Ir a contenido

UNA GRAN JUGADORA

Nora Mork, 66 goles contra la depresión

La estrella noruega ha sido una de las impresiones del Mundial de balonmano

Irati Vidal / Barcelona

Nora Mork, en un partido con Noruega.

Nora Mork, en un partido con Noruega. / AFP /PATRIK STOLLARZ (AFP)

Es una de las mejores jugadoras del mundo, sino la mejor. Podrían llamarla la Messi del balonmano, pero por su furia y su carácter en pista es mejor que la comparen con Karabatic. O con nadie, porque es única. Aunque su último año no haya sido el mejor. O quizá precisamente por eso. Nora Mork, de 26 años, ha impresionado al mundo del balonmano y del deporte por su juego, pero todavía más por su capacidad de superación personal.

La suya es una historia con la que bien podría escribirse un libro. Porque pasó de gran promesa a hackeada. De hackeada a una depresión de la que creía que no iba a salir. Y de ella, a realizar un espectacular mundial, que la ha consagrado como la mejor lateral derecho del mundo y la  jugadora más efectiva de cara a portería.

El partido más duro

Hasta 2017 la vida de la goleadora noruega era envidiable. Con19 años debutó en la selección de su país, el más laureado de la historia del balonmano (7 europeos, 3 mundiales y 2 JJOO). Lo hizo, además, como una de las estrellas del equipo; con una importante carga de minutos y goles en su primer campeonato. 

Tuvo un parón de dos temporadas en las que el quirófano se convirtió en su casa, pues su rodilla no respondía y las lesiones se sucedían una tras otra. Pero volvió y lo hizo triunfando, en su club, el Györi ETO, y en la selección. Oro tras oro. Hasta que un hacker de 21 años, que se ha autodeclarado culpable, le robó intimidad difundiendo imágenes de su móvil por la red. 

"Mi autoestima desapareció. Que se metieran con mi vida privada me hizo sentir insegura"

Nora Mork

Estrella del balonmano noruego

Ella se enteró gracias a Internet yfue entonces cuando cayó en una depresión. "Nunca había jugado un partido tan duro. Mi autoestima desapareció. Cada día era agotador. Luchaba contra mi ira, mi decepción, mi pánico, mi frustración",  dijo la jugadora hace poco más de un mes ante las cámaras de la televisión noruega TV2. Y añadió: "No creo que la gente entienda lo que puede provocar una exposición así. Estoy acostumbrada a que juzguen mis actuaciones en la pista, pero que se metieran en mi vida privada de forma tan agresiva me hizo sentir insegura, atemorizada".  

Se planteó no disputar el Mundial y marcharse lejos de Noruega, de los medios y del balonmano. Pero entonces se dio cuenta de que aquello era una victoria para el hacker y decidió volver más fuerte que nunca.

De gol en gol

"Ningún estúpido va a arruinar mi sueño de convertirme en la mejor jugadora del mundo, pero necesitaré un tiempo para volver a ser la misma», afirmó. Y el tiempo se esfumó. Porque fue declarar eso y convertirse en la máxima goleadora de la Champions con 59 tantos. Empezó con 4 goles en los dos primeros encuentros, pero en el tercer partido disputado después de la depresión ya marcó 13. Era la Mork de siempre. La triunforadora nata estaba de vuelta.

Y  vaya si lo estaba. En el Mundial recientemente disputado en Alemania, actuó como un rodillo ante sus rivales. A España la apeó de octavos de final con 11 tantos, a Rusia la hundió en cuartos con 9  y a Holanda la eliminó de semifinales con 8 más. Aunque perdió la final ante Francia fue determinante en todo momento. Acabó siendo la máxima goleadora del torneo con 66 goles y una ratio de 7,3 por partido.

No logró el MVP, que se lo llevó su compañera de selección Oftedal, pero el mundo del balonmano cayó rendido ante su juego  y su determinación. 

Porque Mork no son solo goles, es penetración fugaz, una capacidad de decisión nunca vista y  liderazgo. Es el mando de una nueva generación de jugadoras vikingas y ni los ataques personales pueden con ella.
 

0 Comentarios
cargando