LA CONTRACRÓNICA

Banderas bajo el brazo

Los aficionados rojiblancos se quedan sin ganas de despedir al Barça como lo recibieron después del susto final en la falta de Messi

El fondo ocupado por el Frente Atlético se pobó de banderas en varios momentos del encuentro.

El fondo ocupado por el Frente Atlético se pobó de banderas en varios momentos del encuentro. / SERGIO PEREZ /REUTERS

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Carlos F. Marcote

Un tapiz de banderas españolas para recibir al Barça y apenas media docena de ellas para despedirlo después del pánico provocado por Messi con la falta que mandó a las manos de Oblak en el último instante del tiempo añadido. "Ya está, otra vez nos la lía", pensaron los aficionados rojiblancos, y a los del Frente Atlético se les olvidó cerrar la velada con otro episodio de afirmación patriótica para recordar al equipo catalán que con la unidad de España no se juega.

No fue, de todas formas, lo del Bernabéu en el minuto 12 del Madrid-Espanyol, el día del referéndum, porque nadie decidió invertir en banderitas rojigualdas de mano para respaldar la iniciativa del Frente y repartirlas a la entrada del estadio, como ocurrió en el estadio blanco el día de los palos.

MARISCAL (EFE)

Después de su convocatoria a través de las redes sociales, la peña ultra del Atlético y sus simpatizantes, que copan ahora la práctica totalidad del fondo sur del Wanda Metropolitano, se preocuparon más bien de lo suyo y prepararon su sector para vestirlo de la manera más española posible. No tuvieron problemas para montar el espectáculo y dejar colocadas las divisas sobre los asientos mucho antes de que comenzara el partido.

Momento cumbre

El primer ensayo se produjo a casi media hora del inicio, cuando el Barça salió a calentar. El Frente, ya en su sitio, tapizó todo el fondo de rojo y amarillo al son del 'Viva España' por vez primera, con el resto de recinto semivacío. El segundo asalto llegó cuando por megafonía se homenajeó al capitán del Ejército del Aire fallecido al estrellarse con su avión cuando regresaba a su base de Albacete tras participar en el desfile del 12 de octubre.

Buen caldo de cultivo para el momento cumbre, que tenía que llegar a la salida de los dos equipos al terreno de juego, cuando Piqué ya había podido comprobar que iba a tener soportar una sesión de pitos muy parecida a las que suele vivir con la selección por esos campos de España. Desde el mismo vestuario debió escuchar la tremenda pitada que provocó la locución de su nombre en la presentación de las alineaciones tras una previa muy a la americana, con un despliegue lumínico muy aparente.

Ambiente extraordinario

El Frente ondeó sus banderas, aparecieron otras mucho más repartidas por el resto del graderío, cantó todo el mundo el himno rojiblanco 'a capella', pero nadie hubiera apostado a que eso impresionaría al Barça hasta el punto de provocar que entrara al partido apocado por el ambiente extraordinario en el estadio rojiblanco. Y menos después de ver como Messi rozaba el gol su primera aparición, en el mismo minuto uno, cuando su apurado remate final rozó el palo después de un eslálom entre silbidos.

Algo más afectado pareció Ter Stegen cuando provocó la primera ocasión rojiblanca con un regalo que resolvió después con una gran parada a Griezmann. Al minuto siguiente, con otra intervención salvadora ante el francés, demostró que solo había sido un lapsus, aunque el gol de Saúl le pilló algo descolocado. Llegó cinco minutos después de que sonara de nuevo el 'Viva España' con las banderas en ristre, que naturalmente volvieron a ondear a toda mecha el gol.

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Decayó ligeramente el ánimo de los ultras rojiblancos, sobre todo a partir de que el Barça comenzara a rozar el empate, y ya no fueron tantas las banderas que aparecieron para empujar de nuevo al Atlético tras el gol de Suárez. Al final se las quedaron bajo el brazo cuando, después de saborear el triunfo, comprendieron que habían estado muy cerca de la derrota.

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