Ir a contenido

LA CRISIS BLANQUIAZUL

El Espanyol se derrumba

La afición se harta y pide el adiós de Quique Sánchez Flores en el peor momento desde la llegada de Chen

Raúl Paniagua

Quique Sánchez Flores, con Machín al fondo, en el partido del lunes entre el Espanyol y el Girona.

Quique Sánchez Flores, con Machín al fondo, en el partido del lunes entre el Espanyol y el Girona. / JORDI COTRINA

Chen Yansheng, el propietario del Espanyol, no escogió el mejor momento para ver en directo a su equipo, horas después de aterrizar desde China. El dueño de Rastar Group sigue con detalle los partidos desde la distancia. Sabía que la situación no era buena pero jamás esperaba lo que vivió el lunes en el palco de Cornellà.

El cuadro blanquiazul firmó otra lamentable actuación en el primer derbi en Primera ante el Girona (0-1) y la respuesta del público fue contundente. Pidió a gritos por primera vez la dimisión de Quique Sánchez Flores en un ambiente enrarecido que puede traer consecuencias si el equipo no reacciona.

Chen Yansheng, en uno de los palcos de Cornellà, el lunes ante el Girona / JORDI COTRINA

Aunque el Espanyol no ha pasado del 10º puesto en toda la Liga, la imagen en casa no era tan nefasta desde la derrota ante el Leganés en agosto. En Cornellà se habían logrado resultados decentes y se había visto buen fútbol, como en el duelo ante el Valencia, pero el choque contra el Girona resultó vergonzoso para los más de 13.000 pericos que acudieron otro lunes por la noche a ver a su equipo con la esperanza de sobrepasar al Girona en la rivalidad catalana generada con el recién ascendido

El equipo perico, el que menos goles marca de la Liga, se acerca al descenso con un fútbol decepcionante

Allí estaba Míster Chen en el palco mientras el equipo perico era incapaz de batir a un rival con una plantilla y un presupuesto inferiores. El dirigente presidirá el lunes la junta de accionistas en la Fira de Cornellà. Durante esta semana se reunirá con todas las áreas de la entidad y conocerá el informe de Òscar Perarnau, el director general deportivo.

La Champions, antigua ilusión

Viendo al equipo hundido, al técnico cuestionado y a la afición desilusionada, la memoria se traslada a la primera rueda de prensa de Chen, cuando expresó su deseo de "ver al Espanyol en la Champions en menos de tres años". Son palabras del 21 de enero del 2016. Pronto cumplirá dos años en el cargo. Su gestión económica ha sido eficiente. Ha puesto unos 150 millones y ha liquidado, por ejemplo, la totalidad de la deuda con Hacienda. En el plano deportivo, las cosas son más complejas. 

Tras el octavo puesto de la temporada pasada, se esperaba un paso adelante en este curso. Las incorporaciones quizá no fueron las esperadas y Quique meditó su adiós, pero el técnico también tiene su cuota de culpa. El central Naldo, por ejemplo, costó 2,5 millones y apenas juega. Tampoco Granero está destacando.

"Frustración y ansiedad"

El entrenador confía en un grupo reducido de jugadores, el equipo es el que menos marca en Primera y piezas básicas como Piatti no están en su mejor nivel. El debate de la portería, con Diego López (el mejor pagado de la plantilla) de suplente, también puede estallar en cualquier momento. 

"Tengo una sensación de frustración, de haber vuelto a los inicios de la temporada pasada, a la ansiedad, los nervios y esas cosas que nos alejan de lo que queremos", valoró Quique tras caer ante el Girona. "Tomé la decisión de quedarme en verano y asumo todo", remarcó.

El estallido de la grada

La grada estalló y disparó a todas partes. Empezó por el técnico ("¡Quique vete ya!"), siguió con la cúpula ("¡Directiva dimisión!") y acabó con los jugadores ("¡Esta camiseta no la merecéis!") al tiempo que ovacionaban al experico Stuani cuando fue sustituido. 

"Es una cuestión mental, de dinámicas. No pensamos en el futuro del míster, sino en revertir la situación lo antes posible" reflexionó este martes Víctor Sánchez.

El recuerdo de Sergio González

El conjunto blanquiazul cuenta, incluso, con peores números que el Espanyol de Sergio González, que fue despedido hace dos años con 17 puntos en 15 jornadas. Ahora lleva uno menos en los mismos partidos.

El equipo acabará el año en Las Palmas, el domingo, y en casa ante el Atlético, el viernes 22 de diciembre. O hay reacción o la tormenta se desatará definitivamente.