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LA EXPERIENCIA DE UNA CAMPEONA

Núria Picas, lección de altura

La atleta de montaña expone su filosofía del esfuerzo en la apertura del curso académico del CIC en Barcelona

Jordi Tió

Núria Picas.

Núria Picas. / JORDI COTRINA

Por unas horas abandonó su hábitat natural, las montañas, para adentrarse en un entorno urbano del que suele huir con rapidez. Pero no todo aquello le era ajeno. De hecho, el silencio reinante en el recinto, abarrotado de un público expectante, era casi el mismo del que suele disfrutar cuando sube y baja de las cumbres a toda velocidad.

í, la sala de actos de la CIC Escola de Cicles Formatius d’Activitats Esportives de Barcelona se llenó de estudiantes el pasado martes para escuchar a Núria Picas, una de las mejores atletas de montaña del mundo y actual campeona de la Ultra Trail del Mont Blanc (UTMB), quien abrió el curso académico con una conferencia en la que expuso la filosofía de vida que le ha llevado a triunfar en su disciplina, un éxito que se fundamenta básicamente en la cultura del esfuerzo.

Campeones con mucho sacrificio

«Muchos jóvenes solo se quedan con el vencedor, pero pocos reparan en el sacrificio que hay detrás del campeón y hasta del que queda último», resumía uno de los docentes, esperanzado en que los alumnos hubieran tomado buena nota de los consejos de esta superatleta nacida en Manresa hace 40 años.

«Si luchas puedes perder, pero si no lo haces ya has perdido». A esta máxima lleva agarrada Núria Picas, bombera en excedencia, desde que volvió a la máxima competición tras superar una grave lesión. Se fracturó el astrágalo (un hueso del tobillo que se articula con la tibia y el peroné) escalando en Montserrat, en 1999, y los médicos temieron que su carrera como atleta había finalizado.

El punto de inflexión

Pero su determinación y, sobre todo, el empuje de un buen amigo le llevaron a volver a probarse. «Mi vida cambió el 1 de octubre del 2011. Era una locura atreverme con los 83 kilómetros de la Cavalls del Vent, pero lo hice». Si, luciendo el dorsal 777, lo hizo y ganó. Y no solo eso: también batió el récord femenino de la prueba. Desde entonces, su carrera se desbocó hacia el éxito. «El corazón tiene sueños que la razón muchas veces no comprende», admite Picas.

Picas, en pleno entrenamiento / JORDI COTRINA

Vencedora en tres ocasiones del Campeonato del Mundo de carreras de montaña, Picas explicó al auditorio que tras competir en decenas de pruebas, ha llegado a la conclusión de que no hay mayor rival que uno mismo. «Hay un día en que cada corredor encuentra a su verdadero oponente y se da cuenta de que no es otro que él mismo».

El cerebro, el auténtico motor

Una conclusión que le ha llevado a entender que «el músculo más importante que tenemos en el cuerpo es el cerebro». Porque es la cabeza la que te sigue impulsando cuando los músculos empiezan a darse por vencidos. Una sensación extrema, llevada hasta el límite, que Picas ha experimentado en multitud de ocasiones. La última de ellas, el pasado septiembre, en la UTMB, cuando llegó vencedora a la meta, exhausta, tras agotar prácticamente la ventaja de 45 minutos que llevaba a su perseguidora, la suiza Andrea Huser.

«Iba bien hasta el kilómetro 140, pero debido a una neumonía que sufrí en el Himalaya, meses antes, los pulmones se me cerraron y no podía respirar». Hasta el punto de que varios de sus amigos la fueron a buscar para darle ánimo a falta de tres kilómetros. «Núria, te está alcanzando», le alertaron preocupados. «Lo sé, pero tranquilos: ganaré». Y ganó. Se coronó al fin en una prueba que se le había resistido en tres ocasiones (plata en el 2013 y 2014, y abandono en el 2015) culminando uno de los sueños de su vida. «La Ultra Trail del Mont Blanc es una prueba que tienes que llevar en el corazón porque si solo estás pendiente de los kilómetros y el tiempo, puede que no la acabes».

Regreso al Himalaya

Y porque la lleva en el corazón, Picas tiene ya decidido que el año que viene volverá a la UTMB, «pero sin la presión que llevaba encima hasta ahora por el reto de ganarla». También tiene decidido regresar al Himalaya, con el reto de «acariciar» por fin su primer ochomil. Ya lo intentó en el 2015, junto a Ferran Latorre, y esta pasada primavera, ambas ocasiones con el Makalu (8.463 metros) por objetivo.

Esta vez tiene en mente el Shisha Pangma (8.013 m.) o el Cho Oyu (8.201 m.). «Seguiré el protocolo de preparación de Kilian Jornet para ir al Everest. Me prepararé en el CAR de Sant Cugat con la ayuda de una cámara hiperbárica», explica Núria, quien también ultima para el próximo enero un programa de montaña en TV-3.

Temas: Montañismo

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