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Las caras del ascenso del Girona

Las cinco figuras más destacadas de un logro histórico para el club rojiblanco

JORDI DANÉS / GIRONA

Pablo Machín, rodeado por Delfí Geli, Pere Pons, Eloi Amagat y Àlex Granell.

Pablo Machín, rodeado por Delfí Geli, Pere Pons, Eloi Amagat y Àlex Granell.

De la misma forma que el ascenso sellado este domingo por el Girona no es fruto del trabajo de un solo día (a la tercera ha ido la vencida), tampoco su paternidad es de una única persona. Sin embargo, algunas figuras cobran especial trascendencia por su insistencia, su abnegación o incluso su simbolismo. 

PABLO MACHÍN

El salvador de un equipo que se iba a Segunda B

Pablo Machín (Gomara, Soria, 7 de abril de 1975) es hoy un héroe. Él ha cambiado la historia del Girona y el Girona se la ha cambiado a él. Ni en el mejor de los sueños se habría imaginado un guión así cuando aterrizó en Montilivi el marzo de 2014 como último recurso (sustituyó a Javi López, que a su vez ya había relevado a Ricardo Rodríguez) del club para intentar un cambio de rumbo y salvar a un equipo que navegaba a la deriva de segunda B y quién sabe si hacia la desaparición.

Pese a debutar con dos derrotas que colocaron al Girona todavía más al límite del abismo (a 11 jornadas del final de liga, el equipo era colista y tenía la salvación ocho puntos por encima), Machín logró el milagro de la salvación con un sistema de tres defensas que ahora lo ha llevado a Primera. “Hacer lo mismo que los otros es no cambiar nada”, dijo Machín cuando optó por un dibujo que suele ser una pesadilla para los técnicos rivales pero que pocos se atreven a hacer. Más allá de aquella salvación vital, Machín ha clasificado al equipo para dos fases de ascenso y ahora lo ha subido a Primera. Son 144 partidos con un balance de 70 victorias, 38 empates y 36 derrotas. Y tiene contrato en vigor. ¿Que más se puede pedir?

DELFÍ GELI

El presidente que aportó calma y serenidad

Delfí Geli (Salt, 22 d'abril de 1969) preside el Girona FC, que no el consejo de administración, cargo al que renunció voluntariamente cuando los propietarios se decantaron por él para ser la imagen visible de la entidad en julio de 2015. Si como futbolista ya era capaz de controlar melones y convertirlos en balones, como máximo representante del club ha conseguido dar a la institución una calma y una serenidad muy difícil de encontrar en sus antecesores, muy capaces de convertir un simple micrófono en una arma pirotécnica con cualquier paso en falso o crítica gratuita.

Geli, que empezó y acabó su etapa como futbolista sénior en el Girona FC, tiene legitimidad para hablar de fútbol después de su paso por el Barça, Albacete, Atlético de Madrid y Alavés. Y la Primera División, que fue una constante en su etapa de futbolista profesional, lo será también ahora desde la primera línea de los palcos, entre los cuales estará por primera vez el de Montilivi.

ÀLEX GRANELL

El cadete descartado que nunca dejó de creer 

Àlex Granell (Olot, 21 de agosto de 1988) es un caso singular de perseverancia y convicción en sus capacidades y posibilidades. El partido del ascenso a Primera División ha sido el número 114 del centrocampista en segunda A con la camiseta rojiblanca. Nadie lo habría podido vaticinar cuando con 16 años, el Girona le enseñó la puerta de salida. En el club desde los 5 años (benjamines), Granell ni siquiera pudo completar la etapa de formación y fue descartado en categoría cadete.

Pero a un loco del fútbol no se le noquea así como así y el futbolista continuó luciendo y perfeccionando su zurda. Primero en el Gironès Sàbat de juveniles, después en el Farners (1a regional), más tarde en el Palafrugell (1a catalana), posteriromente en el Banyoles, el Manlleu, el Llagostera y el Olot (3a división) y luego otra vez en el Llagostera, el Cádiz y el Prat (segunda B). Siempre dando pasos adelante y superando pantallas. Hasta que llegó a Segunda A, ya con 25 años. En solo tres temporadas ha inscrito su nombre en el club de los 100 en división de Plata y ha vuelto a subir otro escalón, el último, el de la primera división.

ELOI AMAGAT

El temor a otro fatídico 'play-off' de ascenso

Eloi Amagat (Girona, 21 de mayo de 1985) ha driblado, con el ascenso a Primera División, una palabra que le aterrorizaba: 'play-off'Ha disputado cinco con el Girona y, aquí, pierde por goleada (4-1). “Para nosotros, la fase de ascenso no sería un premio, sino un castigo”, llevaba repitiendo desde hace semanas. Eloi ha vivido los tres 'play-off' que el Girona había disputado en los cuatro últimos años para subir a Primera. Todos con el mismo resultado: cruz. En la temporada 2012/13 fue el Almería quien dejó al Girona con la miel en los labios. En la 2014/15 fue el Zaragoza, aunque la plantilla ya había dimitido después de lo de Lugo. Y en la 2015/16, Osasuna. “O subimos directo o no quiero ni pensarlo”, comentó el futbolista, que ha disputado 182 partidos con el Girona (132 en segunda A, 24 en segunda B y 26 en tercera). 

Su única fase de ascenso exitosa fue la que llevó al club de Montilivi en la Liga de Fútbol Profesional el curso 2007/08 tras eliminar al Barakaldo y al Ceuta. Antes había disputado otra, en tercera división, la temporada 2005/06, donde el Eldense evitó el ascenso del Girona a segunda B.

PERE PONS

El motor del equipo es el espejo de la cantera

Pere Pons (Sant Martí Vell, 20 de febrero de 1993) se quedó sin participar en el partido más importante de la historia del Girona. Una anécdota. Sin él en la sala de máquinas durante toda la temporada, muy probablemente el equipo no habría alcanzado este domingo la cima. Futbolista solidario, incansable y omnipresente, el club de Montilivi tiene en este producto con denominación de origen Girona FC una pieza de valor incalculable. Pere Pons ha realizado la cuadratura perfecta del círculo rojiblanco: benjamines, alevines, infantiles, juveniles, filial y primer equipo. 24 años y 138 partidos en división de Plata. Ya tiene de nuevo el contador a cero para Primera.

Y si sobre el césped es indispensable, fuera de él es un ejemplo a seguir. “Me da igual el sueldo. Si de momento me pagan para vivir, ya estoy contento”. Esto lo dijo en octubre de 2013, cuando el club le puso delante su primer contrato, de tres años. Desde el pasado año tiene peña propia en Girona, aunque hay un intangible todavía más importante: la mayoría de los jugadores del plantel quieren ser como Pere Pons. Una buena elección.