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El sueño de Maffeo

"De un día para otro te ves en Manchester y te preguntas: '¿Pero qué hago yo aquí?", dice el joven defensa catalán (19 años) a quien ha hecho debutar ya Guardiola en el City

Marcos López Joan Domènech

El jugador del City de Pep Guardiola, Pablo Maffeo, nos cuenta su decisión de probarse en la Premier / JORDI COTRINA

Alfonso, su padre, italiano él, representante de una empresa de juguetes infantiles, no le gusta el fútbol. A Marisa, su madre, argentina ella, veterinaria, tampoco. «Fue el padre de un amigo mío quien me apuntó a jugar en el Levante Las Planas», recuerda Pablo Maffeo, primero delantero («me encantaba jugar arriba, tocar mucho la pelota y marcar goles», dice orgulloso de sus inicios), luego extremo y ahora prometedor lateral derecho («me cambiaron de posición en el cadete del Espanyol»), a quien Pep Guardiola abrió las puertas del City en Old Trafford en un duelo que perdió con el United de Mourinho.

De padre italiano y madre argentina, empezó de extremo en el Levante Las Planas y en el Espanyol lo pusieron de lateral

En una familia en la que el fútbol era un asunto realmente secundario crecieron Pablo, a quien el Espanyol captó con apenas siete años del Levante Las Planas, y Víctor, que juega en las categorías inferiores del Wigan. De pronto, los Maffeo se marcharon a Inglaterra siguiendo a ese lateral derecho que impresionó a Patrick Vieira en el segundo equipo del City, a quien Pellegrini tuvo de suplente y que jugó cedido en Segunda A con el Girona durante los seis meses finales de la pasada temporada.

"El inicio fue muy duro. Me fui solo con una familia inglesa porque el City no tenía aún la Academia" (Maffeo)

«El inicio fue muy duro. Me fui solo con una familia inglesa, el City no tenía aún la Academia. Vivía en las afueras de Manchester con Angeliño, un lateral izquierdo gallego, y Sian, un austríaco», afirma el mayor de los Maffeo.

 «Fue un cambio muy grande. Es duro, no hablaba nada de inglés, pero creo que me ha hecho madurar muy rápido. No me quedaba otra. Creo que hasta me fue bien. Pero, de un día para otro, te ves en Manchester y te preguntas:  ‘¿Pero qué hago yo aquí?’ Luego, al año siguiente, se vino la familia conmigo. Y ahora, si no pasa nada, ellos se vuelven a Barcelona y yo me quedo, claro. Tengo ya edad para vivir solito», dice Pablo, un joven (tiene 19 años) «independiente» y, a la vez, comprensivo.

«Mi madre se quiere volver. Ya no aguanta más. A las cuatro y media de la tarde es de noche. Y mi hermana, que tiene ahora 12 años, también.  Mi hermano se queda allí porque juega en el Wigan. No sabe si quedarse con una familia, como me pasó a mí al principio, o vivir conmigo. Tiene 16 años, también juega de lateral derecho. Pero él es mejor que yo», revela Pablo, explicando que «también empezó de extremo como yo». Se quedarán los hermanos (Pablo y Víctor) en las islas y la familia volverá, por lo tanto, a Sant Joan Despí.

CUARTO AÑO EN LAS ISLAS

Pablo va derribando puertas que ni pudo imaginar cuando llegó a Inglaterra, tenía apenas 15 años, y sufrió una lesión en la rodilla que le invitó a desilusionarse. «Fueron momentos muy duros. Pensé en volverme, claro que sí», confiesa el lateral derecho del City. «Pero luego yo mismo me decía: ‘Es mi sueño, ¡si he venido hasta aquí es para ser futbolista! ¡Quiero conseguirlo!' Eso fue lo que me hizo quedarme. Al final, creo que ha salido bien», cuenta aliviado tras completar su cuarto año en las Islas siguiendo un balón, imaginando trazar la ruta de Puyol («uno de mis ídolos»), compartiendo a diario vestuario con Pablo Zabaleta. 

"Yo te iba a ver en Montjüic cuando jugabas en el Espanyol" (Maffeo a Pablo Zabaleta)

 «¡Yo te iba a ver en Montjüic cuando jugabas en el Espanyol!», le recuerda el joven nacido en Sant Joan Despí  al veterano defensa argentino. «No me hagas ser más viejo», bromea Zabaleta con ese lateral criado en el Levante Las Planas a quien el Espanyol estaba acunando con mimo y paciencia hasta que recibió la llamada del City. «Pablo, ¡tú haz lo que quieras!'», le dijeron sus padres al conocer el interés inglés. Y él decidió hacer las maletas, meterse en casa de una familia desconocida y emprender una aventura incierta, sin saber que un día hasta The Independent, el diario británico, se preguntó: «¿Puede ser Maffeo la respuesta del City a Bellerín?»

CON EL DORSAL 50

Esa pregunta del rotativo vino justo después de su espectacular debut en el derbi de Manchester. Pep  contra Mourinho y un desconocido joven de Sant Joan Despí asomando, con el dorsal 50 a la espalda («elegí yo ese número») por el túnel de Old Trafford. «Cuando me dijo Pep que iba a jugar estaba muy nervioso. Debutar en Inglaterra, en un derbi de Manchester contra esos jugadores que yo veía por televisión y en ¡Old Trafford!... Fue algo increíble. Soltó el equipo delante de todos y dijo mi nombre: ‘Pablo Maffeo’», dice aún emocionado.

"Estaba solo en la habitación. Se me hizo eterno el día. Ni comí, ni hice la siesta, ni nada. Al acabar el partido, vino Pep y me abrazó diciéndome: 'Pablo, has jugado muy bien'" (Maffeo)

«Estaba solo en la habitación, me subía por las paredes. Se me hizo eterno el día. Ni comí, ni hice la siesta, ni nada. Me bajé 200 juegos al móvil para pensar en otras cosas, pero ni así. Tenía un libro, 'El silencio de la ciudad blanca', pero no pude ni abrirlo. Salí al campo y se me pusieron los pelos de punta». El City caía eliminado en la Copa de la Liga ante el United de Mou (1-0, gol de Mata) y Maffeo se quedó arrodillado en el césped. «Al acabar, vino Pep y me abrazó diciéndome: ‘Pablo, has jugado muy bien’».

Temas: Fútbol

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