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El ángel de Pep

Gabriel Jesus salva al Manchester City en el último minuto contra el Swansea (2-1)

POL GUSTEMS / MANCHESTER

Gabriel Jesus celebra el primer gol ante el Swansea.

Gabriel Jesus celebra el primer gol ante el Swansea. / REUTERS / ANDREW YATES

Gabriel Jesus se pasea por las instalaciones del Etihad como si fuera una estrella de rock, siempre acompañado, protegido, vigilado, por sus guardaespaldas Fernando y Fernandinho. Él se esconde debajo de una gorra ancha, oscura, que le levanta un poco más de sus 175 centímetros. Pasan por detrás suyo los musculosos defensas del Swansea, el guardameta Fabianski, personal de seguridad, trabajadores del club, y a su lado Gabriel parece poca cosa, flaco, delicado. Tiene 19 años. Apenas un par de partidos de experiencia en Inglaterra. Y ahora mismo no hay espectáculo más divertido en la Premier que verle jugar. Jesus, autor de dos goles, socorrió al Manchester City de su déjà vu particular. En el tiempo de descuento, cuando los 'citizens' solo podían rezar y esperar, apareció su ángel Gabriel.

"Es brasileño, lo lleva en la sangre", apunta Pep Guardiola. El técnico del City sonríe cuando lo explica, porque al margen de una implicación defensiva inesperada, de los goles y de una capacidad incansable para ofrecerse sin balón, Gabriel Jesus les ha regalado alegría. Tiene otro aire, otro ritmo, un aura diferente. "Nos ha dado mucha movilidad, mucho trabajo. Y en el área… tiene ese sentido del gol", concluye el entrenador catalán.

AGARRADOS A LA NUEVA ESTRELLA

Willy Caballero y Fernandinho analizan para EL PERIÓDICO el impacto del recién llegado. Este último descansa por un momento de su segundo trabajo como escolta: "Con los goles viene la alegría y así llega la victoria. Esto es lo más importante para nosotros. Si seguimos jugando así, tenemos muchas opciones de tener éxito en el futuro". Caballero tiene una reacción parecida a la de su entrenador. Sonríe cuando aparece Gabriel Jesus en la conversación: "Hoy nos hizo soltar nuestros nervios, porque muchos pensamos que se nos escapaban los puntos. Bienvenida sea su forma de jugar. Si tiene todo lo que está demostrando, ojalá lo pueda seguir mostrando".

El arquero argentino fue el otro protagonista del día. No pudo salvar el disparo de Sigurdsson, que empataba el encuentro en la segunda mitad, pero fue respaldado por el público, que incluso le aplaudió por sus pases certeros en el inicio del juego. Caballero ha sentado a Claudio Bravo, nadie sabe por cuánto tiempo. Hace unos años este sistema le funcionó a Manuel Pellegrini para reactivar a Joe Hart, a quién devolvió la titularidad a las tres semanas. "Nosotros competimos como siempre. Me enteré de que jugaba unas horas antes de comenzar. Ahora me toca jugar a mí y Claudio se está comportando de manera genial", reflexiona el portero.

EL FUTURO DEL KUN

El City ofreció una de sus mejores actuaciones en la primera mitad. En la segunda se apagó, dejó de encontrar los huecos y el Swansea olió la sangre. La misma película que en anteriores encuentros. La única diferencia de guión fue Gabriel Jesus, de quién ahora aprende el Kun Agüero: "De momento tengo que mirar lo que hace".

El argentino suele hablar poco con la prensa. A menudo esquiva a los periodistas o pide que le acerquen el coche lo más cerca posible de la puerta de salida. Después del partido, accedió a las peticiones y se expresó sobre su suplencia: "Tengo que ayudar al equipo estos últimos tres meses de temporada. Después ya veremos lo que quiere hacer el club conmigo". Una puerta abierta. No fue un desliz. Repitió el mensaje dos veces, pero añadió: "Me quiero quedar". La única incertidumbre en una tarde de felicidad 'citizen', personificada en la aparición divina de Gabriel Jesus.