"Si lo hacemos bien, la Penya no desaparecerá y tendrá futuro"

Jordi Villacampa habla en esta entrevista del complicado plan estratégico del Joventut para evitar un proceso de liquidación del club

Jordi Villacampa, durante la entrevista.

Jordi Villacampa, durante la entrevista. / JORDI COTRINA

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Luis Mendiola
Luis Mendiola

Periodista

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Hace cuatro años que Jordi Villacampa (Reus, 11 de octubre de 1963) daba vueltas a la idea de dejar la presidencia del Joventut de Badalona, que asumió en noviembre de 1999. El desgaste vivido después de 17 años en el cargo por uno de los grandes jugadores de la historia del club verdinegro se hace evidente durante la entrevista que concede a EL PERIÓDICO. Aún así, la confirmación de su adiós en la junta de accionistas del pasado 27 de diciembre provocó cierto revuelo. Pero nada comparable a la conmoción que ha generado en Badalona y en todo el deporte su intención de llevar a la Penya a un proceso de liquidación en caso de que no se concreten los pactos verbales a los que ha llegado la actual junta con Hacienda y con Bankia, que deben servir como base de un plan estratégico para asegurar el futuro. Ante la falta de un relevo preparado, Villacampa se comprometió con su junta a seguir tres meses más hasta dejar encarrilada la situación económica. El plazo vence en marzo.

-Después de 17 años en la presidencia, ¿cuáles son los motivos que le impulsan a dejar el club?

-Básicamente lo que me pasa por la cabeza es lo mismo que cuando era jugador. Competí durante 20 años y me retiré con 34. Podía haber estirado más mi carrera, pero como creía que no podía rendir ya al 100%, lo dejé, aunque mucha gente me animaba a seguir. Y eso es lo mismo que me ocurre ahora. Me siento cansado, estoy vacío y creo que lo he dado todo. Así que es el momento de dejarlo. Es hora de que entre gente nueva con nuevas ideas. En la vida es importante que uno decida cuándo parar. No que decidan por tí.

"Me siento vacío,  "Me siento vacío, cansado, creo que lo he dado todo. Es hora de que entren otros con nuevas ideas"

-En el anuncio de su despedida dejó un mensaje inquietante. Dijo: 'Si firmamos todos los acuerdos, el club tiene viabilidad; si no, llevaremos el club a liquidación. ¿Tan dramático es el momento que vive la entidad? 

-Cuando expliqué eso, no dije que nos tuvieran que rescatar o comprar. No es así. En realidad, no tiene que pasar nada que no deba de pasar. Pero creo que todos los actores implicados tienen que ponerse en marcha porque no hay tiempo para dudas. Creo que el club ha atravesado peores situaciones que la actual. Cuando asumí el cargo de presidente, por ejemplo, estábamos peor que ahora. Y hemos logrado vivir 17 años. Con muchas dificultades, es verdad. Con mucha angustia. Y también con muchos silencios también por nuestra parte. Ahora que me voy, puedo explicarlo.

-Hablar de liquidación como una de las dos opciones no debe ser fácil para alguien que ha formado parte de la Penya 20 años como jugador y 17 como directivo.

-No lo es, desde luego. Pero de alguna manera me sentí liberado al decirlo. Quizás la gente, el socio, el aficionado, o los responsables políticos, tanto en el Ayuntamiento como en la Generalitat, hayan tenido la sensación de que no pasaba nada. Como veían que salíamos a jugar, que competíamos en la Liga, creían que todo era normal. No tenían esa sensación de dramatismo que ha planeado por el club en estos últimos años. Pero la situación es así de cruda. Para mí es especialmente duro, porque como es algo que afecta la Penya, a la que quiero, me supone un plus emocional. Todas las decisiones que he tomado y me he equivocado muchas veces, seguro, muchas, a veces a costa de amistades personales, las he intentado tomar por el bien de la Penya.

-Usted asegura que con el plan de viabilidad que tiene preparado, la Penya tiene futuro.

No sé si le va bien a la Generalitat  que el Barça represente a todo el país. Pero yo soy de la Penya no del Barça"

-Lo tendremos si firmamos el acuerdo verbal al que llegamos con una entidad financiera, que es Bankia; si firmamos también con Hacienda, a la que hemos devuelto ya una parte de la deuda al desencallar el tema de la venta de los terrenos de Pomar y con la que queremos un acuerdo para pagar a largo plazo. Y después si aplicamos el plan estratégico. Si eso ocurre, la Penya quedará ordenada y será sostenible. Con ese plan, la Penya tendrá futuro. No necesitamos que venga nadie. Ni un mecenas, ni un multimillonario. Yo tengo confianza de que todo salga bien.

-¿Cómo ha llegado la Penya a esta situación?

-La Penya es un club que no tiene las fuentes de financiación de otros clubs de la ACB: clubs de fútbol, mecenas, cajas o bancos, ayuntamientos o diputaciones, y ha tenido que subsistir. Yo quería hacerlo con ingresos extraordinarios, con inversiones, como el Màgic Badalona o la compra de terrenos. Y lo conseguimos durante 8 o 9 años. Pero nos dijeron que nos dedicáramos a jugar solo a básquet. Es muy difícil solo con eso. El retraso en la venta de los terrenos de Pomar es lo que encalló todo y nos hizo mucho daño. Tuvimos problemas de tesorería y no pudimos pagar a Hacienda, que nos embargó y cogió parte del dinero de nuestros patrocinadores y clientes. Hemos tenido que vender este año a un jugador como Abalde para cobrar y poder salir adelante. Pero eso no es vida. Para seguir de esa forma, es mejor no seguir. Con la operación de Mercadona desencallamos todo. Pero hay que cerrar todos los acuerdos que he explicado.

-Se ha cifrado la deuda en 11 millones de euros.

-Sí, pero cuando se habla de deuda también tienes que decir el activo que tiene la Penya que, posiblemente, vale más de esos 11 millones. Tenemos unos activos que soportan la deuda. Es como si tienes una casa que vale 400.000 y tienes una deuda de 300.000. Esa es la situación más o menos para que nos hagamos una idea. El problema es que la mochila no nos dejaba caminar. Yo creo que tenemos un club que es sostenible sin la mochila actual. Es un club muy especial porque queremos tener formación, un primer equipo, el femenino, sillas de ruedas, categorías inferiores, escuela de básquet. Y, claro, los milagros no existen.

-¿Qué quiere decir que es sostenible?

-Cuando digo que el club será sostenible, quiero recordar que tenemos patrocinador para dos años, que tenemos derechos de televisión, con el acuerdo con Movistar. Que tenemos recursos, dinero que sale de la Fundación hacia el club. Tenemos unos ingresos garantizados antes de empezar a jugar. Eso es muy importante. Tenemos activos, terrenos, que pueden soportar la deuda.

-Usted ha llegado a quejarse públicamente de la falta de apoyos: 'Falta connivencia en Catalunya, con la ciudad que representamos y con los que gobiernan', ha llegado a decir. ¿Se ha sentido solo?

-No sé si a la Generalitat ya le va bien que el Barça represente todo lo que es el país. Es tan grande que a veces quema al de al lado aún sin querer. No tengo nada que decir contra el Barça. Simplemente es nuestra realidad. Y la de más equipos en otros deportes. En el País Vasco se vuelcan con sus equipos para que sean referentes de esa zona. Igual que en Canarias. Aquí no. Cuesta mucho esa apuesta. Cuando hablaba de connivencia, hablaba de la relación con los equipos enraizados en el país, equipos con el Granollers en balonmano, el Vic o el Reus en hockey, el Terrassa en hockey hierba… Parece que vaya bien una dictadura del Barça. Pues no todos somos del Barça. Yo soy de la Penya.

"Lo que el Ayuntamiento de Badalona  "Lo que el Ayuntamiento de Badalona  podría haber hecho y no ha hecho es plantearse: ¿qué nos cuesta tener un equipo ACB?"

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-Esa opinión es ampliable al Ayuntamiento de Badalona.

-Lo que el Ayuntamiento podría haber hecho y no ha hecho, no ya este, sino los que han pasado antes, es plantearse: ¿qué nos cuesta tener un equipo ACB? ¿Qué supone para Badalona tenerlo? ¿Cuál es el retorno? ¿Qué nos reporta como ciudad? No es una cuestión de dar dinero a cambio de nada. Es hacer un plan estratégico como ciudad para decir, por ejemplo: 'Quiero que en el básquet de formación seamos los mejores'. Eso no lo han hecho nunca. Y creo que para el Ayuntamiento es una asignatura que como mínimo, tendría que plantearse.

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