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EL DERBI DE CORNELLÀ

Bofetada con Míster Chen

El dueño del Espanyol asistió en el palco a la dolorosa derrota de su equipo en la mejor entrada de la temporada en Cornellà

Raúl Paniagua

Bofetada con Míster Chen

JORDI COTRINA

Tenía Quique Sánchez Flores un 'feeling' especial con este derbi. Sabía perfectamente que el Espanyol no ganaba en casa al Barça desde el 2007 y veía más cerca que nunca la posibilidad de dar un susto al equipo de su enemigo Luis Enrique. El desenlace dejó tocado al técnico perico. Su equipo dio la cara, pero acabó llevándose otra bofetada con un espectador especial en la grada: el jefe Chen Yansheng.

Era un derbi muy esperado por los pericos, que no se jugaban gran cosa en la clasificación pero soñaban con su primer triunfo en Cornellà ante el Barça. En la grada, además, había un hombre trascendental en la historia del club. Míster Chen vivió su primer derbi en el palco como presidente del Espanyol, un club en el que desembarcó en enero del 2016 para acabar con las penurias y abanderar un proyecto ambicioso que tiene muy buena pinta.

Puede que el Espanyol no vuelva a ser nunca más un equipo vinculado con el sufrimiento, con esas posiciones angustiosas que no merece un club con 28.000 socios. El artífice es el dueño de Rastar Group, que lleva en Barcelona desde el pasado 21 de abril. La próxima semana volverá a su país, pero antes quiso asistir a su primer derbi como dueño de la entidad.

UNA CALDERA

El año pasado fue talismán en el 0-0 logrado por el equipo de Constantin Galca, pero entonces aún no se había oficializado el traspaso de poderes. Aquel 2 de enero del 2016 se ubicó en uno de los palcos de Dani Sánchez Llibre, ataviado con una bufanda blanquiazul. Este sábado ya presidió a lo grande, junto a Josep Maria Bartomeu, con quien comió en el encuentro de directivas que tuvo lugar en el Real Club de Tenis Barcelona.

Cornellà registró la mejor entrada de la temporada (31.708 espectadores), por delante del partido ante el Madrid (30.153)

Cornellà fue nuevamente una caldera y el dirigente chino pudo disfrutar de ese ambiente de las grandes citas que debe producirse más a menudo en el estadio. Las sensaciones ya fueron buenas en la jornada anterior en casa ante el Atlético y contra el Barça los pericos no defraudaron.

La entrada (31.708 espectadores) superó a la del derbi de la pasada temporada (28.975) y supone el mejor registro de este curso por delante del duelo en Cornellà ante el Madrid (30.153). Falta una mayor continuidad el resto de partidos de la Liga, en los que apenas se llega a 20.000 espectadores.

RABIA EN EL VESTUARIO

Esa fiesta perica que todos los jugadores habían pedido no pudo prolongarse con el resultado. Dos regalos hundieron al Espanyol. "Fue doloroso, lo lamentamos, le decimos a los aficionados que esperamos que no vuelva a ocurrir. Esto es fútbol. El accidente y el error están ahí", resumió Quique, orgulloso de "reducir" a las estrellas culés.  

"Fue doloroso, lo lamentamos, le decimos a los aficionados que esperamos que no vuelva a ocurrir. Esto es fútbol. El accidente y el error están ahí" (Quique Sánchez Flores)

El meta Diego López coincidió con su técnico: "Los tuvimos ahí, es una pena. Nos sabe mal por nuestra afición, que llenó el campo. Estuvimos cerca de hacer algo grande".

SEGUIR SOÑANDO

El vestuario abandonó Cornellà con una sensación de "rabia", como apuntó David López, uno de los pesos pesados del equipo. "Estamos dolidos. Fuimos capaces de frenar sin escrúpulos a sus jugadores, pero el primer gol de Suárez nos hizo mucho daño. Es un palo para nuestra afición, pero estamos en el buen camino", valoró el central, que destacó la ambición del proyecto perico. "Invitamos a nuestra gente a que siga creyendo y soñando. Esto va en serio". 

"Los tuvimos ahí, es una pena. Nos sabe mal por nuestra afición, que llenó el campo. Estuvimos cerca de hacer algo grande" (Diego López)

Míster Chen ya estuvo el pasado diciembre en Barcelona para presidir la junta de accionistas. Entonces le puso "un seis" a su labor. Volvió a China justo antes del derbi de la primera vuelta. Esta vez no se lo perdió.

La derrota es una bofetada, pero Chen es optimista. Como Quique, satisfecho con el global de la temporada. Los objetivos mínimos se han cumplido. El club ha pasado del desierto a una base para soñar, pero sigue sin ganar al Barça.