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"Quiero acabar por Miquel"

Eva Botello desea correr la legendaria prueba en homenaje a su marido, fallecido de cáncer hace un año

Sergi López-Egea

El año pasado renunció a la carrera porque unos días antes falleció Miquel, su marido / RICARD FADRIQUE

La relación de Eva Botello con EL PERIÓDICO no es nueva de esta edición. Hace dos años fue la protagonista de la portada de este diario, donde apareció fotografiada junto a la medallista olímpica de marcha María Vasco. Ella fue una de las mujeres escogidas para explicar por qué afrontaba el Marató de Barcelona. Contó que la enfermedad de su marido, Miquel, la atormentaba y que correr la liberaba y además, paso a paso, metro a metro, quería pensar que la gente podía tomar conciencia para luchar contra el cáncer.

El año pasado, Eva se inscribió en el maratón con la intención de que la prueba que había finalizado en el 2015 fuera, otra vez, como una especie de homenaje para Miquel. Pero él se fue unas semanas antes y, en esos momentos, lo que menos le importaba a ella era prepararse y correr un maratón. Juan Porcar, máximo responsable de  la carrera, quiso invitarla, que en el 2017 no se perdiera la prueba que un año antes ella habría querido correr con Miquel esperándola en la meta de Montjuïc.

UNA CAÍDA INOPORTUNA

Y allí está Eva convertida en toda una runner y hasta pisando el podio en pruebas populares de menor distancia, sobre todo de 10 kilómetros, asustada porque el domingo pasado, de visita con sus hijos por Roma, en plena tormenta por la capital italiana, resbaló y se dio un tremendo trompazo en la espalda que le hizo peligrar su segunda participación en el Marató de Barcelona.

Eva Botello no pudo correr la prueba el año pasado porque días antes murió su marido de un cáncer

«Fui al fisiólogo, porque estaba muy asustada y casi no podía andar, pero con un pequeño tratamiento y unos antiinflamatorios ya estoy a punto para el maratón». Lo explica Eva mientras comparte unos kilómetros de entrenamiento con este periodista, una parte del trazado del maratón por los alrededores del parque de la Ciutadella y el Eixample.

EL MARATÓN PASA POR SU CASA

«La carrera pasa por debajo de mi casa en la calle del Rosselló. Mi hija me estará esperando para animarme y allí unos amigos se incorporarán al maratón para acompañarme y hacerme de liebre unos cuantos kilómetros. Quiero que mi victoria, porque mi triunfo será llegar a la meta, acabar, sirva de homenaje a la memoria de Miquel, que se fue hace un año, y para que la gente tome conciencia de que hay que luchar contra esta enfermedad... El cáncer es muy cruel, pero se puede pelear contra él».

Seguro que ella logra cruzar la línea de meta por segunda vez en su vida, enamorada ya de una distancia, de una forma de vida, de unos entrenamientos que realiza prácticamente cada día. «A las 7 de la mañana, antes de ir a trabajar (tiene una correduría de seguros) he salido a correr y los fines de semana he afrontado entrenamientos más largos, al margen de participar en alguna prueba de 10 kilómetros y el medio maratón de Barcelona». Miquel estará muy contento de Eva

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