26 oct 2020

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Rosell y los oscuros hilos brasileños de Teixeira

El expresidente, que tejió la amistad con el expresidente de la Confederación Brasileña de fútbol (CBF) envuelto siempre en oscuros negocios, alegó que "no eran comisiones sino honorarios"

Marcos López

Ricardo Teixeira, expresidente de la CBF, y Sandro Rosell, expresidente del Barcelona.

Ricardo Teixeira, expresidente de la CBF, y Sandro Rosell, expresidente del Barcelona. / SPORT

En Yokohama, y a solo dos días de la final del Mundial-2002, se paseaba como si fuera uno más. Un brasileiro. Se movía tranquilamente Sandro Rosell por el campo de entrenamiento de la seleçao de Scolari, que preparaba entonces uno de los partidos más importante de la historia de Brasil. La final del Mundial de Japón y Corea ante Alemania con la triple R (Rivaldo, Ronaldo y Ronaldinho) como garantía. Por ese estadio japonés estaba Rosell, que ejercía de alto ejecutivo de Nike, pero al que se veía fusionado perfectamente en el ecosistema de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) gracias a sus excelentes contactos con el intocable y plenipotenciario Ricardo Teixeira, presidente y dueño de ese fútbol.

Ganó el Brasil de Scolari (2-0, Ronaldo y Ronaldo) y Rosell, que había arrancado la firma de Nike con la CBF en 1999 del primer gran contrato galáctico (160 millones de euros por 10 años), tenía las puertas abiertas de todo Brasil. Del despacho de Teixeira, que llegó a ser hasta padrino de una de sus hijas (la pequeña nació allí), y por supuesto, del vestuario de Scolari. Tejió en esos años de opulencia una poderosa red de contactos. Se estaba construyendo el universo Rosell, ese que, por ejemplo, le permitió fichar a Ronaldinho (2003) y traer luego a Neymar 10 años después (2013), sin saber que con ese enrevesado contrato firmó el inicio del fin.

SIN PODER VIAJAR A BRASIL

Tras vivir en Brasil durante años, luego Rosell ya no pudo volver. A medida que la justicia de ese país iba acorralando a Teixeira, quien fue acusado de ser uno de los 16 exdirigentes de la FIFA «con abuso continuado de poder», más problemas se le acumulaban al entonces ejecutivo, incrementados en estos dos últimos años cuando la fiscalía de EEUU investigó ese contrato CBF-Nike. "Ese contrato era el mejor de patrocinio de la historia del deporte y constituía, innegablemente, un acierto de Teixeira", escribió Rosell en su libro Bienvenido al mundo real, que hizo tras dimitir de la directiva de Laporta (2005) en la que arrastró, entre otros, a Bartomeu, actual presidente azulgrana.

"FALTA ADMINISTRATIVA"

Esa presión sobre Teixeira, al destaparse los escándalos de corrupción, le obligó a dimitir tras dirigir durante 23 años la CBF (1989-2012), justo antes de que Brasil organizara su Mundial. Tuvo como suegro y maestro a Joao Havelange, pero debió marcharse a Miami por la polvareda que levantaron sus oscuros negocios.

Esos hilos de  Teixeira tenían efecto inmediato en Barcelona, como se destapó en la campaña electoral del 2010. "Rosell está implicado en un proceso judicial", argumentó Marc Ingla, entonces candidato a la presidencia azulgrana, recordando que también estaba implicado "en el negocio del fútbol, contratando partidos amistosos y gestionando jugadores".

"Estoy orgulloso de todo lo que hecho en Brasil" (Rosell, a Catalunya Ràdio en el 2013)

Ya antes, en el 2008, también fue denunciado por la organización irregular a través de su empresa Ailanto de un partido amistoso entre Brasil y Portugal. "Una empresa tenía una falta administrativa que derivó en un proceso civil, que gané porque solo faltaba un papel, y ya está cerrado", aseguró el aún presidente azulgrana, quien quiso tramitar después la residencia pasiva de Teixeira en Andorra, un país que no tiene ningún convenio de extradición con Brasil.

"Estoy orgulloso de todo lo que he hecho en Brasil", le contó Rosell a Pere Escobar en Catalunya Ràdio en el 2013 defendiendo su inocencia al tiempo que recordaba que cuando hacía esos negocios no era presidente del Barcelona. "No son comisiones, son mis honorarios. Es mi trabajo", sentenció.