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Carlsen y Karjakin se jugarán el Mundial de Ajedrez a la lotería en un desempate a partidas rápidas

El encuentro a ritmo clásico acaba 6-6 tras un último juego decepcionante

ANTONIO MADRIDEJOS / BARCELONA

La que debía ser la partida más reñida de todo el Mundial de ajedrez se convirtió en una decepción monumental. El noruego Magnus Carlsen y el ruso Serguéi Karjakin llegaban a la última ronda de su duelo con igualdad en el marcador, 5,5-5,5, y sabiendo que unas tablas en la 12ª partida les obligaría a jugárselo todo a partidas a ritmo rápido, una lotería en la que pueden pesar más los nervios que la calidad del juego. Sin embargo, ambos optaron por un desarrollo descaradamente conservador, sin tomar riesgos, y empataron en apenas media hora de juego. Sin pelea.

"Pido perdón a los aficionados. Lamentablemente, las cosas no son a veces como a uno le gustaría", afirmó Carlsen en la rueda de prensa posterior a la partida. El vigente campeón aseguró tener motivos para querer llegar a los desempates, aunque sin precisar las causas, mientas que el aspirante se limitó a comentar que llevaba las negras y que "no era el día indicado para hacer florituras". Los desempates se disputarán este miércoles.

Las 12 partidas del Mundial reglamentario han concluido con 10 tablas y una victoria por bando, síntoma de un juego sin destacadas novedades teóricas y sin demasiados riesgos, sobre todo por parte de Karjakin, aunque al mismo tiempo se ha luchado enconadamente con partidas maratonianas que han superado las cinco horas.

Ciertamente, la única partida sin lucha ha sido la última. En el Fulton Market de Nueva York, sede del encuentro, se oyeron incluso algunos pitos. Los más veteranos recordaron entonces a Kasparov en su duelo de 1987 contra Karpov, en Sevilla, cuando el maestro de Bakú se impuso en la última ronda y retuvo el título tras un ataque en tromba que incluyó un sacrificio de peón no del todo correcto.  

DESARROLLO DE LA PARTIDA

Carlsen, con blancas, empezó con una apertura española o Ruy López, a lo que Karjakin contestó con la supersólida defensa berlinesa, un acreditado sistema que se ha puesto de moda en los últimos años como alternativa de las negras para buscar las tablas, sin aspirar a más. Los primeros movimientos se jugaron a gran velocidad, prueba de que ambos contendientes se conocían las variantes al dedillo, y en el medio se cambiaron la mayoría de las grandes piezas, lo que dejaba un final de peones y un alfil por bando. Sin perspectivas de forzar el desenlace. Tablas.

SISTEMA DE DESEMPATE

El Mundial se decidirá ahora en partidas rápidas, un desempate nunca visto que parece desafiar la esencia del ajedrez. Serán primero cuatro partidas a un ritmo de 25 minutos por bando para todos los movimientos, aunque cada vez que un jugador mueva se le añadirán al reloj automáticamente diez segundos más. Carlsen empezará con negras, según se decidió por un sorteo celebrado al concluir las partidas clásicas.

Si concluyeran 2-2, se pasaría entonces al 'tie break' o muerte súbita con dos partidas relámpago de cinco minutos (más tres segundos de regalo por cada movimiento). Las dos partidas se repetirían hasta tres veces más veces si persistiera el empate (es decir, ocho partidas en caso extremo). Si aun así no hubiera vencedor, algo sumamente improbable, se llegaría a lo que se conoce en ajedrez como Armagedón: una única partida en la que las blancas, con cinco minutos en el reloj frente a cuatro de las negras, están obligadas a ganar (si hay tablas, pierden). 

ENTRE PRÓRROGA Y PENALTIS

Carlsen sigue siendo el favorito porque también es el número uno del mundo en la clasificación internacional de partidas a ritmo rápido. Cuando un periodista, empleando un símil futbolístico, le preguntó si el desenlace se resolvería en los penaltis, fue muy didáctico: "La muerte súbita sí es muy parecida a los penaltis, pero creo que las semirrápidas son más bien comparables a una prórroga ". Y cuando a Karjakin se le preguntó quién era esta vez el favorito, el ruso también estuvo ocurrente: "Magnus también era el favorito con partidas lentas y sin embargo estamos aquí. El miércoles puedo ser el nuevo campeón mundial".

Más velocidad, más nervios, más errores

Para comparar el tiempo de reflexión, este Mundial se ha disputado a un ritmo de 100 minutos para 40 movimientos por bando, más otros 60 para las siguientes 20 jugadas y 15 minutos más para el resto de la partida, con un añadido extra en el reloj de 30 segundos por cada movimiento. Una partida estándar de 40 movimientos, por ejemplo, equivale a un máximo de 240 minutos (cuatro horas). El desempate, en cambio, se decidirá en partidas semirrápidas que durarán como mucho  63 minutos (para unos hipotéticos 40 movimientos) y partidas blitz o relámpago de un total de 14 minutos (también para 40 movimientos). Es lógico, pues, que a este ritmo dominen los nervios y surjan los errores. 

Temas: Ajedrez

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