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La aventura de Dídac Costa

El regatista catalán afronta la vuelta al mundo en solitario con una preparación precaria después de haber invertido todos sus ahorros

JOAN CARLES ARMENGOL / BARCELONA

Dídac Costa, en el velero con el que participará en la Vendee Globe. 

Dídac Costa, en el velero con el que participará en la Vendee Globe.  / JOAN PUIG

"La aventura es estar en la línea de salida, haber podido obtener los recursos para preparar el barco y clasificarme para la prueba, esa ha sido la principal aventura». Dídac Costa, de 35 años y bombero de profesión, ya ha ganado la Vendée Globe incluso antes de salir, cosa que hará el 6 de noviembre en Les Sables d’Olonne (Francia). Se trata de la vuelta al mundo en solitario, sin escalas ni asistencia. Es decir, la prueba más difícil de la navegación, considerada el Everest de la vela.

 
Dídac Costa estará ahí. De hecho, estos días está navegando hacia el punto de partida para que su viejo barco, el One Plante One Ocean pase las últimas mediciones de la organización. Pero no habrá acabado ahí el trabajo previo, complicado enormemente por un rayo que cayó sobre el mástil de la embarcación hace dos semanas, en el mismísimo puerto de Barcelona.

PRESUPUESTO AJUSTADO


El impacto del relámpago averió buena parte de la electrónica y los aparatos de comunicación del barco, agravando así la precaria preparación que Dídac y su reducido , pero entusiasta, equipo de colaboradores, estaba llevando a cabo.
Con un presupuesto muy ajustado de 300.000 euros (otros equipos de los 29 de 10 países que tomarán la salida se mueven entre uno y dos millones de euros), al equipo le faltan unos 70.000 por cubrir, cosa que se está logrando con la ayuda de amigos, conocidos y las pequeñas aportaciones de 35 firmas de distintos sectores. El propio regatista ha invertido todos sus ahorros –y ha debido pedir un crédito– para hacer realidad el sueño de completar su segunda vuelta al mundo.

"Me la tenía que jugar. Me he embarcado hasta el cuello por esta ilusión"


«Me la tenía que jugar. Me he embarcado hasta el cuello por esta ilusión, pero tenía la oportunidad de disponer del mismo barco con el que hace dos años competí en la Barcelona World Race y debía aprovecharla», explica Dídac. Efectivamente, con este viejo barco de la categoría IMOCA 60 del año 2000 (con el nombre de Kingfisher la inglesa Ellen McArthur fue segunda en la Vendée Globe de aquel año), Costa y Aleix Gelabert quedaron cuartos en la vuelta al mundo a dos que acabó en el 2014 en Barcelona.

Aleix es ahora su director técnico, Jordi Griso el director de equipo y Aitor Ocerín le ayuda en la preparación del barco. Ese es el reducido equipo de Dídac Costa, que el próximo día 27 todavía tiene una guardia como bombero en Cerdanyola del Vallès antes de poder centrarse en el Everest de la vela oceánica. Dentro de cuatro meses ya se verá si se puede reintegrar a su puesto de trabajo, puesto que no figura en la lista de deportistas de élite españoles pese a su descollante historial.

"No he tenido tiempo de prepararme psicológicamente, pero parto con una cierta experiencia"

«¿La preparación? No he tenido tiempo de prepararme psicológicamente, pero parto con una cierta experiencia, puesto que en el 2012 hice la travesía al Atlántico en solitario, la Mini Transat, y luego la vuelta al mundo a dos, por lo que ya tengo una idea de lo que se trata. La preparación son las ganas y la motivación de llevar a cabo este proyecto», afirma el ilusionado regatista.

ACABAR, EL OBJETIVO


Dídac deberá tener mucha ilusión y motivación para acabar la Vendée Globe tras más de 90 días de navegación en solitario, sin la ayuda en esta ocasión de Gelabert. «Es una pequeña gran diferencia. El barco es el mismo de la Barcelona World Race (BWR) y el recorrido muy parecido, pero si vas solo no puedes desconectar en ningún momento y esto tiene un desgaste que no debe ser fácil gestionar. Son barcos muy grandes y si cometes un error grave puede ser desastroso y obligarte al abandono, que es lo peor».

"No busco una clasificación concreta, pero tengo muy claro que debo acabar. Para ello, no puedo cometer errores"


Sí, porque acabar la aventura que ha comenzado  con unos prolegómenos tan difíciles es el principal objetivo de Costa y su pequeño-gran grupo de colaboradores. «Sí, si. No busco una clasificación concreta, pero tengo muy claro que debo acabar, y para ello no puedo cometer errores», asegura el patrón catalán, que sabe perfectamente que solo la mitad de los que salen de Les Sables d’Olonne llegan a la meta. Lo han hecho solo 71 barcos en las siete anteriores ediciones. Entre ellos, solo un español, el vasco José Luis de Ugarte en 1992. Unai Basurko no lo logró en el 2008 y Javier Bubi Sansó tampoco en el 2000 y 2012, año en que volcó el barco.
 Costa solo le teme al abandono, no a la inmensidad del reto: «No tengo miedo. Haber navegado en condiciones parecidas me da seguridad y ahuyenta el miedo".

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