga y, surcando la nieve de Nakiska en busca de oro, se cayó en la segunda. Esa prueba en España ya se vio en color y en 'prime time', por la diferencia horaria con Canadá.

Esa bajada posiblemente haya sido la de mayor audiencia de una prueba de esquí alpino en lo que a la televisión española se refiere. La campeona de Cercedilla (Madrid), de 54 años en la actualidad, que pretendía retirarse después de esos Juegos, sucumbió a los ruegos y las presiones y decidió seguir cuatro años más, para que el deporte hiciese justicia con ella y la convirtiese en pionera entre las mujeres españolas en subirse a un podio olímpico.

Su bronce llegó sólo unos meses antes de la eclosión definitiva del deporte hispano en la cita veraniega de Barcelona'92, los únicos Juegos que ha organizado España hasta la fecha.

"Lo de Calgary fue un auténtico jarro de agua fría para mí", comentaba, en otra entrevista con Efe recordando aquella desgracia deportiva, Blanca Fernández Ochoa. "Albertville supuso el pago a un trabajo bien hecho", afirmó Blanca, recordando la prueba disputada en Méribel, que ganó la austriaca Petra Kronberger por delante de la neozelandesa Annelise Coberger, cuya plata supuso la primera medalla en unos Juegos de invierno para un país del hemisferio sur.

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