26 feb 2020

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DEPORTE EN NAVIDAD

Fútbol a raudales en el Boxing Day

La Premier concentra todas las miradas mientras el resto de ligas paran y se debate sobre el City de Pep

Albert Guasch

Aficionados del Leicester portan gorros azules de Papá Noel.

Aficionados del Leicester portan gorros azules de Papá Noel. / Reuters / Darren Staples

► Pocas competiciones priman tanto la celebración de partidos en las fiestas navideñas como sucede con la Premier inglesa y con la NBA, que han convertido estas jornadas en una tradición consolidada. La posibilidad de asistir al estadio con los más pequeños de la casa y compartir la jornada se ha convertido en la mejor forma de transmitir valores y fidelizar al público.

En Boxing Day los ingleses se lanzan en manada a la caza de rebajas. Es el Black Friday de toda la vida. Comen las sobras del día de Navidad: un poco de pavo, enrollados de salchicha, quizá algo de 'Christmas pudding'. Comentan, si es menester, el discurso de la reina del día anterior, y puede que lo hagan en el pub, mientras se beben algunas pintas.

También acuden en familia o con amigos a ver un espectáculo deportivo. Una carrera de caballos, un partido de rugby o, claro, un partido de fútbol. Desde la Premier a la Ligue Two. El calendario futbolístico brilla en su esplendor en Boxing Day.

El calendario de la Premier brilla estas jornadas en que se sigue discutiendo de fútbol

No es esta una Navidad particularmente fría en Inglaterra. Gris, sí, obviamente. Pero si se va bien protegido al estadio, los dedos de los pies no se congelarán y la nariz no enrojecerá como un bus de dos pisos londinense. Y se podrá debatir, sin que los dientes castañeen, si el Manchester City de Pep Guardiola es o no el equipo más brillante de la historia de la Premier. De eso se habla ahora mismo en el universo del balompié británico. Al City le acompañaa la exageración. Son 17 victorias consecutivas y 13 puntos entre el primero y el segundo, máxima diferencia en la historia de la Premier antes de Navidad. Campo abonado, pues, para los comentarios superlativos. Martin Keown, exdefensa del Arsenal más mítico, dijo en el programa 'Football Focus' de la BBC que Pep es posiblemente el mejor técnico que ha dirigido nunca un equipo en la Premier y en tropel han salido unos cuantos a decir lo obvio: no se puede correr tanto, el City aún no ha ganado nada. Gary Neville, por ejemplo: "No pienso ni siquiera hablar de eso. Tienes que ganar primero la Premier para entrar en ese debate. Y después ganar dos o tres más".

Normalmente el periodo navideño permite que la carrera por el título coja forma. Se adelantan unos aspirantes, caen otros. Es la selección de las especies que impone cuatro partidos en apenas 12 días. Es habitual escuchar quejas de algunos entrenadores. Pero así es la tradicion de la Premier. Exigencia máxima cuando los ojos de los aficionados de todo el mundo están pendientes del campeonato inglés. Cuando el resto de ligas descansa. Cuando se recuerdan momentos memorables del Boxing Day. Y en un país tan aficionado a confeccionar listas, gusta en particular un episodio.

Bronca inolvidable

Hace casi 10 años, precisamente en campo del City, el entrenador de entonces del Hull ordenó a sus jugadores sentarse en medio del césped durante el descanso y, con gesticulación populista, les leyó la cartilla en público después de encajar un 4-0 en el primer tiempo. Acabaron 5-1. Ese entrenador perdió igualmente el partido y el respeto de sus futbolistas. Ganó el público.

La cajita con regalos o comida sobrante que los antiguos potentados daban a su servicio, ancla de la tradición del Boxing Day, coge hoy día forma de un partido de fútbol.