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AVENTURA ACADÉMICA Y DEPORTIVA

"¡Go Xus, go Buccaneers!"

Relato del viaje de una familia que ha conseguido que dos hijas jueguen becadas al golf en dos universidades norteamericanas

Guillem Boira Herreros / Charleston

Las hermanas Xus y Ares Boira, practicando un swing en el campo de Raimat.

Las hermanas Xus y Ares Boira, practicando un swing en el campo de Raimat. / GUILLEM BOIRA

Y por fin llega el día, hoy volará nuestra hija Xus. No puedo saber del cierto cuáles son sus pensamientos, pero hay nervios. Nervios y miedo, sin duda hay miedo. Es lógico si tenemos en cuenta que sus 18 años los ha vivido en el confort de nuestra casa, que adquirimos apenas tres meses después de su nacimiento. Tan solo ha conocido nuestro nido, el mismo del que voló nuestra hija mayor, Ares, hacia un destino similar; y el mismo vacío al que estábamos condenados a sufrir los padres orgullosos si no fuera por la tan inesperada como maravillosa llegada de nuestro tercer hijo, Guillem, ahora hace cuatro años. A la vez, solo ha conocido el colegio Claver, un centro de Lleida que, como corresponde a la educación jesuítica, le ha dado un buen nivel académico y unos valores positivos, pero que ha sido también una burbuja de clase acomodada.

Todo, o casi todo, está listo. Xus inicia su sueño americano en la Charleston Southern University una vez terminamos este viaje que iniciamos hace 20 días en el aeropuerto de El Prat. Allí estudiará su grado en Biología gracias a una beca deportiva y formará parte de la familia atlética de los Buccaneers, concretamente jugando en su equipo de golf femenino y compitiendo en la división I de la NCAA. Lo hará siguiendo los pasos de su hermana, que ya lleva tres años compitiendo en el equipo de la Universidad de Misuri-St. Louis, donde este año cursará su último curso en el grado de Psicología.

La hemos acompañado toda la familia, como hicimos hace tres años con Ares, no hay que perder las buenas costumbres y, como entonces, hemos aprovechado para hacer un poco de turismo. Ahora en Florida, en aquella ocasión en Nueva York, antes de nuestro particular 'road trip' que ha acabado ahora en Carolina del Sur y entonces en Misuri.

Un nuevo mundo

En Charleston, una ciudad preciosa, hemos permanecido una semana intentando conocer cómo será su nueva vida, su nueva residencia, sus nuevas aulas, su nuevo entrenador, su nuevo tutor, sus nuevas compañeras, intentando ayudar a vestir su nuevo espacio y sobre todo intentando comprobar, o cuanto menos convencernos, de que hemos acertado cogiendo una vía tan alentadora pero a la vez tan disruptiva para la educación de nuestra hija.

Y por este lado nos marcharemos contentos; nos ha enamorado la primera toma de contacto con esta pequeña universidad y su gente entregada, y con esta pequeña ciudad, su encanto sureño, y la vitalidad de sus gentes. Y hemos podido comprobar que Xus, pese a las incertidumbres y los miedos ya mencionados, que están ahí, ha sido integrada rápidamente y se siente muy a gusto.

Seguro que ha ayudado su buena compenetración con Daniela, su nueva compañera de habitación y de piso que llega de Ecuador, como también un programa de bienvenida repleto de actividades, como por ejemplo una escapada a la playa, un kayak, una barbacoa, fiestas de 'teambuilding', o charlas orientativas sobre su nueva vida en la universidad, celebradas en la gran iglesia y cargadas de música, actuaciones y positivismo.

Alegrías y sacrificios

Detrás han quedado grandes alegrías y grandes sacrificios relacionados con la práctica del golf. Xus empezó a jugar con 4 años. Ya con 8 comenzó a competir, a menudo contra contrincantes de más edad, y con 9 inició una carrera prácticamente idéntica a la de su hermana en cuanto a resultados y evolución.

Las alegrías vinieron de los títulos, tres veces campeona de Catalunya en diferentes categorías, un top 5 en un campeonato de España, convocada para competir internacionalmente con Catalunya e incluso concentrada con la selección española, pero también de las amistades con las competidoras y sus familias forjadas en mil y un campeonatos; y, cómo no, de los viajes y de los entornos privilegiados que acompañan inevitablemente a este deporte.

Los sacrificios fueron las horas y más horas de entrenamiento, muchos golpes con temperaturas bajo cero o con niebla helada, y otros muchos cerca de los 40 grados, como no podía ser de otro modo en nuestra querida ciudad de Lleida, y también los desencantos que comporta un deporte psicológicamente muy duro, los llantos desprendido por un mal resultado y la preocupación extrema en los largos periodos en los que no se ve una evolución en el maldito hàndicap.

Una deseada beca

Y detrás queda también un largo proceso para conseguir la tan deseada beca, un proceso que empezó formalmente un año y medio antes, a pesar de que, casi desde que podemos recordar, lo teníamos presente como objetivo a lograr. Ya en la época de mi hija mayor conocía de la existencia de diferentes agencias que facilitaban la búsqueda de la universidad y el proceso para formar parte del equipo; pero preferimos tanto entonces como en esta ocasión recorrer el camino por nuestra cuenta, sabiendo que sería más complicado pero que mantendríamos el control y el contacto personal que tanto valorábamos. 

Empezamos con la edición de un vídeo que sería colgado en youtube y que acompañaría un correo electrónico que tenía que servir para aquello tan catalán de "vender el producto". El vídeo contaba con una parte introductoria de unos tres minutos en la que Xus explicaba con su buen inglés, aprendido a base de clases extraescolares, quién era y por qué quería acceder a una beca para formar parte de un equipo universitario americano de golf.

Y después otros tres minutos donde se veía la ejecución de los diferentes golpes que conforman la práctica de su deporte. El correo electrónico decía básicamente lo mismo que la parte introductoria del vídeo, y se acompañaba de dos ficheros más: un currículum vitae deportivo con todos los títulos y resultados remarcables; y una compilación de recortes de prensa de seis páginas. 

Ya teníamos el pack para enviar. Pero, ¿a quién? Responder esta pregunta es muy importante; se tienen que tener en cuenta múltiples factores en función de la jugadora como por ejemplo las preferencias en la localización de la universidad o el clima, pero sobre todo se tienen que tener en cuenta los estudios escogidos y el programa de golf.

Nivel competitivo adecuado

Empezando por el golf, es muy importante escoger un equipo con un nivel competitivo adecuado por el nivel de la jugadora; un equipo demasiado bueno podría hacer que no participase nunca de los desplazamientos y la competición y quedase como reserva. Un equipo demasiado malo provocaría que, a pesar de ser ella un referente, nunca optaría a conseguir éxitos colectivos como por ejemplo jugar campeonatos de conferencia, regionales o nacionales. Dicho esto, una buena inmersión en la página web Golfstat.com y en las diferentes webs de las universidades del ranking, ayuda a escoger candidatas.

A partir de este punto, y en diferentes oleadas, enviamos emails a unos 25 entrenadores, y empezaron las emociones asociadas al cazador de setas o al pescador de truchas: varias no respondidas, algunas negativas por tener los equipos completos o falta de dinero, algunas con un interés poco definido y otras muy interesadas y con las que se empieza a hablar.

Son semanas de contactos, intercambios de información y 'skypes', semanas de altos y bajos bastante emocionantes que van acotando la búsqueda y la decisión y que culminan con un compromiso, en el caso de mis dos hijas, más con el entrenador que con la universidad. Habíamos conseguido una beca que cubría la práctica totalidad de la matricula, la estancia, la comida y el programa de golf de competición con su equipamiento, viajes, etc... en una universidad interesante académicamente, muy bien situada en la ciudad de moda del turismo yanqui, con un equipo clasificado por el medio de la División I (ránking 120 de 250, según Golfstat) y con un entrenador que la espera con los brazos abiertos y lleno de entusiasmo.

Seguimiento a distancia

Durante este proceso, nos habíamos tenido que preocupar también de cuestiones importantes e imprescindibles como por ejemplo superar con buena nota los exámenes del SAT, una especie de selectividad americana, mitad inglés y mitad matemáticas, y el TOEFL, totalmente centrado en el conocimiento de la lengua inglesa; y también de seguir y superar el proceso de conseguir ser “elegible” por la NCAA, organismo que organiza y supervisa las ligas universitarias americanas de más prestigio. Para hacerlo hay que seguir los pasos de su web, enviar documentación, adquirir toda una serie de compromisos de amateurismo y juego limpio y seguir enviando más y más documentos. Y cuando parece que ya está todo, todavía quedan los nervios de conseguir a tiempo el visado F-1 de los Estados Unidos para poder estudiar.

Todo esto ya es historia. Acabamos nuestro viaje y volvemos a casa con la esperanza de haber acompañado a nuestra hija hacia una gran experiencia en la que podrá combinar una buena educación académica y de vida, con la práctica de un deporte de competición formando parte de un equipo a pesar de practicar un deporte tan individual. Ahora nos quedarán los whatsapps, los skypes, las visitas por Navidad y el verano, y la ilusión para seguir sus notas académicas y las webs donde podremos ver, a menudo en tiempo real, cómo le va en los campeonatos de la NCAA que jugará con su equipo. 

Esperamos que te vaya muy bien Xus...

Recursos de interés:

http//athletes-usa.com

http://www.golfstat.com/2017-2018/rankhth.cfm

https://www.usnews.com/best-colleges

https://web3.ncaa.org/ecwr3/

https://es.usembassy.gov/es/visas-es/

https://collegereadiness.collegeboard.org/sat

https://www.agmeducation.com/

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