27 oct 2020

Ir a contenido

10 momentos memorables de los Juegos de Río-2016

Taukatofua, el abanderado de Tonga, arrasó entre el público femenino.

Taukatofua, el abanderado de Tonga, arrasó entre el público femenino. / AFP / FRANCK FIFE / AP / DAVID GOLDMAN

Podríamos incluir en esta lísta al primer ministro de Japón disfrazado de Mario Bros en la clausura, una imagen perdonable políticamente solo en Japón, pero convendría centrarse en los deportistas. Son memorables sus conquistas, sus proezas, sus lágrimas de decepción, sus gestos de deportividad... Río-2016 ha generado, como todos los Juegos Olímpicos, un torrente de situaciones y fotos fijas que se adhieren a la memoria y que el tiempo acabará podando en función de la emoción individual. Empecemos con el repaso de estas imágenes más potencialmente duraderas. El orden es caprichoso.

1) El abanderado de Tonga, el taekwondista Pita Taukatofua, de 32 años, atrajo numerosas miradas en la ceremonia de apertura con su musculatura aceitada.

2) Primer oro para Kosovo de la historia. Fue para la judoca Majlinda Kelmendi, de 25 años. Esta mujer menuda, de 1,62 de estatura, que renunció a participar en los Juegos bajo otra bandera pese a los cantos de sirena que escuchó, fue recibida en Kosovo como una heroína tras batir a una rival italiana en el combate decisivo. Incluso la subieron a un autocar descapotado y se dio un baño de masas. 

3) El abucheo a Lavillonie. El pertiguista francés se disputó el oro con un brasileño, Thiago Braz da Silva, y el público del estadio evidenció de forma sonora con quién estaba. "Esto no es fútbol. Es la primera vez que veo algo así en atletismo", declaró tras la prueba Lavillenie, que llegó incluso a comparar su situación con la que sufrió Jesse Owens en los Juegos de Berlín de 1936. Ahí se le fue la mano, pero el abucheo que recibió en el podio fue amargamente inolvidable.

4) La sonrisa de Simone Biles. ¿Es la mejor gimnasta de la historia? Eso parece. Qué exhibiciones ha desplegado la pequeña atleta norteamericana. Y siempre con una sonrisa. Cuatro oros y un bronce ha sido su pletórico balance.

5) La triple corona de Usain Bolt. "Soy el más grande", dijo a lo Muhammad Ali tras conquistar su tercer oro en Río, el noveno de su carrera. "Soy inmortal", dijo también. Eso bien merece una buena (y caliente) celebración, como prueba este vídeo.

6) Michael Phelps, el coleccionista de medallas. Su carrera incomparable tuvo un colofón sin igual. Phelps se retira de la natación como el deportista más veces coronado en unos Juegos Olímpicos. 23 oros. Se dice pronto.

7) La plancha de Shaune Miller. Hemos visto a muchos delanteros buscar el gol con remates de cabeza en plancha, pero pocas veces a una atleta cruzar la meta y así ganar un oro en atletismo. Lo hizo con bravura Miller en 400. Peixinho lo llamaron en Brasil.

8) La neozelandesa Hamblin y la norteamericana D'Agostino se hicieron amigas para siempre en nombre del espíritu olímpico. En la carrera de los 5.000, en una situación de tensión competitiva, ambas prescindieron de las ansias ganadoras y decidieron ayudarse mutuamente en sus respectivas caídas. "Puedes hacer amigas en momentos que en realidad deberían romperte el corazón", dijo Hamblin. No, no se conocían de nada antes de esto.

9) La mentira de Lochte. Podríamos llamarlo clásico ejemplo de noche de despelote que se va de madre. El campeón Lochte sulfuró a las autoridades de Río con su denuncia, que resultó falsa, de un atraco con violencia sufrido tras una salida nocturna. No sabe qué hacer ya para pedir disculpas. Aún tuvo suerte que el pastel se descubrió cuando ya había regresado a EEUU.

10) El gesto con riesgo. Lilesa, de Etiopía, hizo una especie de señal de la cruz con los brazos al cruzar la meta en segunda posición en la maratón. ¿Una dedicatoria por el éxito a alguien en especial? No parece. Según el etíope, este gesto le puede costar la vida, o la cárcel. Explicó que el grupo étnico de los oromo, al que pertenece, ha sufrido una gran represión y que eso que hizo era una protesta contra un Gobierno que reacciona con furia a las críticas.