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Cristian Toro, de 'tronista' a lo más alto del podio

El gallego deja atrás su imagen de mujeriego televisivo y se corona en Río 2016

EDU SOTOS

El paraíso tropical de Isla Margarita, el rincón caribeño más conocido de Venezuela con permiso de Los Roques, tuvo la fortuna de servirle de cuna. Cristian Toro, un bigardo de más de 90 kilos de peso y 1,87 de altura, cambió rápidamente las cálidas aguas del Caribe en el que nació por la gélida ría de Viveiro, en Lugo.

Allí, en la tierra de sus padres, fue donde comenzó a dar paladas junto a sus amigos del pueblo. Pero el ‘Toro’ no era un chaval normal. Sus aptitudes físicas, notoriamente por encima de la media, le valieron un rapidísimo ingreso en el equipo nacional. Para su madre, Elisa, la marcha del chaval al Centro de Alto Rendimiento de Madrid y su instalación en la residencia Joaquín Blume fue un ‘palazo’ inmenso.

LAS LÁGRIMAS DE LA MADRE

“Fue muy duro verlo marchar tan jovencito para cumplir su sueño, pero ha valido la pena”, reconoció entre lágrimas la progenitora que, orgullosa de ser “la madre que lo ha parido”, celebró como nadie en Río la medalla de oro en el K2 200 metros. La victoria de su hijo no solamente había consagrado a Cristian como uno de los grandes del deporte español sino que alejaba su imagen de mujeriego televisivo.

En apenas un par de años, su hijo pasaba de ser el ‘tronista’ del popular programa ‘Mujeres, Hombres y Viceversa’ (MHYV) a subirse a lo más alto del podio en Río de Janeiro. Por suerte, su paso por las portadas de la prensa del corazón, los platós de televisión y los bolos de las discotecas madrileñas no habían podido mermar el talento de Cristian para la pala. Todo un logro cuando se piensa en la vida de un chico joven, famoso y pretendido por el público femenino de medio país. "Con lo que nos hizo sufrir y lo claro que lo tenía. Siempre supe que sería campeón", respiró aliviada Elisa.

"Es imposible sentir más orgullo por él", afirma la novia de Cristian Toro, la periodista Irene Junquera

SENTAR LA CABEZA

Por si fuera poco, Cristian había sentado la cabeza junto a la periodista deportiva Irene Junquera quien tampoco dudó en tomarse unos días libres para acudir a los Juegos. "Es imposible sentir más orgullo por él, somos las dos mujeres más felices del planeta", reconoció Irene mientras se abrazaba a Elisa durante al entrega de medallas en el estadio olímpico.

"En el podio -añadió Cristian- estaba con Saúl, veía a mi madre y veía a mi novia. Y después de un año tan difícil como ha sido este para ambos he liberado la tensión y con la medalla colgada al cuello he sentido que el trabajo ha sido recompensado". Si algo ha quedado claro en Río 2016 es que Cristian ha encauzado su vida a toda velocidad.