02 jun 2020

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EL ANÁLISIS

Lo mejor y lo peor de los Juegos Olímpicos

La enorme hospitalidad de los vecinos fue el aspecto más agradecido por los 450.000 turistas que visitaron Río

Edu Sotos

El cuartel de la Confederación Brasileña de Fútbol en Río. 

El cuartel de la Confederación Brasileña de Fútbol en Río.  / UESLEI MARCELINO

Los Juegos Olímpicos de Río, en los que España ha sumado 17 medallas, se han cerrado con luces y sombras, tanto en la organización como en sus seguimiento. Aquí resumimos el certamen en seis puntos, tres positivos y tres negativos: 

LO MEJOR

1. El espectacular Parque Olímpico de Barra da Tijuca fue el mayor éxito de Río 2016. Desde su apertura al público el 6 de agosto unas 150.000 personas visitaron sus instalaciones cada día, en total, 2,5 millones de personas se maravillaron por la arquitectura futurista de las arenas. La afluencia de curiosos y vecinos de todos los barrios de Río de Janeiro fue tal que su área central estará abierta para la visita del público durante los Paralímpicos.

2. Las 52 casas de cada país, más conocidas como 'hospitality houses', fueron el escenario de grandes fiestas y atracciones variadas para los turistas y locales que no disponían de entradas para las competiciones. Al menos 25 de ellas tuvieron su acceso liberado y contaron con pantallas gigantes en las que acompañar la evolución de los atletas nacionales. Las casas de Alemania, Dinamarca, Francia o Suiza fueron las más populares gracias a la presencia asidua de celebridades y atletas olímpicos.

3. La simpatía, las ganas de agradar y la enorme hospitalidad fue el plus ofrecido por los vecinos de Río de Janeiro. Sin duda, el aspecto más agradecido por los 450.000 turistas que visitaron la 'cidade maravilhosa' durante los 17 días de competiciones. El incomparable paraje natural de Río, con el Cristo Redentor, el Pan de Azúcar y las playas de Copacabana e Ipanema, recibieron innumerables elogios. Según el Ministerio de Turismo de Brasil el 98,6% de los turistas dieron el aprobado a la ciudad
 

LO PEOR

1. Las gradas vacías en muchas de las competiciones fueron el gran fantasma de Río 2016. A pesar de los esfuerzos del comité organizador ni siquiera la ceremonia de clausura consiguió llenar el Maracaná. Aproximadamente el 12% de las 6,5 millones de entradas puestas a la venta jamás fueron vendidas. El fenómeno de la especulación y la reventa, por un precio de hasta 10 veces el precio original, acabaron provocando que muchos cariocas desistieran de vaciar sus bolsillos en tiempos de crisis. 

2. Los 3.618 millones de euros que costó Río 2016, un 51% más de lo esperado, han dejado un agujero enorme en las arcas de Río de Janeiro. Un nuevo rescate de casi 100 millones de euros será necesario para garantizar los Paralímpicos ya que, en el mes previo a la celebración de los Juegos, el estado de Río se declaró en bancarrota. Resulta evidente que los profesores, médicos y policías de Río no cobrarán los atrasos en sus nóminas lo que conllevará un auténtico caos social en cuestión de semanas. 

3. Dos balazos sobre uno de los centros de prensa en el Complejo Deodoro, un ataque con piedras a un autobús repleto de periodistas y los asaltos a atletas en los meses previos a Río 2016 demostraron los fallos en seguridad de Río 2016. A pesar del despliegue de 85.000 agentes de seguridad las incidencias típicas de la ciudad acapararon las portadas de los diarios. El confuso episodio del nadador Ryan Lochte y otros tres deportistas norteamericanos no ayudó a mejorar la imagen de ciudad ultraviolenta.