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Nadal acaba fundido y sin bronce en los individuales

El japonés Nishikori se hace con el tercer puesto con un trabajado triunfo: 6-2, 6-7 y 6-3

Joan Carles Armengol

Nadal se despide de los Juegos tras perder el bronce ante Nishikori.

Nadal se despide de los Juegos tras perder el bronce ante Nishikori. / EFE / LEONARDO MUNOZ

Hasta la última gota. El abanderado del equipo español se vació en los Juegos Olímpicos que más ilusión le hacían. Desde el día, viernes 5 de agosto, en que desfiló, orgulloso, delante de toda delegación española en la inauguración de Río 2016, hasta este mismo domingo, 14 de agosto, en que ha agotado todas las opciones de llevarse su segunda medalla de la cita brasileña, Rafael Nadal lo ha dado todo, hasta la última gota, para seguir haciendo historia en su deporte particular, el tenis, y en el deporte en general, encarnado por los Juegos.

Y lo ha conseguido, aunque al final se he quedado a medias por culpa de este agotamiento y esas carencias tenísticas (después de más de dos meses de ausencia de las pistas por su lesión en la muñeca izquierda) que, en su balance de final de Juegos, ha asegurado que suplió a base de "ilusión y pasión". La misma que le hizo acudir a Río pasara lo que pasara y la misma que hace que no descarte ("aunque no sé qué pasará mañana") su presencia en unos cuartos Juegos, los de Tokio 2020, que llegarían después de 18 años de carrera.

"Será difícil llegar a esta cita, pero mi ilusión es seguir haciendo lo que me gusta, jugar a tenis, sobre todo si estoy sano y en condiciones de competir, que es lo que a veces me ha fallado en mi carrera", ha asegurado Nadal, que ha llegado fundido al final de sus maratón particular en Río, lo que quizá le ha impedido irse con dos medallas en vez de una.

"SENSACIÓN INOLVIDABLE"

La primera, de oro, conquistado con su buen amigo Marc López en los dobles, será uno de sus recuerdos más agradables. "Es una sensación inolvidable que me quedará para el resto de mi vida haber podido ganar ese oro con uno de mis mejores amigos". Podía haber sido mejor; podía haber añadido otro bronce a ese oro y al título olímpico logrado hace ocho años en Pekín en individuales. Pero en el partido por el tercer y cuarto puesto, se acabó lo que se daba. Se le acabó el gas a este tenista de bandera que tiene el deporte español y cedió el bronce al japonés Kei Nishikori después de otra batalla agotadora, hasta la última gota de energía, como siempre, que se ha resuelto en tres sets: 6-2, 6-7 (1-7) y 6-3 en dos horas y 49 minuto de partido.

Como sucedió el sábado en las semifinales ante el argentino Juan Martín del Potro (que necesitó más de tres horas y de tres sets con 'tie break' en el último para doblegar el orgullo y la férrea voluntad olímpica del tenista manacorense), Nadal lo ha intentado todo. Ante el japonés, el manacorense, fundido, no ha podido dar el máximo y el bronce no ha podido ir a parar a su extensísimo historial.

EL JAPONÉS, MÁS FRESCO

Nishikori, más fresco (su semifinal del sábado ante Andy Murray apenas llegó a la hora y media y acabó mucho antes que la de Nadal), se ha llevado su primera medalla olímpica. El manacorense, sin embargo, no se lo ha puesto fácil, y cuando parecía que lo tenía todo perdido, con 6-2 y 5-2 abajo, ha protagonizado una de sus habituales reacciones, que le han llevado a forzar el desempate de la segunda manga y ganarlo.

Un parón de más de 10 minutos ("injustificable", según Nadal) pedido por el japonés para ir al baño ha enfriado la reacción, y una rotura en el cuarto juego del tercer set le ha hecho mucho daño. Nishikori no ha perdonado una segunda vez ante un Nadal cuya maquinaria ya no da para más, sobre todo teniendo en cuenta que llegó a Río tras más de dos meses parado por esa lesión en la muñeca que le hizo abandonar Roland Garros y perderse Wimbledon. "Pero han sido unos Juegos fantásticos", ha resumido Nadal con la última gota de energía que le quedaba.

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